Moncloa apaciguó a Junts tras el enfrentamiento con Yolanda Díaz y sigue promoviendo el diálogo.
El Gobierno ha elevado sus esfuerzos recientemente para redefinir la relación con Junts tras las acusaciones de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, quien afirmó que los independentistas forman parte de “las tres derechas” en el Congreso y que mantienen un “chantaje” en las negociaciones sobre la reducción de la jornada laboral.
Tensión en el Congreso
La situación, que tomó por sorpresa incluso a los socios socialistas de Díaz, ocurrió durante el debate del pasado miércoles, cuando Junts votó en contra de la reducción de la jornada a 37,5 horas. La líder de Sumar lanzó críticas contra ellos desde la tribuna y, posteriormente, en una entrevista en la radio.
Simultáneamente, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, se reunió con la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, en lo que desde Moncloa se llama “zona de Gobierno”, con el objetivo de abrir paso al diálogo presupuestario. Según fuentes socialistas, también se realizaron “llamadas intensas” a todos los niveles para mitigar la escalada verbal.
El papel del PSOE y de Sumar
El sector socialista del Ejecutivo ha tomado distancia respecto a la derrota de Díaz y enfatiza que la negociación con Junts sobre la jornada laboral fue “exclusiva de ella”, ya que los independentistas dejaron claro desde el principio que no podían retroceder en este aspecto debido a la presión de la patronal catalana.
Por otro lado, Sumar defiende el trabajo de la vicepresidenta y recuerda que fue ella quien asumió la mayor parte de la negociación durante meses. En su círculo afirman que Junts nunca se apartó de su postura inicial: “Siempre nos dijeron lo mismo: en esto no podemos ceder”.
Estrategia de Moncloa
Fuentes socialistas destacan que la directriz es clara: “no escalar el tono con los socios de investidura” ante la inminente apertura de las negociaciones presupuestarias. Se busca separar este diálogo de otros temas y evitar que la tensión comprometa las cuentas públicas de 2026, esenciales para garantizar la legislatura hasta 2027.
A pesar de las diferencias, en Moncloa muestran una actitud tranquila. Creen que la presión social y política a causa de las movilizaciones programadas para las próximas semanas ayudará a presionar al PP y a mantener unida a la mayoría parlamentaria.
La visión de Junts
Por su parte, Junts sostiene que su oposición a la reducción de la jornada laboral se debe a que “no se puede obligar por ley a quien no puede”, según palabras de Nogueras, porque al final “el trabajador es quien acaba pagando”.
Los de Puigdemont rememoran que su conexión con el PSOE está marcada por la “desconfianza” y el incumplimiento del acuerdo de Bruselas, aunque por el momento han decidido no romper con el Ejecutivo. Conceden una “prórroga” que le dieron hace meses al retirar su propuesta de cuestión de confianza, pero advierten que esta no será indefinida.
De hecho, Junts condiciona cualquier negociación futura al cumplimiento de los compromisos asumidos, como la ejecución de los presupuestos vigentes, la amnistía a Puigdemont y la oficialización del catalán en la UE.



