dejados por sus padres durante unas vacaciones en Madrid
La Policía Nacional ha identificado en Madrid casos de menores extranjeros que son abandonados en España por sus progenitores para acceder al sistema de acogida gestionado por las comunidades autónomas. Según fuentes consultadas por ABC, hay preocupación por «el flujo incesante» de … estos falsos menas. Se sostiene que el propósito de este engaño es doble: que los adolescentes disfruten del sustento público durante varios años, sin coste para sus padres; y que, al alcanzar la mayoría de edad, soliciten la reagrupación familiar en territorio europeo.
El primer caso, explican, ocurrió hace aproximadamente cinco años en Algeciras (Cádiz). «Actualmente, estamos detectando casos, decenas de ellos», señala una fuente policial con amplia experiencia. La Brigada Provincial de Extranjería de Madrid está notando los efectos de este abandono de menores que, aunque no ha llegado al colapso de las llegadas masivas por el aeropuerto de Barajas y las derivaciones de adolescentes desde las Islas Canarias, sí comienza a representar un problema.
«Lo que hacen es llegar a España con sus padres como si fueran turistas, con el visado correspondiente, generalmente en avión, desde Marruecos y Argelia. Luego, le instruyen al niño que se acerque a una comisaría de Policía y que explique que ha llegado solo a España, en patera o de cualquier manera», añade. En ese instante, el joven entra en el sistema de protección de la Comunidad de Madrid, siendo derivado a uno de los centros de acogida para menores extranjeros no acompañados, conocidos como menas.
«Es un flujo constante y seguimos detectando casos. Su objetivo es que vienen aquí, los padres no incurren en gastos para su educación, vestimenta o alimentación. A los seis meses de estar bajo custodia del Ejecutivo regional, reciben la tarjeta de residencia. Y, al cumplir los 18 años, pueden solicitar que el resto de su familia se reúna con ellos en el país», detalla. Sin embargo, en general, el perfil de estos jóvenes difiere del que a veces aparece en los reportes de sucesos: «Suelen provenir de familias de clase media o media alta en el Magreb, y no son especialmente problemáticos; no estamos hablando de los menas que se dedican en España a cometer atracos ni nada por el estilo. No están asociados a la delincuencia».
Los agentes especializados opinan que, de alguna manera, el primer caso en Algeciras actuó como un «efecto llamada»: «Aquello fue exitoso y se ha corrido la voz». La cuestión es que estos menores, una vez en el recurso social, suelen comunicarse con sus casas para informar a sus padres. «Algunos afirman a la Policía que llegaron en patera, lo cual es falso. Otras veces, pedimos el contacto de sus padres y los llamamos. Si están en Madrid, detenemos a los adultos por abandono de menores». Sin embargo, es un ciclo vicioso, ya que, al no ser aptos para cuidar de sus hijos (por razones evidentes), la administración sigue responsabilizándose de los menores. «Los progenitores arrestados, tras ser presentados ante la justicia, recuperan su libertad rápidamente y regresan a su país», lo que perpetúa la impunidad de estas acciones ilícitas.
Hay un problema adicional: «Lo ideal sería poder incluir la acusación de favorecimiento a la inmigración ilegal, pero se relaciona con el ánimo de lucro. Sin embargo, la Fiscalía no considera que exista esa agravante», se lamentan las fuentes consultadas.
Esta situación observada en Madrid ya ha sido evidente en otras comunidades autónomas, como Canarias, Baleares, País Vasco y Cataluña. Uno de los casos más recientes tuvo lugar en Tarragona, donde se arrestaron a treinta padres y madres que dejaron a sus hijos a las puertas de comisarías y centros de menores. En ningún caso se trataba de niños no acompañados. La Comunidad de Madrid también ha intervenido en la denuncia de los falsos menas.


