Un exclusivo club privado se establece en Madrid para los apasionados del vino, el arte y el disfrute de la vida.


Imagínate paseando por un extenso patio ajardinado en el corazón de Madrid, rodeado de arte contemporáneo junto a obras icónicas de Miró, Chillida o Calder, mientras sostienes (y disfrutas) una copa de un Rioja servido a la perfección. No, no estás en Logroño; te encuentras en un lugar que logra lo inalcanzable: llevar la esencia de Rioja a la capital. El nuevo (y exclusivo) lugar de encuentro para los aficionados al vino.

Este nuevo sitio en Madrid se llama Casa Murrieta y es mucho más que una simple sede o oficina. Con 1.000 metros de espacios que incluyen cava, sala de cata, comedor y salones privados, cada rincón ha sido diseñado para que la experiencia del vino sea integral: degustar, aprender, conversar… y, sobre todo, disfrutar. Todo bajo la visión del interiorista Lázaro Rosa-Violán.

El patio, diseñado por Locus Landscape, es un verdadero oasis urbano. Allí, entre sombras y jardines, puedes saborear un vino como si estuvieras en medio de viñedos, mientras el bullicio de la ciudad se disipa tras sus muros.

Cada sala es también un viaje cultural: muebles de diseño, mármol de Calacatta, cristal de roca y un mural impresionante inspirado en los surcos de la tierra riojana transforman el espacio en un pequeño museo privado del buen gusto. Es un lugar donde el diseño y el arte se encuentran con el vino y la gastronomía, creando un ritual que se disfruta con calma.

(Foto: Casa Murrieta)

170 años de historia del vino de Rioja y de España

Recientemente tuvimos la oportunidad de conversar con Vicente Dalmau Cebrián-Sagarriga, presidente de Marqués de Murrieta, quien nos comentó: «Representamos 170 años de historia de La Rioja y de España». Los viñedos de Marqués de Murrieta se extienden en Finca Ygay, un terreno de 300 hectáreas, situado al sur de la Rioja Alta, que rodea su bodega, edificada junto al Castillo de Ygay.

Vino, Madrid
(Foto: Casa Murrieta)

Visitar sus bodegas es una experiencia que nutre tanto el cuerpo como el alma. «Desde el instante en que nuestros visitantes llegan a la bodega, sienten el carácter de un proyecto que tiene 170 años», destaca Vicente. Ahora, esa esencia también se puede disfrutar en Madrid.




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