Majadahonda se enorgullece de no tener okupas y presenta un plan para construir 950 nuevas viviendas, priorizando a los residentes empadronados.


Majadahonda encara el desafío de la vivienda sin problemas de okupación y con proyectos urbanísticos en marcha. La alcaldesa del municipio, Lola Moreno, ha afirmado que “no existe ningún problema de okupación” en la localidad, resaltando la diferencia con la situación de otros municipios del país. En una entrevista en Servimedia, la regidora enfatizó la seguridad jurídica de Majadahonda y el esfuerzo del consistorio para garantizar el acceso a la vivienda para sus vecinos.

En relación con la política de vivienda promovida por el Gobierno central, que propone la declaración de zonas tensionadas, Moreno indicó que esa medida “no resuelve el problema habitacional” y que en Majadahonda “se rechazó en Pleno”.

Como alternativa, el municipio ha optado por un enfoque más local y efectivo. Las obras de 180 viviendas en régimen de alquiler están muy avanzadas, en colaboración con la Comunidad de Madrid, con la previsión de entrega antes de que finalice la legislatura. Estas viviendas priorizarán el acceso a majariegos empadronados durante más de diez años, según un convenio firmado con el Ejecutivo autonómico. Además, el 60% del total estará destinado a jóvenes entre 18 y 40 años, una medida que pretende fomentar la emancipación juvenil y la fijación de población joven en el municipio.

Paralelamente, el Ayuntamiento está trabajando en otro proyecto para construir aproximadamente 150 viviendas protegidas en régimen de compra, reforzando de esta manera la oferta de vivienda asequible en el municipio. Este desarrollo se complementa con el Plan de Urbanización del Arco de Poniente, una actuación que se ha esperado durante mucho tiempo y que comenzó a desbloquearse con la aprobación inicial en Pleno de su primera fase: la urbanización de Arroyo del Arcipreste.

Según explicó la alcaldesa, tras este primer paso se deberá aprobar el Plan Especial correspondiente, someterlo a información pública y solicitar los informes técnicos necesarios. Si todo avanza como se prevé, se podrán construir hasta 620 nuevas viviendas, de las cuales el 50% estarán calificadas como protegidas.

Con estos desarrollos, Majadahonda busca ampliar su parque de vivienda en cerca de 950 unidades, apostando por un modelo que combina alquiler y compra protegida, priorizando a los vecinos y evitando la presión especulativa que afecta a otras áreas de la región.

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