El ICAM restituye una bula papal datada en 1695.


El Archivo Histórico del ICAM ha recuperado una bula papal manuscrita de finales del siglo XVII, dedicada específicamente al Colegio y se creía que estaba perdida desde hace más de un siglo. Este documento fue encontrado en una caja fuerte que contenía documentación administrativa reciente, en el sótano del edificio de la calle Serrano 11.

Se trata de un documento único, redactado sobre pergamino y acompañado de un certificado manuscrito de la Comisaría General de la Santa Cruzada, que concede indulgencia plenaria a los abogados del Colegio. Su descubrimiento permitirá que se digitalice, se elabore un facsímil y se exhiba en el Museo del ICAM en un futuro próximo.

Una bula papal con un valor histórico excepcional

La bula fue emitida en 1695 por el Papa Inocencio XII, firmada por el cardenal Albani, futuro Papa Clemente XI, y otorgaba indulgencias plenarias a los miembros del Colegio, tanto a los nuevos ingresantes como a aquellos ya colegiados que participarían en festividades religiosas del ICAM.

Este hallazgo no solo se destaca por su antigüedad y estado de conservación, sino también por lo que revela sobre el prestigio del Colegio apenas un siglo después de su fundación oficial en 1596, aprobada por Felipe II. En ese entonces, los colegios de abogados combinaban funciones profesionales con roles religiosos y caritativos, brindando ayuda a viudas, presos y personas en situación de vulnerabilidad.

Digitalización y exposición pública

El documento ya ha sido digitalizado y estará disponible de forma abierta a través del Repositorio del Patrimonio Documental del ICAM. Además, se elaborará un facsímil y se prevé su exhibición en el Museo del Colegio, brindando al público la oportunidad de conocer un fragmento esencial de la historia de la abogacía madrileña.

Según el decano Eugenio Ribón, este descubrimiento es “un reconocimiento al alto nivel de prestigio institucional que el ICAM había alcanzado apenas un siglo después de su fundación”. La bula refleja la reputación de la abogacía en una época en la que la profesión no gozaba de un alto reconocimiento social.

El valor del archivo y la memoria histórica

Para el archivero Martín Palomero, el descubrimiento resalta la importancia de la labor archivística: “Cada fondo preservado puede proporcionar claves fundamentales para entender nuestra trayectoria como colectivo jurídico”.

Ribón añade: “Sostener la bula en mis manos fue una emoción difícil de describir. No solo por su antigüedad, sino por lo que representa para nuestra institución: que ya en 1695, el Colegio disfrutaba de un respeto que se había ganado con méritos propios, exclusivo para sus miembros”.

Un documento que conecta pasado y presente

Más allá de su valor histórico, la bula invita a reflexionar sobre la evolución de la abogacía y su inserción en la vida social y religiosa de su tiempo. Su integración en el Museo ICAM asegura que se convierta no solo en un objeto antiguo, sino en un vínculo con la historia de la profesión y de la ciudad de Madrid.

El Museo, por tanto, ofrece un espacio para comprender la trayectoria de la abogacía, mostrando cómo los documentos preservados cuentan historias sobre reconocimiento, prestigio y el papel de los abogados en la sociedad.

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