Un fondo de inversión busca desalojar a 18 residentes de un edificio en Madrid para especular con sus propiedades.
La derecha solo interviene en el mercado de la vivienda cuando se trata de beneficiar a los especuladores. Frente a la disparada de precios, el auge de los pisos turísticos y la crisis de desahucios, presume de no hacer “nada”. Así lo admitió el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, en 2021 y, casi cinco años después, en la capital es habitual despertar con un vecino más en la calle y un nuevo edificio en manos de los fondos buitre. Los 18 vecinos del bloque Valverde 42, en el barrio de Malasaña, están en la mira.
Los grandes inversores, amparados por la inacción de las administraciones, la complicidad judicial y la represión policial, siempre han tenido facilidades para aplastar a los trabajadores, expulsarlos de sus hogares y lucrarse con un bien esencial. Pero Almeida, reconociendo que su posición de poder era insuficiente, les ha tendido, a las puertas del verano pasado, una alfombra roja que llamó Plan Reside y que les permite ahora convertir edificios enteros para uso turístico, siempre que todas las viviendas se dediquen a tal actividad, algo que estaba prohibido hasta hace medio año.
No pueden vender nuestras vidas ni el centro de Madrid
Así fue. Los especuladores han entendido la oportunidad que les ha brindado el alcalde y se han lanzado a adquirir bloques completos, no renovar contratos de alquiler, hostigar y desahuciar a los inquilinos, convirtiéndolos, vacíos de vida, en una cáscara destinada al negocio. Decenas de miles de edificios del centro histórico (APE 00.01) podrían verse afectados por la nueva normativa. Todas las asociaciones barriales, sindicatos de vivienda, plataformas vecinales y partidos políticos de izquierdas advirtieron que esto ocurriría, pero Almeida ya lo sabía y es posible que eso fuera precisamente lo que buscaba.
Vencar Capital, el verdugo de Valverde 42
La gentrificación tiene cada vez más víctimas y verdugos. Vencar Capital, un fondo que reúne a un gran número de empresas, adquirió el bloque 42 de la calle Valverde el 6 de noviembre de 2025 y no tardó en comunicar a los vecinos su intención de desalojar el edificio conforme vayan venciendo sus contratos. No se sabe si su objetivo es transformar los apartamentos en viviendas turísticas o renovarlos y venderlos a precios mucho más altos como propiedades de lujo, como ya han hecho en el pasado.
Compra, venta; compra, venta. Así funciona la especulación. Así funcionan los fondos buitre.
El día menos pensado, un fondo compra el edificio donde vives y eres parte de este proceso
Pero entonces, te organizas con tus vecinas y todo cambia. Así se acaba con los especuladores. pic.twitter.com/6NP0KkepZQ
— Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid (@InquilinatoMad) 21 de enero de 2026
Lo que es seguro es que Carlos Ledo Angulo y Venancio Alberca Gómez-Galán, las personas que se ocultan tras el habitual nombre pretencioso en inglés que no disimula sus despiadadas intenciones, desean a los vecinos fuera. Además, el momento elegido para su operación, con el Plan Reside ya aprobado, sugiere que, en esta ocasión, optarán por la transformación de los inmuebles en VUT o su venta a un tercero que lleve a cabo dicha práctica. Cualquiera que sea su intención, encontrarán cabezas firmes con la resistencia vecinal.
Resistencia vecinal frente a la especulación
Algunos de los madrileños llevan décadas en sus viviendas de Malasaña y ahora pueden verse obligados a abandonar sus hogares debido a la inacción del Ayuntamiento. Sin embargo, los vecinos no piensan marcharse y se han unido en torno al Sindicato de Inquilinos para luchar. Un movimiento que denuncia que ha intensificado el acoso del fondo, que ha motivado la visita de posibles compradores, la retirada de pancartas de protesta e, incluso, el hostigamiento nocturno por parte de una empresa de desalojo.
El 28 de febrero se acaban los primeros contratos y el fondo ya ha notificado a los inquilinos, a quienes ha intentado comprar, que deberán abandonar los inmuebles de inmediato. La presencia diaria de un ultra de un pequeño grupo de desokupas anticipa cuáles serán los métodos. Pero la unidad vecinal busca ser más fuerte y este sábado, a las 18:00 horas, comenzarán sus acciones con el despliegue de pancartas en Valverde 42. “Exigimos la reclamación de nuestros contratos al mismo precio”, claman los vecinos. “No nos vamos, nos quedamos”, afirman contundentes. “No pueden vender nuestras vidas ni el centro de Madrid”, concluyen.


