Fallece Frank Gehry, el icónico arquitecto del metal, a los 96 años | Cultura


Frank Gehry, el arquitecto que transformó el metal en olas y es uno de los más renombrados del mundo, falleció este viernes en su domicilio en Santa Mónica, en la costa de Los Ángeles, California. La noticia sobre la muerte del creador del museo Guggenheim Bilbao fue confirmada por la jefa de personal de su estudio, Gehry Partners, a medios como Los Angeles Times y The New York Times. Gehry estaba lidiando con una corta pero intensa enfermedad respiratoria y contaba con 96 años.

Gehry, cuyo verdadero nombre era Ephraim —Frank— Owen Goldberg, se convirtió en una sensación tardía pero brillante en el ámbito de la arquitectura y la cultura popular, donde estableció valiosas conexiones y amistades. Durante la última etapa de su vida, fue increíblemente productivo y se destacó por ser uno de los pioneros en combinar tecnología con metal, particularmente titanio, para crear estructuras de geometría sin precedentes. Considerado uno de los más notables exponentes del deconstructivismo, creía que la obra arquitectónica debía ser entendida como una obra de arte integral, similar a una escultura.

En 1989, recibió el premio Pritzker, el galardón más prestigioso en el campo de la arquitectura. Sin embargo, fue la apertura, en 1997, del Guggenheim Bilbao la que lo catapultó a la fama absoluta a la edad de 68 años, convirtiendo al edificio en un epítome de lo que vendría en el siglo XXI. La impresionante estructura de titanio en el corazón de la ciudad no solo transformó el paisaje de la ría del Nervión y de todo Bilbao, sino que lo redefinió de un bastión industrial a un centro cultural, turístico y gastronómico. Su influencia fue tan notable que se acuñó el término efecto Guggenheim. “Siempre le estaremos profundamente agradecidos por el magnífico y audaz edificio que diseñó para Bilbao. Su espíritu y su legado quedarán para siempre asociados a nuestra ciudad”, recordó la directora del museo, Miren Arzalluz, en un comunicado tras el fallecimiento del arquitecto.

Apenas unos años después, Gehry emprendió la creación de su gemelo, la sede de la Filarmónica de Los Ángeles, ubicada en el centro financiero de la ciudad (su downtown). El Walt Disney Concert Hall, que comenzó su construcción en 1999 y fue inaugurado en octubre de 2003, no solo fue elogiado por su diseño y acústica, sino que también revitalizó estética y culturalmente el distrito. “Los músicos me dicen constantemente que sienten al público, y el público me dice que se siente muy conectado con los músicos. Eso hace una gran diferencia”, compartió en una entrevista con la revista de la Filarmónica hace un par de años. Reconocido por sus construcciones de auditorios musicales, fue también el creador del Jay Pritzker Pavilion en Chicago y el Pierre Boulez Hall en Berlín, Alemania.

En el año 2000, Gehry también diseñó el hoy Museo de la Cultura Pop en Seattle, Washington. Financiado por Paul Allen, cofundador de Microsoft, con 250 millones de dólares, su impacto y repercusión fueron menos contundentes que otros proyectos. En 2014, junto con Bernard Arnault y el entonces presidente francés François Hollande, inauguró otro de sus edificios icónicos, la Fundación Louis Vuitton en París, un espacio de 11,000 metros cuadrados dedicado al arte y al cristal. Quedará como una de sus obras póstumas el Guggenheim de Abu Dabi, que se espera abrir en 2026, después de más de 20 años desde su encargo y con una década de retrasos, así como la tienda de Vuitton en Beverly Hills, de casi 8,000 metros cuadrados.

Aunque nació en Toronto, Canadá, en febrero de 1929, Gehry eligió a Estados Unidos como su hogar, especialmente California. Durante su adolescencia, se trasladó con su familia a Los Ángeles (su padre sufrió un infarto y le recomendaron un clima más suave que el de Toronto), donde se naturalizó estadounidense. Su carrera profesional se desarrolló mayormente en su nuevo hogar. Primero estudió en el L.A. City College, una universidad municipal, para luego pasar a la prestigiosa USC (Universidad del Sur de California). Más tarde, cumplió con su servicio militar en Atlanta, Georgia, y continuó sus estudios en Harvard.

Gehry provenía de una familia trabajadora y migrante. Su padre, originario de Nueva York y con quien no tenía mucha cercanía, intentó ser boxeador y finalmente se convirtió en vendedor y camionero. Fue su madre, Thelma, nacida en Polonia y migrante en Canadá, junto a sus abuelos maternos, quienes le inculcaron su pasión por el arte, la música y la literatura. Su madre, al igual que su primera esposa, Anita Snyder (con quien estuvo casado entre 1952 y 1966), lo motivaron a cambiar su apellido de Goldberg a Gehry, para evitar que su origen judío fuera tan evidente. En varias ocasiones, Gehry explicó que durante los inicios de su carrera enfrentó actitudes antisemitas y que otros arquitectos se negaron a colaborar con él debido a su ascendencia.

Después de su matrimonio y subsecuente divorcio de Anita, con quien tuvo dos hijas, Brina y Leslie (fallecida de cáncer de útero en 2008), Gehry contrajo matrimonio nuevamente con Berta Aguilera en 1975. Juntos tuvieron dos hijos, Sam, que también es arquitecto, y Alejandro, un artista.

Luego de finalizar sus estudios en Harvard y ahorrar para vivir un año en su amado París, Gehry regresó a Los Ángeles, la ciudad que siempre amó y donde residió el resto de su vida. En una biografía de 2009, mencionaba que el caos, la mezcla constante de personas, el mundo cinematográfico y la sensación de frontera que caracterizaba a la ciudad en su perpetuo desarrollo lo cautivaban. Así fue como se estableció en la costera Santa Mónica, donde continuó su carrera y se asentó hasta su fallecimiento.

En Los Ángeles, Gehry también dejó su huella con edificios como la Facultad de Derecho de la Universidad Loyola Marymount, el Museo de Ciencia, de 1984, la biblioteca Frances Howard Goldwyn en Hollywood, de 1985, y el Binoculars Building, una construcción de 1991 con forma de prismáticos. Además, diseñó varias casas, incluida su propia residencia en Santa Mónica, Gehry Residence, de 1978; la Spiller House en Venice, de 1980; y la Norton House, también en Venice, de 1984. En downtown, frente al Walt Disney Concert Hall, creó un lujoso edificio residencial de 45 plantas y más de 400 viviendas, llamado The Grand LA, que alberga el restaurante del chef español José Andrés. En el sur de California se encuentran el Acuario de Cabrillo y las oficinas de Disneyland en Anaheim.

Un estudio propio

Después de trabajar en varias firmas, Gehry inauguró su propio estudio, Frank O. Gehry & Associates, en Santa Mónica (California) a los 33 años, su primera oficina de arquitectura. Desarrolló un estilo propio en reacción a la frialdad de los edificios modernistas de su tiempo, visible en las remodelaciones que hizo a su propia casa o en dos colecciones de muebles de cartón, Easy Edges (1969) y Experimental Edges (1979). En 1965,su primer gran obra, un estudio minimalista en el 7001 de la avenida Melrose, que diseñó para el artista gráfico Lou Danzinger, atrajo la atención del público y a partir de ahí se multiplicaron los encargos.

Al recibir el Pritzker en 1989, sus proyectos se multiplicaron a nivel internacional. Tras el museo bilbaíno, en España diseñó la escultura del Pez Dorado, de 56 metros de largo y 35 metros de altura en los jardines del Hotel Arts, en el Paseo Marítimo de Barcelona, así como las bodegas del Marqués de Riscal en Elciego (Álava). “Quería diseñar algo emocionante, festivo, porque el vino es placer”, comentó a este diario en 2006, cuando se inauguraron las bodegas, que luego se convirtieron en un atractivo turístico importante de la región.

Además de su famoso premio, en 2008, la Bienal de Venecia le otorgó el León de Oro en reconocimiento a su trayectoria. En Estados Unidos, recibió la medalla de oro en arquitectura de la American Institute of Architects en 1999 y la prestigiosa Medalla Presidencial de la Libertad en 2016, el máximo honor civil del país, que le fue entregado por el presidente Barack Obama. En aquella ocasión, el presidente lo describió como “una inspiración”: “La obra de Frank nos enseña que, aunque los edificios son sólidos y están anclados al suelo, al igual que todas las grandes obras de arte, pueden elevar nuestro espíritu. Pueden elevarnos y expandir nuestros horizontes”.

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