Las denuncias reclaman encarcelamiento mientras la Fiscalía se mantiene en silencio.
El exministro de Transportes José Luis Ábalos llegó este miércoles al Tribunal Supremo a las 9:15 horas en taxi y sin abogado, para comparecer por cuarta vez ante el juez instructor del ‘caso Koldo’, Leopoldo Puente. La cita, programada para las 10:00 horas, se considera crucial para su futuro judicial, ya que las acusaciones insistirán en solicitar su ingreso en prisión provisional.
Una llegada en solitario y con gran expectación
La imagen de Ábalos llegando solo, sin escolta y sin asistencia legal, ha captado la atención de los medios reunidos frente a la sede del Alto Tribunal. El exministro, que renunció el lunes pasado a su abogado por desacuerdos en la estrategia de defensa, vino directamente del Congreso de los Diputados, donde minutos antes había participado en la sesión de control al Gobierno.
Fuentes judiciales afirman que su nuevo abogado aún no ha sido designado formalmente, lo que ha suscitado dudas sobre la comparecencia. Sin embargo, el tribunal ha asegurado que el exministro tendrá asistencia letrada de oficio durante su declaración.
El núcleo del ‘caso Koldo’: ingresos irregulares y contratos públicos
Ábalos enfrenta nuevamente al magistrado Puente después de que el último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil destacara la existencia de ingresos irregulares relacionados con su entorno durante más de diez años.
La investigación, conocida como el ‘caso Koldo’, se centra en un supuesto entramado de comisiones ilegales a cambio de adjudicaciones públicas durante su mandato como ministro de Transportes y como dirigente del PSOE. En el epicentro del caso se encuentra Koldo García Izaguirre, exasesor y persona de confianza de Ábalos, quien ya ha sido procesado por delitos de cohecho, blanqueo y tráfico de influencias.
Los agentes de la UCO han documentado transferencias y movimientos bancarios que, según las acusaciones, no concuerdan con la actividad declarada del exministro y su círculo cercano.
Las acusaciones solicitan prisión provisional
La comparecencia ante el Supremo es de especial gravedad. Según fuentes cercanas al proceso, las acusaciones populares y particulares solicitarán al juez el ingreso inmediato en prisión provisional de Ábalos, argumentando riesgo de destrucción de pruebas y de fuga.
La Fiscalía, por su parte, aún no ha hecho pública su postura, aunque se anticipa que en la vistilla de medidas cautelares, que se celebrará tras la declaración, el Ministerio Público expondrá su opinión definitiva.
La sesión podría extenderse durante varias horas y se llevará a cabo a puerta cerrada, dado que el procedimiento sigue en fase de instrucción.
Un exministro cada vez más aislado
La situación judicial de Ábalos ha ido deteriorándose en las últimas semanas, especialmente después de la ruptura con su equipo legal y la falta de respaldo político por parte de la dirección del PSOE.
Fuentes del partido indican que Ferraz mantiene “máxima prudencia” y que su caso “corresponde exclusivamente a la justicia.” Desde el Gobierno, ningún ministro ha querido emitir una opinión pública sobre la citación.
El exministro, que mantiene su acta de diputado, está suspendido de militancia y ha rechazado dimitir, argumentando que es víctima de una “campaña de carácter político y mediático”.
El Supremo decidirá sobre su libertad
Una vez finalizada la declaración, el juez Puente llevará a cabo una vistilla para determinar si adopta medidas cautelares contra Ábalos, tales como la prisión preventiva, la retirada de pasaporte o la obligación de comparecer regularmente ante el tribunal.
El magistrado ya había indicado en comparecencias anteriores la gravedad de los delitos investigados, que abarcan cohecho, malversación, prevaricación y blanqueo de capitales.
Si se confirmaran las sospechas de la UCO, el caso podría tener un impacto político significativo, al involucrar a uno de los miembros más destacados del Gobierno de Sánchez en la anterior legislatura.



