Tributo a María Moliner en Tetuán


Una elegante placa que se ha instalado esta semana en un edificio de la calle Quijote de Tetuán conmemora que allí residió durante cerca de 25 años María Moliner, la creadora del famoso Diccionario de uso del español. Este homenaje revive la memoria de una de las personalidades culturales más relevantes del siglo XX, cuya obra transformó de manera permanente la lectura, la educación y la lengua en España.

El filólogo y escritor Andrés Neuman, autor de la novela Hasta que empieza a brillar, que se inspira en la vida de Moliner, señala que no solo se recuerda a la creadora del diccionario, sino a una mujer crucial para la alfabetización y la divulgación cultural. Su vida nómada –Paniza, Madrid, Zaragoza, Simancas, Murcia y Valencia– le proporcionó una perspectiva única y descentralizada de la lengua, que le permitió elaborar un diccionario “capaz de conectar con hablantes de ambos lados del Atlántico”.

Más que un diccionario

Moliner fue bibliotecaria antes de convertirse en lexicógrafa. En los años veinte aprobó la oposición al Cuerpo Facultativo de Archivos y Bibliotecas, un logro notable para una mujer de su tiempo, y fundó más de cien bibliotecas rurales en toda España, muchas de ellas las primeras en sus respectivas localidades. También formuló un plan nacional de bibliotecas para llevar la cultura a los lugares más apartados. Aunque el plan se interrumpió tras la Guerra Civil, sentó las bases de la política bibliotecaria en democracia.

Su manual Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas (1937), reeditado en facsímil, continúa siendo un referente. En él describía desde la organización del espacio hasta los tipos de materiales que podían resistir el desgaste y los bombardeos. Según Neuman, Moliner era “cuidadora no solo de lo semántico, sino también de lo material y lo afectivo”.

Un trabajo monumental desde su casa

El Diccionario de uso del español, publicado tras 16 años de trabajo en solitario, es considerado una de las obras lexicográficas más innovadoras del siglo XX. Moliner creó ejemplos de uso, incluyó matices cotidianos y reflejó su experiencia personal. Lo escribió en la mesa del comedor de su hogar, que convirtió en centro de creación intelectual, y también en su oficina de la Biblioteca de Ingenieros de Madrid, donde fue directora.

El episodio de la Real Academia Española

Su exclusión de la Real Academia Española sigue siendo uno de los episodios más comentados de su vida. Neuman recuerda que influyeron factores de género, clase y política. A pesar de ser la primera mujer oficialmente nominada, fue relegada en la votación a favor de Emilio Alarcos Llorach. Sin embargo, su candidatura abrió el camino a otras mujeres, como Carmen Conde.

Un legado vivo

Más de medio siglo después, María Moliner continúa suscitando interés y admiración. Fue una “heroína de la cultura cotidiana” que colaboró con escuelas, libros, bibliotecas y, finalmente, con la lengua misma, sin ocupar cargos de poder y desde el esfuerzo diario. Hoy su voz sigue interactuando con cientos de millones de hablantes, un brillo que jamás se apaga.

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