El Real Madrid de Xabi progresa, pero sigue al borde. Este equipo aún necesita algo y casi se lleva un susto de nuevo.
La exigencia del Real Madrid es altísima, y no es para menos. El equipo ha disfrutado de una década brillante, que culminó con la despedida de Ancelotti tras un año sin éxitos. Es imperativo que se realicen cambios, una nueva dirección y un nuevo estilo de juego. Muchos de estos elementos han empezado a transformarse en el arranque de la temporada con Xabi Alonso. Sin embargo, la sombra del Atlético de Madrid y el estilo del equipo siguen provocando muchas incertidumbres.
El comienzo de Xabi Alonso
El arranque de temporada del Real Madrid ha sido prometedor, a pesar de la dura derrota ante el Atlético de Madrid por 5 a 2. De hecho, si ese encuentro se hubiera perdido por un marcador más ajustado, con una mejor actuación, la derrota ante el vecino habría dolido, pero no habría generado tantas dudas.
El Real Madrid ha jugado 12 partidos, logrando 3 victorias en Champions y 8 en Liga, unas cifras que, a simple vista, son muy buenos, y lo son. Sin embargo, al analizar los partidos, la percepción cambia, especialmente tras la derrota contra el Atlético de Madrid. Antes de ese encuentro, aunque las victorias no eran contundentes, se ganaba todo y se daba inicio a un nuevo proyecto que necesita más tiempo -y todavía lo necesita-, pero el Atlético ha generado incertidumbres.
Cambios en el estilo de juego
La táctica ha cambiado radicalmente: con un esquema similar al de Ancelotti, el 4-3-3, el equipo se involucra mucho más en el campo rival, hostiga más al adversario y le ofrece menos opciones, lo que se traduce en más oportunidades de gol. Sin embargo, se está generando una dependencia excesiva en Güler, y el centro del campo no está facilitando el juego del equipo. Se ha incorporado la calidad del turco para ofrecer más alternativas en ataque, pero, como en la temporada pasada, se recurre demasiado al talento individual para resolver encuentros, como ocurrió ante la Juventus, donde la genialidad de Vinicius fue crucial para la victoria.
La dificultad en la creación es un problema significativo, pero no el único. En partidos en los que se ataca mucho, que son numerosos, se siente la ausencia de un 9 que pueda recibir balones, fijar a los defensores centrales y ofrecer opciones. La falta de un referente hace que el juego del Real Madrid sea demasiado predecible y fácil de defender para los adversarios, especialmente contra los grandes equipos, como se observó el día del Atlético de Madrid y en el partido de ayer ante la Juventus, que defienden bien y complican mucho la tarea al Madrid.
Se acerca el Barcelona
Llega el gran examen, la prueba de fuego para el Real Madrid de Xabi Alonso. Aquí no se encontrará con un equipo que se repliega atrás; se encontrará con un rival que jugará de igual a igual, un equipo que identificará tus defectos y tratará de explotar esas debilidades, un conjunto que demostrará si estás capacitado para pelear con los grandes de Europa. No olvidemos que este Barcelona estuvo a tres minutos de jugar la final de la Champions League el año pasado y, aunque no esté en su mejor momento, luchó de tú a tú contra el PSG hace dos semanas, hasta que no pudo mantener el ritmo de los de Luis Enrique.
El partido del domingo servirá para evaluar si el Real Madrid de Xabi Alonso, con sus virtudes y defectos, ha dado un paso adelante respecto a la temporada pasada o si continúa atrapado en los mismos problemas que le llevaron a cerrar el año sin triunfos.



