Cierre de sus tres establecimientos después de una década de éxito.
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La juguetería en Madrid, que ha sido un referente en juego consciente y crianza respetuosa durante diez años, comunica el cierre de sus tres establecimientos y su tienda online. Todo su inventario se liquidará en las próximas semanas, después de haberse consolidado como uno de los espacios más apreciados por madres, padres y profesionales de la educación infantil en la ciudad.
El anuncio ha sorprendido a la amplia comunidad de familias que seguían a Casa de Fieras en redes sociales. Con un tono sereno y emotivo, sus fundadoras, María e Irene, señalaron que se trataba de una «decisión muy difícil tomada desde el corazón». El proyecto que ambas iniciaron como madres y psicólogas en 2016, con la apertura de la primera tienda en la calle Castelló 7B, llega ahora a su fin.
Una década inolvidable para miles de familias
Casa de Fieras no era una tienda cualquiera. En sus espacios —más tarde ampliados a la avenida del Papa Negro, 107, en Conde Orgaz, y a la Plaza de la Moraleja, 1, en Alcobendas— no solo se vendían juguetes de madera, libros o materiales creativos. También se celebraban cumpleaños, se organizaban talleres y campamentos, y se forjaban lazos entre familias. «Queríamos todo lo que nos hubiera gustado tener al comenzar nuestra maternidad», comentaban en su página web.
Pero la vida, como relatan en su comunicado, «a veces te obliga a parar». En 2024, el hijo de Irene fue diagnosticado de cáncer, y desde entonces, todo cambió. «Han sido dos años muy duros de hospitales, tratamientos, miedo, incertidumbre… y un gran desgaste emocional». Aunque hoy las revisiones van bien, las secuelas físicas y emocionales siguen presentes. Y con la renovación del alquiler de su primer local en la mesa, decidieron no mantener un nivel de exigencia que ya no se ajustaba a su nueva realidad.
Liquidación total y un adiós con gratitud
«Durante este tiempo hemos estado en modo supervivencia», reconocen. Y aunque afirman que nunca perdieron la ilusión por el negocio, sabían que alargar el proyecto implicaba un compromiso a largo plazo que ya no podían sostener. «Ahora mismo no podemos hacerlo», dicen. El cierre, lejos de ser una renuncia, también es un acto de cuidado y transformación personal. Una decisión compleja, pero tomada con plena conciencia de sus límites, sus prioridades y la etapa vital en la que se encuentran.
María e Irene no descartan futuros proyectos relacionados con la infancia, pero por ahora han decidido «abrir un nuevo capítulo» y agradecer a todas las familias que confiaron en ellas. «Hemos sido muy afortunadas, porque logras hacer de nuestra pasión nuestra profesión», se despiden. La fecha exacta del cierre aún está por confirmarse, pero todos los productos de Casa de Fieras se liquidarán hasta agotar existencias.



