Tomaría un año verificar las huellas de millón y medio de indocumentados durante el proceso de regularización.


Es materialmente inviable verificar la identidad y los antecedentes policiales (para los antecedentes penales bastará con una declaración responsable del solicitante) de la gran mayoría del millón de inmigrantes que se beneficiarán de la regularización masiva anunciada por el Gobierno. Los agentes de policía estiman que necesitarían más de un año para lograrlo con los recursos actuales, incluso dedicándose exclusivamente a la verificación de las huellas de los inmigrantes y dejando de lado la revisión de las huellas relacionadas con otros delitos.

Los agentes han realizado los cálculos. El millón de inmigrantes que se prevé que participen en el proceso de regularización deberá acudir a cualquiera de las 240 comisarías de la Policía Nacional en España para que se verifiquen sus huellas digitales. «Incluso teniendo en cuenta las oficinas de extranjería, más de 50 en todo el país, no se podría asumir toda la carga diaria de trabajo relacionada con las huellas, sumando la enorme presión que significaría el proceso de regularización», afirman.

Si los policías encargados de las verificaciones dactilares en cada comisaría dejaran de lado las comprobaciones de huellas vinculadas a robos, homicidios u otros delitos y se concentraran únicamente en las de los inmigrantes en curso de regularización, necesitarían más de un año para completar la tarea, trabajando las 24 horas del día, los siete días de la semana.

Las cuentas no cuadran y el Gobierno lo sabe

Una vez que los inmigrantes presenten sus solicitudes, deberán esperar la aprobación en un proceso de regularización que no es especialmente riguroso. Tras la aceptación de su solicitud, los cientos de miles de inmigrantes (hay estimaciones que elevan la cifra a un millón de solicitudes) tendrán que acudir a la comisaría.

Los agentes de la Policía Científica, encargados de la verificación de huellas en las comisarías, introducen las huellas de cada inmigrante en el Sistema Automático de Identificación Biométrico (SAIB).

Cada comisaría debe contar con un operador del SAIB las 24 horas del día y el sistema no funciona como en las películas. Cada especialista tarda aproximadamente una hora en verificar con precisión las huellas de cada persona que atiende.

El agente ingresa las huellas en la base de datos del SAIB y este devuelve entre 20 y 30 «aproximaciones» (huellas de entre 20 y 30 personas) que podrían coincidir con las del inmigrante irregular ingresadas en el sistema. Luego, el agente descarta una a una las huellas de cada candidato hasta encontrar las que presentan mayor coincidencia con las que está analizando.

«Será un coladero de inmigrantes»

A tal ritmo, considerando los cambios de turno y los 30 minutos de descanso reglamentario por cada turno policial (a menos que sea doble), cada comisaría no podría verificar con precisión ni una veintena de huellas al día, sumando cerca de 3.000 huellas diarias entre todas las comisarías de España. Se tardaría más de un año en identificar con garantías a un millón de inmigrantes potencialmente sujetos a la regularización masiva.

La primera conclusión que extraen los policías especializados en seguridad ciudadana y extranjería sobre el proceso no es alentadora: «Si el millón de inmigrantes tiene que regularizarse en cuatro meses según el borrador del Gobierno, será imposible llevarlo a cabo».

La segunda conclusión que sacan los agentes es que, ante esta innegable realidad, el Gobierno podría optar por permitir que los inmigrantes se regularicen sin verificaciones: «Será un coladero de cientos de miles».

Start typing and press Enter to search