Un déficit de 2,3 millones solo por robos.
El Tribunal de Cuentas ha puesto de manifiesto el deterioro constante de un edificio público en la Sierra de Guadarrama. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha ignorado durante años el denominado Centro de Ciencia Ignacio Bolívar, ubicado en El Ventorillo de Cercedilla, al noroeste de Madrid, dejando un agujero millonario a fondo perdido. El inmueble se encuentra desatendido, vandalizado y saqueado, sin señales de recuperación.
En septiembre pasado, el organismo fiscalizador publicó un informe sobre la gestión y uso de edificios por parte del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dirigido por la socialista Diana Morant. La conclusión es que el CSIC ha desatendido el complejo de manera alarmante, a pesar de las advertencias del Ayuntamiento de Cercedilla, como ya informó El Confidencial. La factura para las arcas públicas supera los 2,3 millones de euros, considerando solo los robos de material.
La historia del Centro de Ciencia Ignacio Bolívar es un testimonio de lo que pudo ser y no fue. Es, además, una crónica más del despilfarro en España. Este edificio, que cuenta con 9.000 metros cuadrados y se sitúa en un monte de utilidad pública, fue adquirido por el CSIC en 2008 bajo un régimen de concesión administrativa, cedido por los ayuntamientos de Cercedilla y Navacerrada, con la intención de convertirse en un referente científico. Fue rehabilitado con un gasto total de 4.893.844,87 euros y las obras concluyeron en 2012; sin embargo, nunca se puso en funcionamiento. Solo hubo abandono.
El Tribunal de Cuentas señala que en 2012 se instaló un sistema de alarma en el edificio por 1.105 euros, además de un servicio básico de verificación por salto de alarma por 53,90 euros mensuales. Este contrato, no obstante, fue rescindido el 1 de octubre de 2015 y no se renovó durante nueve años. Durante este tiempo, el inmueble fue completamente vulnerable a robos de diversos tipos. Los ladrones han llegado a llevarse incluso las baldosas de granito, y las paredes son un mural de la desidia y negligencia de la Administración, con grafitis y destrozos en cada sala.
El CSIC presentó una denuncia sobre estos hechos, calculando el daño en 2.356.000 euros, principalmente por los saqueos en los tejadillos, presumiblemente para apoderarse del zinc del aislamiento de la cubierta de pizarra. La última comunicación a las autoridades se hizo en 2022, dos años antes de formalizar un nuevo acuerdo para la vigilancia. «No hay constancia de la contratación de un sistema de seguridad desde la finalización del primer contrato el 1 de octubre de 2015 hasta su adjudicación el 26 de noviembre de 2024 a una nueva empresa, por un importe anual de 156 mil euros más IVA», señala el informe al que ha tenido acceso este periódico.
El documento concluye que el CSIC abandonó el complejo a su suerte. La intención del organismo público era anular la concesión y desprenderse del edificio antes de la fecha estipulada. Sin embargo, la realidad es que no se ha formalizado hasta la fecha. Aún ahora, cuando ya ha vencido, sigue en espera. «Al cierre de los trabajos de fiscalización, el CSIC no ha hecho efectiva la devolución de los terrenos y el edificio, que permanecen en el mismo estado que tenían a la fecha de finalización de la concesión», añade el Tribunal de Cuentas.
Moción del PP bloqueada
La problemática en El Ventorrillo es un tema recurrente en el Ayuntamiento de Cercedilla. El PP presentó una moción de urgencia durante el último pleno para abordar una solución, pero el PSOE, la marca local de Más Madrid y el Grupo Independiente de Cercedilla, que es el partido gobernante, bloquearon la iniciativa. La propuesta planteaba exigir al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades la compensación por los daños ocasionados como responsable del CSIC y devolver el inmueble en unas condiciones óptimas de uso. «¿De verdad defienden así lo que es nuestro? Si no hay algún interés particular, no les interesa«, denunciaron los populares.
Sin embargo, el informe del organismo fiscalizador indica que el propio consistorio alertó en 2022 al ministerio sobre el «lamentable estado de conservación y abandono» del centro, «siendo evidente la ausencia de los elementos más básicos para su uso y habitabilidad, como electricidad, calefacción, fontanería, sanitarios, carpintería exterior e interior, falta de cubiertas, etcétera… hasta el punto de que el vallado perimetral, así como las puertas de acceso al edificio se encuentran en muy mal estado«.
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Roberto Ruiz Anderson
En ese momento, reclamaron una solución, anticipándose al final de la concesión. «Medidas urgentes son necesarias para que, en los próximos meses, y antes de la declaración de su inmediata caducidad el 31 de enero de 2023, se recepcionen las instalaciones en un estado óptimo de uso y habitabilidad. En este sentido, es de imperativa urgencia la reparación de los cierres perimetrales de la finca concesionada, así como de las puertas de acceso al edificio, actualmente forzadas. Sería también muy recomendable la implantación de un sistema de vigilancia y/o alarma, dada la ubicación de las instalaciones», solicitó el Ayuntamiento. Y dos años después, todo sigue pendiente.
El Tribunal de Cuentas ha puesto de manifiesto el deterioro constante de un edificio público en la Sierra de Guadarrama. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha ignorado durante años el denominado Centro de Ciencia Ignacio Bolívar, ubicado en El Ventorillo de Cercedilla, al noroeste de Madrid, dejando un agujero millonario a fondo perdido. El inmueble se encuentra desatendido, vandalizado y saqueado, sin señales de recuperación.



