Un hospital del sur de Madrid informa a los centros de salud sobre la interrupción de ecografías: “No estamos en condiciones de realizar informes radiológicos fundamentales” | Sociedad


En varios centros de salud del sur de Madrid, las pruebas radiológicas están enfrentando un colapso. Como informó la semana pasada EL PAÍS, muchas ecografías están suspendidas: los pacientes no reciben citas porque las agendas están cerradas y deben esperar meses. La raíz del problema es la falta de radiólogos en la zona, situación que se ha agravado por la baja temporal de dos profesionales. “No podemos emitir ningún informe radiológico básico”, indicaban a principios de octubre miembros del hospital de referencia en un correo a algunos centros afectados, al cual tuvo acceso este periódico.

“Esta situación [las dos bajas] ha sido comunicada tanto a la Gerencia de Hospitales como a la de Atención Primaria, y estamos a la espera de una respuesta o alternativa que permita restablecer el servicio”, continúa el mensaje.

La Consejería de Sanidad reconoce estas bajas, pero, a través de un portavoz, sostiene que en “casos puntuales como este”, se puede “reagendar la prueba lo antes posible”. “La comunidad intenta contar con el mayor número de profesionales”, asegura. Además, la consejería insta al Ministerio de Sanidad a acelerar la homologación de 20.000 médicos extracomunitarios para enfrentar “problemas” como este, que no solo afectan a Madrid, sino al sistema de salud en general.

Sin embargo, los médicos entrevistados por este diario no observan que esta reagendación funcione adecuadamente. Entre los profesionales ha surgido la propuesta de registrar un escrito en la Consejería solicitando explicaciones, al que están buscando el apoyo de sus colegas: “Queremos expresar nuestra preocupación y descontento ante la […] suspensión indefinida del envío de informes de radiología simple y el aumento de las demoras en ecografías y mamografías diagnósticas por la falta de personal”.

En su documento, los médicos firmantes (aún se desconoce cuántos son) afirman comprender “las dificultades organizativas y laborales”, pero denuncian “el impacto negativo directo que esta situación está teniendo sobre la atención” a los pacientes y la carga asistencial.

La falta de informes, lamentan los médicos en el escrito, provoca retrasos en diagnósticos y tratamientos, aumentando la presión asistencial en los centros de salud. Este es un problema que, además, no ocurre en otras áreas de Madrid.

“La situación de las ecografías es aún más crítica, ya que se realizan en gran medida en centros privados, lo que complica la integración de información: copian informes a mano y las imágenes no se archivan en la historia clínica electrónica”, señalan.

Las ecografías requieren más tiempo que una radiografía, por lo que la carencia de profesionales repercute aún más en estas pruebas. Hasta el punto, como ha confirmado este periódico, de que algunos pacientes pasan meses sin ni siquiera figurar en las listas de espera debido a que las agendas están completamente bloqueadas.

Un médico de Usera relató cómo un hombre que fue a su consulta con un bulto en junio tuvo que esperar hasta hace unas semanas para poder solicitar cita. La tendrá en diciembre. Oficialmente, solo figurará dos meses en las listas de espera, pero en realidad habrá estado seis sin un diagnóstico para una dolencia que podría ser trivial, pero también un tumor.

Según ha podido verificar este periódico, los problemas afectan especialmente a áreas del sur de Madrid, como Usera y Vallecas, dos distritos de escasos recursos que albergan medio millón de habitantes. Estos lugares dependen principalmente de la Unidad Central de Radiodiagnóstico (UCR), un equipo establecido en 2008 para apoyar a seis pequeños hospitales de la comunidad, con sede en el Hospital Infanta Sofía, en San Sebastián de los Reyes. También hay centros de salud con problemas en su atención que dependen del Hospital 12 de Octubre.

“Medidas urgentes”

En el escrito que los médicos, de forma autónoma (no está coordinado, hasta donde sabe este diario, por ningún sindicato), desean presentar a la Comunidad, solicitan que se implementen “medidas urgentes” y concretas para asegurar la atención de inmediato. Por ejemplo, piden establecer un canal con la Unidad Central de Radiodiagnóstico para informar sobre los estudios radiológicos hasta que se encuentre una solución definitiva.

También demandan que se implementen medidas con plazos claros y próximos para restablecer la “normalidad del servicio” y abogan por revisar la conveniencia de continuar con el modelo actual, dada sus “presentes deficiencias y clara fragilidad”.

Por último, piden que los centros de salud reciban información periódica “sobre la evolución de las gestiones mencionadas y sobre cualquier alternativa que se pueda ofrecer a los pacientes”.

Hasta ahora, una media docena de médicos consultados asegura no haber recibido comunicación oficial, organizándose como pueden en sus respectivos centros de salud. En algunos, los administrativos mantienen en reserva los volantes de los pacientes a quienes los facultativos han recomendado realizarse una prueba: como no pueden agendarlos, consultan diariamente el sistema para verificar si se liberan las agendas. Otros hacen lo mismo, anotándolo en una libreta.

Algunos profesionales ―que prefieren no ser identificados en esta información― confiesan que están restringiendo la solicitud de ecografías y que intentan hacer el diagnóstico sin ellas, aunque esto compromete la seguridad del paciente.

En el caso de las radiografías, el problema radica más en los retrasos, que pueden variar de meses a más de un año.

Además, la escasez de profesionales se vincula a uno de los mayores escándalos sanitarios recientes: el que afecta a, al menos, 2.000 mujeres con mamografías en duda que no recibieron sus resultados en Andalucía.

De acuerdo con el último informe encargado por el Ministerio de Sanidad sobre las necesidades de médicos del Sistema Nacional de Salud, de 2023, existe un déficit del 10% de especialistas en radiodiagnóstico en todo el país.

Mientras tanto, Madrid se jacta de estar entre las comunidades con mejores cifras en las listas de espera que el Ministerio de Sanidad publica cada seis meses. Todos estos casos que aguardan diagnóstico no se suman a esa estadística oficial, que solo incluye la primera cita con el especialista y el tiempo de espera para operaciones, que se realizan una vez que las pruebas están completadas.

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