Trump: «España es un mal socio. Reduciremos nuestro comercio con el país» | España


El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha expresado su indignación hacia España, un aliado “terrible”, debido a la prohibición del uso de sus bases militares para una ofensiva contra Irán. “Vamos a cortar todo el comercio con España”, afirmó el republicano durante una reunión con el canciller alemán, Friedrich Merz, en la Oficina Oval. El Gobierno español ha respondido que la política comercial es competencia de la UE, no de España, y Pedro Sánchez comparecerá este miércoles a las nueve de la mañana desde La Moncloa para ofrecer una declaración institucional tras los comentarios de Trump. Después de la reunión, el canciller alemán dijo: “España es miembro de la Unión Europea y, como tal, llevamos a cabo las negociaciones sobre un acuerdo arancelario con Estados Unidos únicamente de manera conjunta o no las llevamos a cabo en absoluto.”

El presidente de EE. UU. afirmó que “algunas naciones europeas han sido colaboradoras y otras no, y eso me sorprende. Alemania y otras han sido muy buenas, estupendas. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, es fantástico. Pero otros europeos, como España, han sido terribles”. En un tono más fuerte, deslizó sus declaraciones más duras desde junio del año pasado, cuando durante la cumbre de la OTAN en La Haya amenazó con imponer aranceles extraordinarios a España por su negativa a asumir el compromiso europeo del 5% del PIB en gasto militar.

Trump amenazó con cortar todas las relaciones con España. “De hecho, le dije a Scott [Bessent, secretario del Tesoro] que cortara todas las relaciones con España. Todo comenzó cuando todos los países europeos, a petición mía, hicieron lo que debían hacer, que era una [contribución del] 5% [del PIB a la OTAN]. Y todo el mundo estaba entusiasmado con ello, Alemania, todos, y España no lo hizo”.

“Y ahora —continuó— España ha dicho que no podemos utilizar sus bases, y eso es un poco… Podríamos usar sus bases si quisiéramos. Podemos volar hasta allí y utilizarlas. Nadie nos va a decir que no las utilicemos. No tenemos por qué hacerlo. Pero se mostraron hostiles, así que les dije que no queríamos hacerlo. España no tiene absolutamente nada que nos interese, salvo su gente, que es estupenda. Tienen gente magnífica, pero no tienen un gran liderazgo.”

Trump agregó que España “como saben, fue el único país de la OTAN que no aceptó subir al 5%. No creo que hubieran estado dispuestos a aceptar nada, querían mantenerlo en el 2% y no pagan ni eso, así que vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos tener nada que ver con España.”

Y poco más adelante en sus declaraciones regresó a esa misma idea. Washington, sostenía, “tiene todo el derecho de cesar mañana, u hoy, todo lo que tenga que ver con España”. “Todos los negocios que tengamos con España, tengo el derecho de decretar un embargo sobre todo lo que tenga que ver con España”, insistió.

El mandatario no había terminado de expresar su frustración. La negativa española —y la británica— le ha molestado de manera casi personal. Tras responder a otras preguntas sobre la operación militar —consideraba, por ejemplo, que el “peor escenario” para Irán sería “un líder casi tan malo” como el anterior, Alí Jameneí, asesinado en los bombardeos del sábado—, volvió a arremeter contra Londres y Madrid.

“España ha sido muy poco colaboradora, como el Reino Unido”, subrayó el presidente estadounidense, claramente irritado con ambos gobiernos. Recordó que España es el único país que no se ha comprometido a alcanzar la meta del 5% del PIB en gasto militar. En cuanto al Reino Unido, mencionó que Londres le ha negado el uso de la base conjunta en la isla de Diego García, en el archipiélago de Chagos.

La negativa del primer ministro británico, Keir Starmer, “es chocante”, opinó el mandatario estadounidense. “Pero esta no es la era de Churchill” (el primer ministro conservador al frente del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial). Ese país “ha sido muy poco cooperativo con esa isla estúpida que tienen, que regalaron y que tiene que ver quizás con indígenas que reclaman una isla que nunca vieron antes. ¿De qué va eso? Arruinan relaciones. Es una lástima, yo amo al Reino Unido. Mi madre venía de allí.”

El Gobierno responde que la política comercial la lleva la UE

Una hora después, el Gobierno español le respondió recordando que la política comercial es competencia de la UE, no de España, por lo que no puede haber una ruptura con un solo país, y defendiendo a España como un socio fiable, en contraste con las afirmaciones de Trump. “España es un miembro clave de la OTAN, que cumple con sus compromisos y contribuye de forma destacada a la defensa del territorio europeo. También es una potencia exportadora de la UE y un socio comercial fiable para 195 países del mundo, entre ellos EE. UU., con quien mantenemos una relación comercial histórica y mutuamente beneficiosa. Si la administración norteamericana quiere revisarla, deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EE. UU.”, concluye el texto de La Moncloa. Es decir, si Trump desea cambiar la política comercial con España, necesitará pasar primero por la UE. El Gobierno aún confía en que esta amenaza termine siendo un simple eco, como las anteriores que ha lanzado el presidente de EE. UU. en relación a aranceles sobre España. En su cuenta en Bluesky, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha emitido un mensaje firme de respuesta: “España no acepta chantajes ni lecciones de un país agresor. Somos un país de paz. Si EE. UU. quiere un aliado, que empiecen por respetar nuestra soberanía y el Derecho Internacional.”

El comunicado también tiene un tono contundente, aclarando que España podría soportar un bloqueo de EE. UU., un país con el que mantiene un saldo comercial positivo —le compra más de lo que le vende— algo que no ocurre con otros socios europeos. “Nuestro país cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados y diversificar cadenas de suministro. En todo caso, la voluntad del Gobierno de España es y será trabajar por el libre comercio y la cooperación económica entre países, desde el respeto mutuo y el cumplimiento de la legalidad internacional. Porque lo que la ciudadanía pide y merece es más prosperidad, no más problemas”, concluye este texto que el equipo de Sánchez ha reflexionado mucho, dada la gravedad de la situación. Poco antes de que llegara esta reacción de Trump, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, había señalado que el Gobierno no esperaba represalias por el rechazo al uso de las bases, pero al final parece que sí podrían llegar. Sin embargo, el Ejecutivo español quiere esperar a ver cómo se concreta este mensaje contundente del presidente de EE. UU., que en ocasiones anteriores ha lanzado amenazas similares sobre las tarifas que impondría a España por no aceptar elevar el gasto en defensa al 5%.

El ministro de Cultura y portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, respondió que las críticas “bravuconas” y “amenazas” de Trump contra España tienen poco futuro y garantizó, en declaraciones en La Sexta, que España ejercerá su soberanía en materia de defensa y seguridad, lo que implica no participar en el ataque “ilegal” a Irán. También enfatizó que, en lo que respecta a comercio, ya están acostumbrados a los “vaivenes” de Trump, y comentó que el problema que enfrenta es que el Tribunal Supremo norteamericano ha anulado sus aranceles. Además, sostuvo que los lazos comerciales entre EE. UU. y España deben discutirse a nivel comunitario, ya que es competencia de la Unión Europea. Por otro lado, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, expresó su “orgullo” por la oposición de España a esta “guerra imperialista” de EE. UU. y por negarse a permitir el uso de bases militares en su territorio.

Es reconocida la falta de sintonía entre la Administración republicana y el Gobierno socialista. A lo largo de sus 13 meses de mandato, el presidente estadounidense ha acumulado resentimiento hacia un país europeo que ha osado cuestionar sus posturas sobre el gasto en defensa de la OTAN, sobre la guerra en Gaza y, ahora, sobre el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones en Irán. Este último rechazo ha sido la gota que colmó el vaso. Una simple pregunta de una periodista sobre la respuesta europea en el conflicto contra Teherán fue suficiente para que el inquilino de la Casa Blanca se lanzara al ataque.

El presidente estadounidense y el canciller alemán se reunían en una cita en la Oficina Oval prevista con antelación y que, ante el aluvión de acontecimientos, centró su atención en la nueva guerra en Irán y el impacto que la decisión de Trump podría tener en el conflicto en Ucrania “en estos tiempos desafiantes”, según Merz. Además, ambos tenían previsto abordar temas comerciales y las repercusiones del día después de la guerra en Teherán, según lo declarado por el jefe del gobierno alemán.

Feijóo: “Si EE. UU. le considera un terrible aliado, falla usted”

El líder del PP ha cuestionado la posición internacional de Pedro Sánchez tras las palabras de Trump. “Si Irán le da las gracias y Estados Unidos le considera un terrible aliado, falla usted. Eso no es equidistancia. Es perjudicar los intereses de España frente a un ‘régimen odioso’, según sus propias palabras”, criticó Alberto Núñez Feijóo en un mensaje en su cuenta en la red social X.

“La situación internacional es crítica”, añadió Feijóo. “Caben opiniones distintas. Lo que ya no admite discusión es que la política exterior del Gobierno es una constante irresponsabilidad y que la frivolidad trae consecuencias”. El líder del PP también pide “respeto” para España por parte de sus aliados. “España es un país fiable, comprometido con la libertad y con los valores de Occidente. España es mucho más que su mal Gobierno”, concluye. Informa Elsa García de Blas.

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