El Prado incorpora un retablo de la Virgen de Guadalupe.
El Museo del Prado ha comunicado la suma a su colección de una de las obras más excepcionales de la reciente exposición Tan lejos, tan cerca. Guadalupe de México en España.
Se trata de una pintura elaborada con técnica de enconchado, que representa a la Virgen de Guadalupe, otorgada en calidad de depósito temporal por un año.
La obra, de gran tamaño y extraordinaria delicadeza, proviene del antiguo convento de la Preciosísima Sangre de las monjas capuchinas en Castellón de la Plana.
Desde este miércoles, se encuentra expuesta en la sala 18 del edificio Villanueva, reafirmando su importancia en el patrimonio artístico y religioso del museo.
Una de las piezas más impactantes del enconchado
Según la pinacoteca, esta pintura es considerada una de las “más impactantes” dentro de la técnica del enconchado, que fusiona pintura con teselas de concha.
En este caso, las teselas cubren casi por completo la figura de la Virgen de Guadalupe, excepto las zonas de piel, creando un efecto de brillo y textura inigualables.
El cuadro sobresale no solo por su calidad y tamaño, sino también porque es una copia exacta de la “original” en dimensiones reales.
Asimismo, incluye las representaciones de las cuatro apariciones de la Virgen y un marco meticulosamente diseñado con uvas, flores, mariposas y aves.
Una rareza: solo dos Guadalupes de gran tamaño
Esta obra es una de las dos representaciones más grandes de la Virgen de Guadalupe realizadas con esta técnica conocidas. La otra, de estilo similar y enmarcada en plata, está ubicada en la parroquia de San José, en Tlaxcala (México).
Con su llegada al Prado, la pieza se convierte en un testimonio esencial para comprender la circulación de imágenes religiosas entre América y España durante la época virreinal, además de aportar un gran valor devocional e histórico.



