✅ Real Madrid: Cuando el tripe se transforma en adversario


Es temprano para llegar a conclusiones definitivas. Apenas hemos disputado dos partidos oficiales —la derrota en la Supercopa contra Valencia y la caída de ayer ante Virtus en el debut de la Euroliga— y lo razonable sería pensar que el Real Madrid todavía se encuentra en una etapa de construcción. Ningún equipo está en su mejor forma en septiembre. El inconveniente es que, aunque la temporada sea larga, el comienzo del Real Madrid genera más dudas que certezas.

Un inicio vacilante en septiembre

El entrenador italiano lo resumió tras la derrota ante la Virtus: “No se trata de estar bien en septiembre, octubre o noviembre, sino a medio y largo plazo. Mantendremos la cabeza alta porque en 48 horas tenemos otro partido”. Palabras tranquilizadoras, aunque en la cancha la realidad sea diferente.

Las estadísticas hablan por sí solas: 9/32 en triples contra Valencia y 3/23 contra Virtus. Estos números no solo muestran un mal día en el tiro, sino una tendencia preocupante. El caso de Mario Hezonja es el más destacado: 3/12 ante Valencia y 0/7 ante Virtus. Un jugador con tanto talento ofensivo no puede convertirse en una máquina de decisiones erróneas. Lo que necesita el croata es jugar con más sensatez, observando al espejo perfecto que tiene en casa: Gabriel Deck. El argentino no hace ruido, no fuerza, pero siempre aporta lo que el equipo necesita. Ese equilibrio es lo que le falta actualmente a Hezonja y, por extensión, al conjunto del Real Madrid.

A esto se suman las rotaciones inconsistentes de Sergio Scariolo. Es cierto que el técnico italiano recién ha llegado y está conociendo a su plantilla, pero parece que los roles no están bien definidos. El equipo se desorganiza, pierde ritmo y, en momentos cruciales, se desmorona. Ante Virtus, cada vez que lograban remontar la diferencia, un nuevo ajuste dejaba al Madrid sin continuidad. Y el último empuje de los italianos resultó decisivo. Esto significó acumular la primera derrota en Euroliga.

Lo que percibimos es un equipo con potencial, pero sin una identidad clara. En septiembre no es necesario ser brillante, pero sí coherente. El Madrid necesita encontrar un equilibrio entre la paciencia y la urgencia: ajustar el tiro exterior, distribuir mejor los minutos y, sobre todo, construir una jerarquía sólida donde todos conozcan su papel.

El calendario no da descanso: en apenas 48 horas se enfrentará a Olympiacos. Una nueva oportunidad para demostrar que este inicio irregular es solo parte del proceso natural de adaptación, y no un indicio más profundo de un equipo que, hasta ahora, no encuentra su rumbo.

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