Todo el Gobierno y su plan enfocados en oponerse a Sánchez.
Después de quince días de vacaciones, un viaje placentero a Punta del Este (Uruguay) y un encuentro “privado” (así lo calificó su equipo) con el presidente argentino, Javier Milei, en Buenos Aires; Isabel Díaz Ayuso volvió a su agenda institucional esta semana: participó en la entrega de premios literarios y una exposición, presidió un consejo de Gobierno con escasos acuerdos significativos y recibió en su despacho a uno de los rehenes israelíes secuestrados por Hamás. Todo esto ocurrió entre el martes y el jueves. El lunes se tomó un descanso y el viernes llevó a sus consejeros a La Casita, un chalet de la Comunidad de Madrid en Manzares del Real, para “definir la actividad y los retos del Gobierno regional para los próximos meses”.
Esta fue toda su actividad en la primera semana del año tras su quincena de vacaciones. Que no los titulares. Las noticias sobre la presidenta madrileña rara vez tienen que ver con su gestión, sino con sus declaraciones, frecuentemente sobre temas en los que no tiene competencias. Esta vez decidió dar una defensa contundente de Julio Iglesias, antes de que nadie le consultara. Sin convocar ruedas de prensa, la líder que se posicionó al frente en las acusaciones al dirigente socialista Paco Salazar, por otra investigación de elDiario.es, tuiteó en la mañana en que se publicó la noticia de Iglesias: “Las mujeres violadas y atacadas están en Irán, con el silencio cómplice de la ultraizquierda. La Comunidad de Madrid jamás contribuirá al desprestigio de los artistas y menos, al del cantante más universal de todos: Julio Iglesias”.



