Un recorrido por la historia de la Puerta del Sol en Madrid.


La Puerta del Sol representa mucho más que una simple plaza. Es un punto de encuentro y un escenario ciudadano. Actualmente, presenta un nuevo diseño, uno más entre muchos, después de numerosas obras realizadas. Originalmente, la Puerta del Sol servía como una de las entradas a la muralla que rodeaba Madrid en el siglo XV, y su nombre proviene de un sol en bajorrelieve que se encontraba allí. En sus inicios, era un límite exterior de la ciudad, pero, debido a su ubicación y al crecimiento de la Villa y Corte hacia el este, se transformó gradualmente en un punto esencial para acceder a los alrededores. En la actualidad, es el centro neurálgico de la ciudad y de España, ya que en esta plaza, –en el suelo, frente al reloj de la Real Casa de Correos– se ubica el Kilómetro 0, desde donde comienzan las seis carreteras nacionales. Sin embargo, en cierto modo, esto se ha convertido en un vestigio «histórico»: la peatonalización de la plaza ha hecho casi imposible que un coche particular salga de esta centralidad de las carreteras españolas.

Real Casa de Correos de Madrid en los tiempos de su construcciónAyuntamiento de Madrid

Una Puerta del Sol que, evidentemente, no siempre ha lucido como la conocemos hoy, y que ha experimentado cambios que han redefinido completamente su apariencia. El más reciente ocurrió en la década de 1990, cuando la plaza fue reordenada y se añadió en su centro una escultura ecuestre de Carlos III –conocido como el mejor alcalde de Madrid, como saben–, una obra de los escultores Eduardo Zancada y Miguel Ángel Rodríguez. Sin embargo, los cambios más significativos datan de épocas anteriores, mucho más distantes.

La plaza ha ido adquiriendo su relevancia histórica desde sus inicios inciertos como calle Ancha e impersonales en el siglo XVI, hasta sumergirse en el costumbrismo del siglo XIX, siendo protagonista de las descripciones de los primeros viajeros románticos, así como de recepciones de reyes, rebeliones populares, manifestaciones y acampadas…

Imagen de 1854 de la iglesia del Buen Suceso
Imagen de 1854 de la iglesia del Buen SucesoAyuntamiento de Madrid

Desde un punto de vista arquitectónico, la Puerta del Sol es un espacio alargado, que actúa como un punto de convergencia de calles y que adquirió su fisonomía de plaza a mediados del siglo XIX. Su configuración no responde a un diseño original, sino más bien al deseo de llevar a cabo mejoras y una urbanización racional en diferentes momentos históricos.

De hecho, en este espacio desembocan varios caminos, que en el siglo XVIII eran once. La historia y los acontecimientos políticos que han sucedido en ella han modelado su aspecto. Como vestigios de este pasado, permanecen la antigua Casa de Correos, que luego se convirtió en el Ministerio de Gobernación y que es actualmente la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid; este es el edificio más antiguo de la Puerta del Sol. Las reminiscencias de las edificaciones originales son escasas. La Casa Cordero, el siguiente en antigüedad, ha cambiado de uso a lo largo de la historia de la plaza. Hoy, es poco notoria y se ubica en el número uno de la calle Mayor, recibie su nombre en honor de su promotor y primer propietario: Santiago Alonso Cordero, un maragato de Astorga. Sin embargo, al hablar de la importancia de los edificios, se debe mencionar uno crucial. Otro de los edificios significativos de la zona fue la iglesia del Buen Suceso, que fue demolida durante la desamortización de Mendizábal, llevando consigo conventos como los de San Felipe y Nuestra Señora de las Victorias que estaban allí ubicados.

Puerta del Sol de Madrid histórica
Puerta del Sol de Madrid históricaLa RazonLa Razón

Para abrir Madrid y esta Puerta del Sol a nuevas épocas, entre 1857 y 1862, Lucio del Valle, Juan Rivera y José Morer llevaron a cabo la reforma de la plaza, dándole su fisonomía actual. Para tal fin, mantuvieron la alineación de la Casa de Correos en un lado y construyeron edificios de viviendas con fachadas uniformes, definiendo un espacio de forma semicircular. El enfoque, aunque más modesto que el proyecto del barón Haussmann en París, aspira a dar «aire» a una plaza confinada. Era un objetivo de naturaleza ciudadana.

En este proceso, se demolieron iglesias como la del Buen Suceso, que muchos hoy asocian con la tienda de Apple, la cual a su vez ocupó el antiguo espacio del renombrado Gran Hotel de París.

La intención de abrir la plaza no era novedosa. Ya en 1831, el marqués de Pontejos había aconsejado al Ayuntamiento el derribo de los Buen Suceso y San Felipe para ampliar la Puerta del Sol. Desde inicios del siglo XIX, se realizaron diversas obras de reforma y remodelación, todas de impacto limitado. Algo se estaba gestando. Intentos que pueden ser representados por la estatua de la Mariblanca, que «residía» en una fuente de la Puerta del Sol, y que comenzó su recorrido por otras plazas e instituciones de Madrid, hasta finalmente volver, aunque no sea la original, al mismo lugar de donde partió. Una Puerta del Sol en constante transformación, que fue inmortalizada por el fotógrafo Charles Clifford.

Hotel de París en la Puerta del Sol
Hotel de París en la Puerta del SolEfe

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El Hotel de París, que ya hemos mencionado, no sería el único. Después de concluir la reconstrucción de la plaza y despejar su área semicircular, el lugar se presentó como una plaza uniforme, lo que rápidamente motivó proyectos para establecer los mejores hoteles en los edificios circundantes. Se buscaba posicionar la Puerta del Sol como un lugar preeminente, dado su proximidad al Palacio Real. Los edificios en la plaza, casi homólogos, alcanzan cerca de treinta metros de altura. Uno de los más destacados fue la Fonda de los Príncipes (posteriormente conocido como Hotel de los Príncipes, en un intento claro de otorgarle relevancia). Este hotel abrió sus puertas el 1 de octubre de 1861, convirtiéndose en uno de los primeros en la Puerta del Sol. Una de sus grandes atracciones era que sus ventanas exteriores ofrecían vistas a la fuente del chorro. ¡Impresionante! Era un hotel costoso para su época, mientras que los viajeros que buscaban opciones más económicas podían optar por la Fonda de San Luis o las Diligencias Peninsulares. Descendiendo por la calle Arenal, junto a la Puerta del Sol, se construyó en 1855 el Gran Hotel de Oriente, así como el Hotel de la Paz, ubicado en la parte oeste. El Hotel del Universo, el más reciente, nació en 1870.

Vista de la madrileña Puerta del Sol con el cartel de Tío Pepe que se ha instalado en una nueva localización, frente a la Real Casa de Correos
Vista de la madrileña Puerta del Sol con el cartel de Tío Pepe que se ha instalado en una nueva localización, frente a la Real Casa de Correoslarazon

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Después de la reforma, uno de los locales más grandes de la plaza fue alquilado en 1863 a una financiera francesa que se encargó de habilitar uno de los hoteles más lujosos de Madrid. En 1864, se inauguró el Grand Hotel de Paris, que mantuvo la reputación de hotel elegante hasta que fue superado por el Hotel Ritz en 1910. El Hotel de la Paix contaba con capacidad para numerosos residentes; en su segundo piso, albergaba uno de los mejores comedores de la época (de estilo francés, por supuesto). Este hotel cerró en 2006. Entre sus ilustres huéspedes estuvo Rubén Darío, quien se hospedó en 1908. Otros hoteles surgieron posteriormente en la zona, como el Hotel Cuatro Naciones en la calle Arenal. La Puerta del Sol era un lugar de paso obligado para los viajeros y un crisol de modas importadas. Consciente de la importancia del lugar, González Byass colocó su cartel de Tío Pepe, en 1935, sobre el Hotel París, para celebrar el centenario de la bodega jerezana. Con el paso del tiempo y el cierre del Hotel de París, el cartel se trasladó a otro lugar significativo en la Puerta del Sol. Esto refleja, en cierta medida, que los cambios en la plaza no cesan. Es un espacio dinámico. Tan activo como en 1854, cuando se buscaba transformar el tiempo y la estética de una plaza restringida. Una Puerta del Sol que, como hemos mencionado, sigue en un proceso de ebullición arquitectónica, tras la adición en 2009 de un intercambiador de transportes conocido por muchos como el «iglú» o la «ballena». Un toque moderno a pocos metros del Oso y el Madroño, de 1967, que simboliza las esencias de la Villa y Corte.

Escenario del sentir de todas las Españas

Es probable que para muchos, la Puerta del Sol sea ese espacio donde, año tras año, se celebran las campanadas que marcan el inicio del Año Nuevo. Y sí, es cierto, pero la Puerta del Sol es mucho más. A lo largo de la historia, ha sido escenario de protestas y heroísmo, algaradas y revueltas… Como el motín de Esquilache en 1766, o la resistencia contra Napoleón en el 2 de mayo de 1808, un momento de voluntad de recuperar la identidad nacional frente al invasor. También se proclamó aquí la Constitución de 1812. Sin olvidar el atentado de 1861 contra Isabel II, o el asesinato en 1912 de José Canalejas, además de la proclamación de la II República en 1931 y la «toma» de la plaza por el llamado «15-M». Y, por supuesto, siempre se anticipa una nueva reforma que le dé otro aspecto.

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