«Fui seguidor del Madrid hasta la llegada de Mourinho, luego decidí darme de baja porque no comprendí la falta de dignidad»
A pesar de que la decisión tomada sobre un correo electrónico puede cambiar su destino, a Juan Lobato (Madrid, 41 años) no parece preocuparle demasiado. Para este senador y exlíder del PSOE madrileño, los principios son más importantes que la fama. Y la pregunta surge: ¿de dónde proviene este … hombre? Quizás hoy estemos más cerca de descubrirlo.
—Su relación con el deporte es una cuestión de devoción
—Si hablamos de quirófanos, accidentes y lesiones, definitivamente. Vivir en un pueblo nos hacía estar siempre en la bicicleta por la sierra. Hemos mantenido esa tradición y mis hijos han continuado con ello. Lo disfruto enormemente.
—¿Cuál es su recuerdo más grato vinculado a esta actividad?
—Las ligas que organizábamos durante el almuerzo en la escuela. Logramos convencer a los profesores para que formaran un equipo y jugaran la final contra el campeón de las clases. Aceptaron y fue una experiencia muy emocionante.
—¿Es usted consciente de que ahí fue donde comenzó su carrera política?
—Así es. Cuando me preguntan cómo inicié mi andadura en la política, siempre digo que fue en el cole. La política radica en que la gente de tu entorno pueda vivir mejor y tener más oportunidades. Eso también incluye organizar una liga de fútbol en lugar de permanecer inactivos sentados en un banco.
—¿A qué deportista admira?
—De niño, admiraba mucho a Raúl González por su inteligencia y entendimiento del fútbol. También valoro enormemente a Messi, así como a su entorno con Xavi e Iniesta, quienes son estrellas mundiales y siempre han mantenido una actitud respetuosa. Eso es admirable.
—¿Prefiere ir al campo o disfrutar del fútbol con amigos?
—Prefiero estar con amigos, ya sea en casa de alguno de ellos. Fui abonado del Real Madrid hasta la época de Mourinho. Resistí un año, pero luego decidí darme de baja. No comprendí la falta de respeto. Desde que tengo niños, es más complicado, por los horarios.
—Comedido, consecuente y educado hasta el punto de darse de baja por Mourinho. ¿De dónde es usted?
—Je, je… uno es producto de su familia y de su escuela. Si antes de insultar o mentir, tomásemos un segundo para pensar: «¿y si mi madre me escucha, qué pensará?». Con esa reflexión de un segundo se resolverían muchos problemas.
—Sería bueno que algunos futbolistas se tomaran ese segundo. Uno de ellos, Vinicius.
—Aquí hay un sentimiento contradictorio. Hay solidaridad hacia alguien que sufre racismo y, a diferencia del machismo, donde la sociedad ha ido avanzando, con el racismo no hemos progresado tanto. Sin embargo, no me identifico con quienes provocan. Aquellos que inspiran a otros a ser mejores son buenas personas, pero cuando alguien incita a la violencia, eso saca lo peor de las personas.
—Llegar a esa comprensión lleva más de un segundo.
—No es fácil. Son jóvenes. No deberían tener esa responsabilidad solo por ser futbolistas. Pero hay que ayudarles en esa tarea. Hablo de sus entornos, clubes y selecciones.
—¿Qué no le gusta del fútbol?
—Comparado con cuando iba al Bernabéu a los 10 años, hoy es totalmente distinto, para bien. ¡Se escuchaban cosas realmente insólitas! Los insultos han disminuido, y hemos avanzado mucho en eso. Respecto a la igualdad, también se han logrado avances. Mira a la selección femenina. Los niños ahora tienen referentes como Aitana y Alexia. El progreso ha sido inmenso, pero es cierto que el dinero distorsiona algunas cosas.
—Ganar ayuda. Hablando de ello: la segunda Nations League en el palmarés de las futbolistas.
—Tener una selección así es invaluable y ofrecen un excelente ejemplo. Lo que está generando el fútbol femenino, con los valores de solidaridad y identificación, contribuye bastante a la sociedad. Es un orgullo.
—¿Nos estamos volviendo un poco excesivos con las exigencias? Mire lo que ha pasado con Araujo.
—Sí. La idea de identificar al deportista como superhombres es errónea y tiene un impacto negativo en la salud mental. ¿Qué les enseñamos a los niños, que deben ser superhéroes o heroínas? Creamos expectativas poco realistas. Es crucial cuidar la salud mental y naturalizar que las rachas malas son parte del juego. Reducir la presión es muy importante para que las personas se vuelvan más productivas.
—Como técnico de Hacienda, ¿por qué se habla tanto de las palancas culés y tan poco de los pelotazos merengues?
—Existen tabúes sociales y no entiendo por qué. Hay cosas que se aceptan y otras que no. El deporte debería dar ejemplo en esto. Genera una gran cantidad de dinero que debería repercutir positivamente en la sociedad. No he estado involucrado en esos temas, pero hay de todo. La ingeniería fiscal es un fenómeno en auge.
—¿Por qué el Real Madrid contrata a un entrenador con proyecto y no se le da tiempo para desarrollarlo?
—Esa es la gran diferencia con el Barça de Cruyff o el de Guardiola. Imagínate que el Barcelona hubiera tratado a Guardiola como el Real Madrid ha tratado a Xabi ahora. No hubieran conseguido un sextete. Todo proyecto requiere una base sólida y claridad sobre sus objetivos. Si tienes claridad, debes mantener tu compromiso. Cuéntale a alguien del Atleti hace quince años que crecerían como lo han hecho bajo la dirección de Simeone. Esa fortaleza de saber que la base es sólida y que hay que sostener un proyecto le ha faltado al Real Madrid.
—¿Cómo deben ser las relaciones con el Barça?
—Respetuosas y educadas.
—¿Y con el Atleti?
—Igual.
—En su club hay quienes piensan que, cuanto peor, mejor.
—No lo veo de esa manera. La competencia te hace mejor. ¿De qué hablamos, de Nadal, Djokovic y Federer? ¿Cómo ha sido esa relación? Respetuosa y educada, lo que les ha llevado a rendir al máximo nivel.
—Qué tranquilo debió haber estado viendo el Barça-Atleti, el otro día.
—El Atleti lleva 15 años compitiendo a un nivel altísimo. Al final, siempre terminan compitiendo y demostrando que son un equipo con una base sólida que da resultados. Y el Barça con Flick es interesante y divertido, han recuperado aspectos del pasado, carácter y verticalidad. Y además cuenta con jugadores de gran calidad. Lo de Lamine es un valor añadido enorme para el Barça y para España, al que hay que apoyar para que, más allá de ser un genio, sea un ejemplo. Este es un año apasionante.
—Usted ha dicho que «el PSOE es como el Madrid: llega a una final y la gana». ¿Se le ocurre otro símil más actual?
—Je, je… el momento actual es distinto y más complejo, sin duda. Para el PSOE y para el Real Madrid, sí.
—Entonces, en lo que respecta al Madrid, ¿otra vez campeón de la Champions?
—Eso solo tiene una respuesta. No hay manera de responder que no. Cuando menos se espera que ganen la Champions, termina ocurriendo. Es algo genético. Hemos visto remontadas incluso sin tener al mejor equipo del mundo. Esa genética la poseen y competir contra eso es como enfrentarse a la elegancia de Federer o a la potencia de Nadal.



