Los 11 restaurantes en el Madrid de los Austrias frecuentados por la élite.
En una parte de Madrid, el tiempo parece haberse detenido. Entre calles empedradas, plazas solemnes y fachadas impregnadas de historia, el Madrid de los Austrias alberga algunos de los restaurantes más auténticos y deseados de la ciudad. Este es el lugar donde conviven políticos, artistas, turistas intrigados y una jet set genuina que prefiere manteles blancos y recetas tradicionales en lugar de fuegos artificiales culinarios. Aquí no solo se viene a comer: se viene a disfrutar de Madrid.
Restaurantes en el Madrid de los Austrias
Casa Botín
Afirmar que es el restaurante más antiguo del mundo no es solo un dicho: es un hecho avalado por el Guinness World Records. Pero más allá de ese dato, Casa Botín (1725) es un templo del sabor madrileño que sigue atrayendo a quienes valoran la autenticidad como un lujo. Hemingway lo adoraba, reyes y presidentes han disfrutado en sus comedores abovedados, y su cochinillo asado, cocinado en el mismo horno de leña desde hace casi tres siglos, es considerado una obra maestra.
La lonja de mar
Una de las mejores marisquerías de Madrid, donde incluso los Reyes de España han cenado. Su ubicación privilegiada junto al Teatro Real (en la antigua residencia de Giuseppe Verdi) es el escenario perfecto. Aquí se pueden degustar algunos de los pescados más exquisitos de la ciudad, preparados con un respeto absoluto por el producto y un toque de creatividad que realza cada plato. Al mando de la cocina, el chef ejecutivo Fernando Negri deslumbra con su ingenio: desde una original carta vertical de ostras hasta un menú inspirado en el Siglo de Oro. Un sitio donde el pescado se transforma en una experiencia culinaria excepcional.
Taberna La Bola
A escasos pasos del Senado, La Bola conserva un aire familiar donde el cocido se sirve como una declaración de principios. Cocinado en cazuela de barro y al carbón de encina, el cocido madrileño aquí es una religión. Políticos, actores y madrileños de pura cepa comparten mesa en sus mesas rojas con manteles a cuadros.

Taberna del Alabardero
A poca distancia del Palacio Real, esta elegante taberna mantiene la distinción y el clasicismo que la hacen una parada esencial. Con un servicio impecable, decoración señorial y platos que rinden homenaje a la cocina andaluza y castellana, la Taberna del Alabardero atrae a diplomáticos, actores y gourmets que valoran el equilibrio entre lo tradicional y lo refinado.

Papagena
Situado en la sexta planta del Teatro Real, Papagena es el más sofisticado de todos. Diseñado por Philippe Starck y con vistas al Palacio de Oriente, este restaurante es un refugio para los amantes de la ópera, la alta gastronomía y la discreción.
Inaugura la temporada con una carta de cócteles inspirados en las grandes obras representadas en el Teatro Real. No es necesario asistir a una función para disfrutarla: cada cóctel rinde homenaje a una ópera o pieza teatral a través de sus aromas, sabores y presentación.
Entre las propuestas destacan La caída de Otello, con brandy de Jerez y vino de Jerez que simboliza la manipulación de Yago; La tercera visita, un delicado cóctel de sake con yuzu inspirado en El mandarín maravilloso; y Carmencita, un guiño al rebujito andaluz. También resplandecen La quinta esposa, afrancesado y enigmático, y La advertencia, con ron especiado que evoca la contaminación de Enemigo del pueblo. La lista se completa con el romántico Poción de amor de Puck, el festivo Dulce engaño y El último beso, inspirado en Romeo y Julieta. Una experiencia sensorial que une mixología y arte escénico.

Desborre
Moderno, irreverente y con un aire canalla, Desborre desafía la estética clásica del barrio. Aquí se reúnen jóvenes ejecutivos y creativos con estilo que buscan comer bien, beber mejor y dejarse ver. Su cocina española tiene un toque contemporáneo, con cócteles bien servidos y un ambiente que combina arte y actitud.

Casa Julián de Tolosa
Conocido por sus chuletones y su perfecta sencillez, Casa Julián de Tolosa es un destino obligatorio para los carnívoros con criterio. Sin artificios ni pretensiones, aquí la carne a la parrilla es sagrada. Su ambiente discreto y clientela fiel, entre ellos empresarios y algún actor renombrado, lo mantienen como un clásico atemporal.

Casa Lucio
El mito de los huevos estrellados permanece intacto. Casa Lucio es mucho más que un restaurante: es una institución madrileña donde políticos, actores de Hollywood y miembros de la realeza han compartido mesa. Lucio Blázquez sigue recibiendo a los clientes con una sonrisa y una copa de vino. Uno de los lugares más emblemáticos para comer en el Madrid de los Austrias.

Casa Ciriaco
Un puente entre el recuerdo y la historia viva, Casa Ciriaco sostiene el espíritu de la taberna literaria donde se congregaban periodistas y escritores. Sus gallinejas, sus callos y su cocido son pura esencia madrileña. Su magia reside en su fiel adhesión a lo clásico: una cocina sin modas, pero siempre contemporánea por su coherencia.

La Taberna del Capitán Alatriste
Inspirada en el personaje de Pérez-Reverte, esta taberna parece extraída de una novela. Sus bóvedas de ladrillo, su iluminación suave y sus carnes a la brasa la transforman en un refugio de otra era. Es común encontrar aquí a intelectuales, escritores y a esa parte de la jet set que prefiere el anonimato entre muros centenarios.

El Landó
Elegante, sobrio y siempre lleno de personas influyentes. El Landó es el refugio de políticos, financieros y gourmets que buscan la discreción del viejo poder madrileño. Su solomillo al whisky y su ambiente reservado lo han consagrado como un referente de la alta cocina.




