El Gobierno sostiene que Adif tenía ubicación del Alvia y rechaza errores de control tras el incidente de Adamuz.
El Gobierno contestó a las preguntas planteadas por el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, respecto al accidente ferroviario sucedido en Adamuz (Córdoba) y rechazó rotundamente que se hubiera perdido el “rastro” del tren Alvia involucrado en el siniestro. Según fuentes de Moncloa, Adif tuvo ubicado al convoy en todo momento mediante sus sistemas de control.
Desde el Ejecutivo indicaron que “Adif no pierde el rastro de los trenes”, ya que estos aparecen de manera continua en los paneles de control de los circuitos de vía. De hecho, señalaron que fue el propio gestor ferroviario quien detectó que el Alvia estaba parado y contactó para averiguar la causa antes de que el maquinista del tren de Iryo reportara el incidente.
Acerca de la posible rotura de carril, el Gobierno aclaró que, de confirmarse, tendría que haber sido de carácter leve o parcial, dado que no se interrumpió la corriente eléctrica que va por la vía. Si hubiera habido una rotura mayor, insistieron, los sistemas de seguridad se habrían activado automáticamente, deteniendo el tráfico ferroviario en la sección afectada.
Anomalías detectadas sin activación de alarmas
Las fuentes del Gobierno también añadieron que los sensores de los trenes detectaron anomalías, pero estas no superaron el umbral de alarma. De haber sido así, afirmaron, los mecanismos de seguridad habrían intervenido para prevenir el accidente. Además, defendieron que el tramo donde ocurrió el siniestro no era un lugar con averías recurrentes ni denuncias previas significativas por parte de los conductores.
En los últimos cuatro meses, tras la última auscultación de la vía, se registraron únicamente cuatro advertencias en ese tramo, ninguna relacionada con el punto exacto del accidente. El Ejecutivo enfatizó que no existen decisiones arbitrarias, sino protocolos y criterios objetivos para imponer restricciones de velocidad en la red.
Respecto al volumen de incidencias, el Gobierno recordó que en la alta velocidad se reportan de media entre cuatro y cinco incidencias diarias en toda la red, la mayoría de ellas sin consecuencias relevantes para la seguridad.
Referencias al accidente de Rodalies en Cataluña
En su respuesta, el Ejecutivo también trató el accidente de Rodalies en Cataluña, donde falleció un maquinista tras el colapso de un muro junto a la AP-7. Según Moncloa, dicho muro forma parte de una infraestructura gestionada por la Dirección General de Carreteras, cuya concesión culminó en 2021 y que ha sido inspeccionada periódicamente sin detectar riesgos significativos.
El Gobierno sostuvo que el sistema de gestión y control de Adif es comparable al de otros países europeos como Alemania, Francia o Italia, al estar supervisado por la Agencia Ferroviaria Europea (ERA). Asimismo, rechazó que existan trenes de auscultación sin utilizar, asegurando que todos están en funcionamiento.
Uso intensivo de la red y mantenimiento
El Ejecutivo aceptó que la red ferroviaria española nunca ha sido utilizada tanto, aunque negó que el mantenimiento no se haya ajustado a esta mayor demanda. No obstante, se mostró dispuesto a debatir un aumento del gasto, pero solicitó no relacionar directamente este asunto con el accidente de Adamuz.
En cuanto a la disposición adicional 30 de la Ley de Movilidad Sostenible, el Gobierno aclaró que no obliga a realizar una auditoría, sino a elaborar un listado de limitaciones temporales, que deberá estar listo antes del 5 de febrero y que, según Moncloa, ya está elaborado.
“Mala fortuna” en un evento poco habitual
El Ejecutivo reconoció que las roturas de carril son un fenómeno común en los sistemas ferroviarios europeos, con alrededor de 3.000 incidencias anuales reportadas por la ERA en toda la UE. Sin embargo, subrayó que la gran mayoría se resuelven sin consecuencias personales.
En el caso de Adamuz, el Gobierno admitió que “ha habido mala fortuna”, ya que las repercusiones para los pasajeros han sido particularmente graves, a pesar de tratarse de un tipo de incidente que normalmente no causa víctimas.



