Trump advierte a Irán sobre una “destrucción total” y asegura que enfrentará un “severo castigo” | Internacional
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado sus amenazas este sábado, al cumplirse una semana de la guerra que inició junto a Israel contra Irán. En un mensaje en su plataforma social, Truth, afirmó que está “considerando seriamente la destrucción total y la muerte segura en áreas y de grupos de personas que no habían sido considerados objetivos hasta ahora”, debido a “la mala conducta” del régimen islámico. Le puso fecha: “¡Hoy Irán recibirá un duro golpe!”, escribió en su publicación, que fue compartida pasadas las 6.00 (hora de Washington; seis más en la España peninsular). El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchí, respondió en X que si Trump “quiere una escalada” eso es lo que “obtendrá” de las “Poderosas Fuerzas Armadas iraníes”, que se han estado “preparando para ello”.
En medio de la incertidumbre de liderazgo en Irán tras la muerte del líder supremo, Ali Jameneí, a manos de Israel la semana pasada, el presidente, Masud Pezeshkián, vivió un episodio que lo desacreditó al disculparse en televisión por haber atacado a los países árabes del Golfo, anunciando que solo lo hará a partir de ahora en respuesta. En su comunicado, Araghchí mencionó lo que consideró un gesto de “desescalada” de Pezeshkián y acusó al presidente de Estados Unidos de “haber matado inmediatamente” la buena disposición del mandatario, quien ya había sido desautorizado por el aparato de seguridad y militar de Irán.
Mientras se espera el “duro golpe” de Trump, Israel ha llevado a cabo bombardeos desde la madrugada con 80 cazas, atacando tanto objetivos del régimen que busca derrocar como instalaciones civiles, como el Aeropuerto Internacional Mehrabad de Teherán, que ha experimentado un importante incendio. “Los ataques son intensos”, confirmó desde la capital iraní Setayesh, una maestra en la veintena, quien pidió que no se revelara su apellido por motivos de seguridad. “Se oyen constantemente los ruidos de la defensa antiaérea y de los aviones de combate”.
Ya entrada la noche, aviones de combate estadounidenses e israelíes atacaron un depósito de petróleo en el sur de Teherán, de acuerdo con la agencia semioficial Fars.
Según Airwars, una ONG británica que monitoriza el daño causado por guerras aéreas en civiles, los dos ejércitos aliados han llevado a cabo más ataques diarios contra Irán que en cualquier otra campaña reciente. La ONG contabiliza 4.000 objetivos en los primeros cuatro días, más que en todo el primer semestre de ataques aéreos contra el Estado Islámico y casi el doble que en los primeros cuatro días de la ofensiva israelí en Gaza, que ya contaba con miles de muertos en un territorio mucho más pequeño y superpoblado.
De acuerdo con la cadena NBC citando fuentes anónimas, Trump ha manifestado en privado su interés en desplegar tropas estadounidenses en Irán, además de esbozar una visión para el posguerra en la que un nuevo régimen cooperaría en la producción de petróleo de manera similar a Venezuela tras la captura militar de Nicolás Maduro. El presidente no estaría considerando, según esta información, una invasión a gran escala, sino un pequeño contingente en el terreno para objetivos estratégicos específicos. Hasta ahora, dicen esas fuentes anónimas, no se ha tomado decisión ni dado orden alguna al respecto.
Por lo pronto, la guerra sigue desarrollándose, con intensos ataques aéreos de EE. UU. e Israel en Irán, y contraataques de misiles desde ese país no solo hacia ellos (se han vuelto a oír explosiones de interceptaciones en Jerusalén) sino también contra los países árabes del Golfo que albergan bases militares estadounidenses.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró al final del día en un discurso a la nación que tiene con EE. UU. “un plan bien organizado” que incluye “muchas sorpresas”. “Socavar el régimen, impulsar el cambio… Tenemos muchos más objetivos y no los enumeraré aquí. Al pueblo iraní le digo: la hora de la verdad se acerca […] Al final, esta liberación dependerá de vosotros”.
Esta mañana, Pezeshkián (quien también forma parte del Consejo de Liderazgo provisional de la República Islámica) anunció en un mensaje televisado que no habrá más ataques contra los países árabes, a menos que sean en respuesta a una agresión previa. Se disculpó con esos países, asegurando que Teherán “no tenía intención de agredirlos”. La estrategia de Irán hasta ahora había sido extender el conflicto por Oriente Próximo, aumentando el costo de la agresión, principalmente para Estados Unidos.
Poco después, el cuartel general Jatam al Anbiya, que coordina a los mandos de los dos ejércitos iraníes ―el regular y el más poderoso de la Guardia Revolucionaria― publicó un comunicado desmintiendo al presidente. La coordinación militar enfatizou que los ataques no estaban dirigidos contra esos países, sino contra las bases militares de EE. UU. que albergan, aunque también han atacado sus infraestructuras, hasta el punto de que esos Estados están considerando pasar de acciones defensivas a ofensivas, en colaboración con Israel y EE. UU.
“Como continuación de las acciones ofensivas anteriores, todas las bases militares e intereses del criminal Estados Unidos y del falso régimen sionista [Israel] en la tierra, el mar y los cielos de la región serán el objetivo principal de los golpes contundentes e intensos de las poderosas fuerzas armadas de la República Islámica de Irán”, afirmaba el comunicado. Posteriormente, el Parlamento y el Consejo de Seguridad Nacional de Irán también se pronunciaron sobre el tema.
Este último organismo aseguró que los ataques contra las instalaciones estadounidenses en Oriente Próximo continuarán “hasta que la muerte del líder sea vengada”. Se refieren al ayatolá Ali Jameneí, quien fue asesinado con un bombardeo el pasado sábado por Estados Unidos e Israel. El secretario del Consejo, Ali Lariyaní, es considerado un hombre fuerte en Irán, que coordina la relación entre el brazo político formal de la República Islámica ―del cual forma parte el presidente Pezeshkián― y el estamento militar.
En un discurso breve al final del día, Lariyaní intentó cerrar el asunto afirmando que “cuando el enemigo” ataca a Irán desde bases regionales, ese país “le responderá”, algo que definió como un “derecho” y una “política permanente”. Los países de la región “deben evitar el uso de su territorio por parte de Estados Unidos contra Irán, o lo haremos nosotros”, advirtió.
Horas antes, Pezeshkián había tenido que retractarse al declarar en X que su país “no ha atacado a los países vecinos, sino las bases militares e instalaciones de Estados Unidos en la región”.
Precisamente en este día, dos compañías petroleras estadounidenses que prestan servicio a las fuerzas estadounidenses en la región, Halliburton y KBR, habían evacuado a parte de su personal en Basora (Irak) tras un ataque, supuestamente con drones la víspera que provocó un gran incendio, según la cadena Al Jazeera. Algunos medios locales sugieren que el ataque pudo haberse llevado a cabo mediante cohetes lanzados desde territorio iraquí, posiblemente por milicias cercanas a Irán.
“Rendición”
Antes de los desmentidos a Pezeshkián, Trump había interpretado el mensaje del presidente iraní como una “disculpa y rendición ante sus vecinos de Oriente Próximo”, a quienes Irán prometió “no disparar más”. “Esta promesa se debe solo al implacable ataque estadounidense e israelí. Buscaban tomar el control y gobernar Oriente Próximo. Es la primera vez en miles de años que Irán pierde ante sus países vecinos”. “Ya no son el matón de Oriente Próximo”, continuó la publicación, “sino EL FRACASADO DE ORIENTE PRÓXIMO, y lo seguirá siendo durante décadas hasta que se rinda o, más probablemente, ¡se derrumbe por completo!”.
Minutos antes, el republicano había vuelto a publicar en Truth un mensaje del lunes donde afirmaba que los arsenales de “Estados Unidos nunca habían estado mejor”, a pesar de las dudas de los expertos sobre la escasez de ciertas municiones para sostener una guerra cuyo final es una incógnita hasta para el propio presidente, que parece guiado solo por cambios de opinión. Primero mencionó que duraría “unos días”, luego “una semana” y más tarde “cuatro o cinco”. A estas alturas, nadie puede garantizar que el conflicto no se extienda durante meses o aventurar qué forma tomará ese hipotético final de la guerra.
Trump añadió un nuevo elemento al debate el viernes, al declarar que no habría acuerdo sin una “rendición total”. Lo hizo al inicio de un día que continuó con la aclaración de su portavoz, Karoline Leavitt. La “rendición total”, especificó, llegará cuando Trump considere que “Irán ya no puede representar una amenaza para Estados Unidos”.
El día concluyó con una muestra de impaciencia por parte de Trump. Esto ocurrió luego de que un periodista de Fox News, una cadena amiga, le preguntara al final de un extenso evento sobre deportes universitarios en la Casa Blanca acerca de informes que indicaban que Rusia estaba colaborando con Irán en el suministro de inteligencia para alcanzar objetivos estadounidenses. “Ese es un problema fácil comparado con lo que estamos tratando aquí [las competiciones juveniles], pero, ¿puedo ser sincero? Es que te tengo mucho respeto, siempre has sido muy amable conmigo. ¡Qué pregunta tan tonta en este momento! Estamos hablando de otra cosa”, respondió, visiblemente contrariado, antes de pasar al siguiente reportero.
El presidente de Irán se ha burlado este sábado de la “rendición incondicional” que exigió Trump. “Es un sueño que llevará consigo a la tumba”, contestó. “Que nuestro querido pueblo sepa que todos los ministros están comprometidos con él. Estamos en guerra, nos hemos preparado para ella y continuaremos haciéndolo”, añadió más tarde.



