Un gran paso elevado cubierto de vegetación sobre una carretera.


Madrid está llevando a cabo la construcción de un nuevo paso elevado para fauna, cubierto de tierra y vegetación, que cruzará por encima de la M‑607 para permitir que los animales crucen la carretera sin arriesgar sus vidas. Este espacio no contará con coches ni asfalto, solo con encinas, retamas, romero y matorral mediterráneo, y se espera que sea uno de los pasos de fauna más impresionantes de la región, diseñado especialmente para jabalíes, corzos, gamos y otras especies que se desplazan entre Tres Cantos y Colmenar Viejo.

El nuevo ecoducto es parte de las obras que se están realizando para añadir un tercer carril a la M‑607 entre estas dos localidades del norte de Madrid, un proyecto que comenzó en 2024 y que incluye, por requerimiento de la autoridades medioambientales, este corredor ecológico elevado como condición para aumentar la capacidad de la vía. La carretera soporta un tráfico considerable y atraviesa un área de alto valor natural, lo que genera un riesgo constante de atropellos de fauna silvestre. El objetivo de este puente verde es unir el territorio que la autovía separó y ofrecer un acceso seguro que los animales reconozcan como parte de su ruta natural.

Un paso elevado para que la fauna pueda cruzar segura

Crédito editorial: Comunidad de Madrid

La estructura, que se levantará en el término municipal de Colmenar Viejo, a la altura aproximada del punto kilométrico 0,4 en dirección a Madrid y 7,04 en dirección a Colmenar, tendrá un tamaño imponente: 137 metros de longitud y 56 de anchura, sostenida sobre cuatro falsos túneles de hormigón que cubrirán las calzadas y vías de servicio de la M‑607. A diferencia de los puentes tradicionales, esta plataforma no estará asfaltada. Se depositarán alrededor de dos metros de tierra vegetal, lo suficiente para crear un suelo vivo donde florezcan las plantas y que, desde la perspectiva de un jabalí o un corzo, se vea como una colina natural, no como una construcción artificial.

La “autopista verde” no será un simple montículo de tierra. El plan incluye una naturalización detallada del paso: se plantarán retamas, escaramujos, romero y otros arbustos nativos, además de encinas a ambos lados del ecoducto para ocultar el tránsito a la vista de los animales y minimizar el ruido y los deslumbramientos. Esta pantalla vegetal será complementada con un vallado de madera de dos metros de altura, que guiará a la fauna hacia el puente e impedirá que se acerquen al borde de la calzada. En los extremos, grandes bloques de piedra —de entre 400 y 800 kilos— cerrarán el acceso a los vehículos, pero ofrecerán refugio y lugares de descanso a los animales que crucen.

Este tipo de pasos elevados, comunes en países centroeuropeos, están comenzando a establecerse también en España como una herramienta clave para prevenir atropellos de fauna, uno de los incidentes más frecuentes en carreteras que atraviesan áreas forestales. En el caso de la M‑607, el ecoducto complementará otros pasos ya existentes en la ruta, como el de la M 501, pero en un punto especialmente crítico debido a la densidad de fauna y el incremento de carriles planificado con el nuevo proyecto. La idea es que, una vez en funcionamiento, se convierta en el corredor preferido para el movimiento de jabalíes, corzos y gamos que abundan en la zona, reduciendo así el número de incursiones en la calzada y, por consiguiente, de accidentes.

Aún no hay una fecha exacta para el inicio de la construcción del paso de fauna, pero la Comunidad de Madrid lo incluye dentro del calendario global de las obras del tercer carril, que ya han avanzado con los dos primeros kilómetros y se extenderán hasta el próximo año.

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