«Estoy completamente listo para repetir; lo hemos merecido»


Javier Ortega Smith no está dispuesto a renunciar al único bastión político que le queda. El que fue durante años el hombre de máxima confianza de Vox, especialmente en sus inicios, y uno de los rostros más conocidos de la formación, hoy pelea por mantener el último cargo interno que aún conserva en el Ayuntamiento de Madrid.

«Estoy completamente dispuesto a repetir. Contamos con un magnífico equipo con el que hemos demostrado haber trabajado mucho y bien; nos hemos ganado el derecho a seguir luchando». De esta forma, el ex secretario general de Vox hasta 2022 —desde entonces ha sido desplazado de todos sus cargos— desafía a la Ejecutiva nacional de su partido y se postula nuevamente como cabeza de lista para las elecciones municipales de mayo de 2027.

Tal y como ha argumentado ante los medios, merece revalidar su puesto porque tanto él como su equipo han «levantado banderas que otros no habían levantado» y las han mantenido «con éxito», estableciendo la agenda política. «Luchamos por defender Madrid y los intereses de los madrileños. La política depende de dos cosas, que uno quiera y que le dejen, a la segunda tendrán que responder otros», destacó el actual portavoz durante una rueda de prensa.

Con esto, el actual portavoz municipal y diputado en el Congreso se rebela contra el desprecio interno que ha ido minando su presencia desde 2022, cuando Bambú le retiró uno de los máximos cargos del partido en favor de Ignacio Garriga, quien asumió entonces la Secretaría General. Desde ese momento, Ortega Smith ha ido perdiendo influencia y responsabilidades de forma progresiva, en un contexto marcado por los desencuentros con la dirección de Santiago Abascal.

En enero de 2024, perdió su vicepresidencia en la dirección nacional y fue reducido a la condición de vocal del Comité Ejecutivo Nacional. La tensión aumentó hasta que, el 3 de noviembre de 2025, Vox le retiró la portavocía adjunta en el Congreso para dársela al dirigente Carlos Hernández Quero.

El deterioro de la relación con la cúpula nacional se consolidó ese mismo año, cuando en diciembre de 2025 fue directamente expulsado de la Ejecutiva Nacional. El último desprecio interno ocurrió a comienzos de este año, cuando dejó de ser portavoz en la Comisión de Justicia del Congreso. De ahí su apuesta e insistencia por aferrarse a su escaño en Cibeles, consciente de que el del Congreso podría perderlo en las próximas elecciones.

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