Trump envía una unidad de élite aérea al Golfo, al tiempo que reafirma su compromiso con la diplomacia | Internacional


El Gobierno de EE. UU. continúa enviando mensajes contradictorios sobre el futuro de la guerra en Irán. Mientras el Pentágono planea el despliegue de cerca de 3,000 soldados de la 82 División Aerotransportada, una de las principales fuerzas de élite del ejército estadounidense, en Oriente Próximo, Donald Trump sostiene que las negociaciones diplomáticas para terminar el conflicto siguen en marcha. Según el presidente, Irán está deseoso de llegar a un acuerdo y ha ofrecido un “regalo” vinculado al estrecho de Ormuz, que sigue bloqueado, junto con el gas y petróleo iraní. “Es un premio que tiene un valor enorme”, enfatizó.

Trump habló desde el Despacho Oval, donde presidió la ceremonia de jura del nuevo secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, este martes. “Nos han dado un regalo y llegó hoy. Es un regalo muy grande, que vale una cantidad enorme de dinero”, destacó el republicano. “No es nada nuclear, se relaciona con el gas y el petróleo, y es algo muy bonito lo que han hecho”.

“Estamos negociando en este momento”, ha recalcado Trump, aunque Irán parece ser mucho menos optimista en sus declaraciones públicas sobre lo que, en este momento, parecen ser solo comunicaciones preliminares a través de diversos países mediadores.

Por otro lado, Trump asegura que se han alcanzado acuerdos sobre ciertos aspectos. Afirma que Irán se ha comprometido a no intentar obtener armas nucleares. También ha revelado que, en los contactos, están participando altos cargos de considerable relevancia, más de lo que se había indicado previamente. Junto a sus enviados habituales, su amigo personal Steve Witkoff y su yerno, Jared Kushner, también están involucrados “Marco (Rubio, el secretario de Estado), J.D (Vance, el vicepresidente). La otra parte desea cerrar un acuerdo. Y quién no lo querría, si estuvieran en su lugar”.

Diversos países —Turquía, Egipto y Pakistán, uno de los pocos estados en el Indo-Pacífico con buenas relaciones con Washington y Teherán— están tratando de tender puentes entre los dos adversarios. El jefe del Estado Mayor paquistaní, Asim Munir, conversó con Trump el pasado domingo. A su vez, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, habló con el presidente iraní, Masud Pezeshkián, este lunes. El primer ministro indio, Narendra Modi, también mencionó haber discutido con Trump sobre la situación en el Golfo este martes. El presidente estadounidense compartió en redes sociales un mensaje de Sharif donde ofrecía a su país como sede “para facilitar diálogos significativos y concluyentes para un acuerdo integral” que ponga fin al conflicto.

Según Trump, lo que está sucediendo en la guerra, con la eliminación de ciertos líderes iraníes en los bombardeos, representa un “cambio de régimen”. “Los líderes actuales son muy diferentes de aquellos que había cuando iniciamos esto, quienes generaron todos esos problemas”, declaró. El cambio de régimen fue uno de los propósitos que Trump declaró al comienzo de la ofensiva, aunque dicha meta desapareció de la lista oficial poco después.

Washington, según el digital Politico, está evaluando al presidente del Parlamento iraní, Mohamad Bager Qalibaf, como posible nuevo líder del país, con la expectativa de encontrar una figura que pueda desempeñar en la República Islámica el mismo papel que ha asumido Delcy Rodríguez en Venezuela: un representante del régimen que acepte las instrucciones de EE. UU. a cambio de acceder al poder mientras las estructuras de mando continúan inalteradas.

Mientras Trump muestra optimismo, casi entusiasmo, respecto al avance de estos contactos, cuyo anuncio se realizó este lunes, el Pentágono acelera el envío de refuerzos, según informaron dos altos funcionarios. Se emitirá una orden oficial de movilización en las próximas horas, según publica The Wall Street Journal.

Estos refuerzos de combate provienen de la brigada Fuerza de Respuesta Inmediata, que tiene la capacidad de desplegarse en cualquier parte del mundo en menos de 18 horas.

No está claro cuándo llegarán estos soldados para unirse a la gran flota que ya mantiene Estados Unidos en el golfo Pérsico, y hay especulaciones de que Donald Trump podría optar por intensificar la guerra y desplegar soldados en territorio iraní. La 82 División Aerotransportada tiene su base en Fort Bragg, Carolina del Norte.

Este viernes se anticipa la llegada a la zona bajo responsabilidad del Comando Central (encargado de las operaciones estadounidenses en Oriente Próximo) de un grupo de buques anfibios de asalto, liderados por el USS Boxer, que desembarcarían en el golfo Pérsico un par de días después. A bordo de este contingente viajan cerca de 2,500 soldados de la 31 Unidad Expedicionaria de la Infantería de Marina. Además, también se ha ordenado la movilización del grupo anfibio liderado por el USS Tripoli, con base en San Diego, y otros 2,500 soldados de la 11 Unidad Expedicionaria de Marines.

Los altos funcionarios aclaran que la Administración no ha decidido desplegar soldados en territorio iraní, pero la presencia de estos refuerzos brinda opciones al presidente Donald Trump si finalmente decide llevar la guerra al terreno del adversario.

Una de las alternativas que podría considerarse es la toma de la isla estratégica iraní de Jarg, un importante centro petrolero iraní, situada a unos 700 kilómetros al norte del estrecho de Ormuz. Sin embargo, diversos expertos advierten sobre el riesgo de exponer a los soldados estadounidenses a ataques desde el territorio continental iraní, en una superficie que alberga enormes depósitos de crudo y otros materiales explosivos.

La movilización se da a conocer un día después de que Trump anunciara el aplazamiento de su advertencia de atacar las centrales eléctricas iraníes si Teherán no abría de inmediato el estrecho de Ormuz. El ultimátum original concedía 48 horas a Irán para desbloquear el paso marítimo, plazo que se cumplía este lunes. Con la prórroga, el nuevo límite concluirá este viernes.

El presidente estadounidense decidió ampliar el plazo por cinco días para permitir espacio a los incipientes contactos diplomáticos entre su país e Irán, aún en etapas muy preliminares y gestionados a través de países mediadores, especialmente Turquía y Pakistán. Islamabad ha ofrecido ser sede para negociaciones entre los dos países adversarios. Según el digital Axios, Washington y un grupo de países mediadores están considerando la posibilidad de conversaciones de alto nivel con Teherán.

Hasta ahora, Irán ha moderado las expectativas sobre el éxito de esa vía. El nombramiento de Mohamad Bager Zolqadr como nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional también envía un mensaje en esa dirección: Zolqadr es un excomandante de la Guardia Revolucionaria, perteneciente al ala más dura de la República Islámica. Reemplaza en el cargo a Alí Lariyaní, quien falleció en los bombardeos, al frente de este organismo que define las políticas nucleares, de defensa y exteriores de Irán.

La 82 División Aerotransportada es una de las fuerzas más destacadas de las élites estadounidenses. Fundada en 1917, combatió en Francia durante la Primera Guerra Mundial y estuvo presente con 12,000 paracaidistas en el Desembarco de Normandía en 1944. En 2021, lideró la operación de evacuación de Kabul tras la caída de la capital afgana a manos de los talibanes.

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