Residentes de una corrala del Ayuntamiento de Madrid reportan un apartamento de drogas y amenazas acompañadas de gritos y peleas.
Una corrala del siglo XIX se ha transformado en la entrada a un presunto narcopiso contemporáneo. Desde el número 11 de la calle Tribulete o por el 12 de Provisiones, en pleno núcleo de Madrid, se puede acceder a un amplio patio iluminado que cuenta con dos siglos de historia. Este lugar pertenece a antiguos conjuntos habitacionales que se volvieron populares durante la época industrial en Madrid, y sus vecinos relatan estar acostumbrados a amenazas, ruidos y el tráfico de drogas. Actualmente, el edificio es propiedad de la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo (EMVS), perteneciente al Ayuntamiento.
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<p class="know-more__title">Las 400 corralas que forjaron los vínculos del Madrid obrero</p>
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En la actualidad, alrededor de 20 personas residen allí, generalmente bajo un régimen de alquiler social, unidas a través de un espacio abierto en el centro del bloque. Sin embargo, en los últimos meses, la situación de los residentes ha comenzado a alertar más allá de sus confines: disputas, suciedad y gritos amenazantes han invadido el edificio. Fuentes de la Policía Nacional confirman a Somos Madrid que hay una investigación en curso para esclarecer estas acusaciones, aunque evitan especificar si desde junio, cuando supuestamente comenzaron los conflictos, se ha producido alguna intervención en la zona.
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Hasta ahora, no ha habido una operación policial a gran escala en el interior, aunque los vecinos hacen presión para que se realice pronto. “Cada dos por tres hay peleas con gritos a cualquier hora, tanto de día como de noche. No podemos dormir”, dice Ana, una de las residentes que ha intentado gestionar la situación. Expresa su desesperación y cuenta que ya ha tratado de dialogar con la mujer que reside en la vivienda, quien supuestamente “convive con muchas más personas” que entran y salen sin restricciones.
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<h2 class="article-text">Vecinos “secuestrados” en sus propias casas</h2>
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La distribución de la corrala consiste en una planta rectangular con un patio interior angosto y las viviendas distribuidas en varias alturas: dos (bajo y primero) en el bloque que tiene acceso a la calle Provisiones y cuatro en la de Tribulete, que también cuenta con entreplanta y segundo piso. La entrada se realiza a través de un gran portal que da al patio, desde donde se accede a las viviendas de la planta baja. Una escalera lleva a la galería que conecta con las casas en los pisos superiores y otra pasarela cruza el patio, interconectando las galerías de ambos lados.
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Sin embargo, la convivencia parece haberse tornado complicada. En un escrito firmado por diez vecinos y enviado a la EMVS, se expresan como “atemorizados” y “secuestrados” en sus hogares. “La situación se está volviendo insostenible. [...] Las peleas no solo ocurren en la vivienda, sino también en las áreas comunes, poniendo en peligro al resto”, resalta la carta, donde el grupo menciona que "se venden o consumen estupefacientes" y han hallado restos de “papel de aluminio” en la corrala, que asocian con drogas, además de otros objetos.
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“La cantidad de personas dentro de la casa es tal que algunos duermen en el portal o en pisos superiores, con llamadas a telefonillos a cualquier hora o golpeando el portalón de entrada, bloqueando las cerraduras para mantener los portales abiertos y tener paso libre [...] Estas personas son muy violentas”, concluye el aviso que enviaron a la empresa municipal. Consultados sobre esta situación, desde la EMVS aseguran dejar en manos de la Policía la decisión de intervenir o no tras la denuncia. “Si un ciudadano tiene conocimiento de prácticas delictivas en una vivienda, debe reportarlo, pues son la autoridad competente”, afirman fuentes de la entidad pública.
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Ana presentó una denuncia a título personal ante la Dirección General de la Policía el 2 de enero, informando que tiene conocimiento de actividades ilícitas relacionadas con el tráfico de drogas en el domicilio que ha generado el conflicto, e incluso asegura haber sido testigo de "relaciones sexuales en el exterior de la casa".
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<h2 class="article-text">Problemas para transitar zonas comunes y ataques de ansiedad</h2>
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También menciona que a otro vecino, cuyo nombre no recuerda, “le han mostrado un cuchillo” o que, en su caso, experimentó “dificultades” para transitar en áreas comunes. María, otra de las residentes que ha denunciado la situación, relata sufrir “ataques de ansiedad” recurrentes y haber sido testigo de varias situaciones violentas que también relaciona con la actividad del narcopiso.
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En una de estas situaciones, ella misma fue la víctima. Según narra en su escrito, en la madrugada del 18 de enero un individuo ingresó en el edificio porque la puerta principal “estaba rota” debido a un incidente previo ocurrido dos semanas antes, según su versión. El hombre golpeó “violentamente” la puerta de su casa, que está muy cerca de la que está bajo sospecha. “Temo por mi seguridad y la de mis vecinos”, enfatizó ante los agentes.
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En uno de los vídeos grabados desde las ventanas colindantes se observa cómo, junto a la entrada principal, un individuo empieza a gritar y empuja a otro contra la pared, sujetándolo por el abrigo mientras este se defiende empujando hacia adelante. Una vez logra liberarse, se aleja del lugar. “Oye, ¿adónde vas?”, se escucha mientras otros dos intentan intervenir en la pelea. En medio de todo, otra figura se aproxima a la puerta y acelera el paso al llegar a la escena.
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<p class="know-more__title">Turistas, un Lamborghini y ley del silencio en la calle de Lavapiés donde nadie se atreve a acabar con un narcopiso okupa</p>
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En cuanto a su situación legal, este edificio está inserto en el <strong>Plan Especial de Protección</strong> del Ayuntamiento de Madrid, que ya realizó una rehabilitación a mediados de los años noventa con un presupuesto de 997.680 euros, realizado por la empresa Leal Elizaran S.A. En aquel momento, su estado era lamentable, por lo que se realizaron obras de consolidación, conservación estructural y reconstrucción de la escalera, la galería y los patios. Por el momento, se espera que las investigaciones policiales aclaren si se confirman las sospechas de los vecinos.
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