Boadilla del Monte celebró el Día de la Memoria del Holocausto.
El Ayuntamiento de Boadilla del Monte, en colaboración con la Comunidad Judía de Madrid, conmemoró el Día de la Memoria del Holocausto, una fecha que se recuerda cada 27 de enero por la liberación del campo de exterminio Auschwitz-Birkenau.
Al evento asistieron, además de representantes de la Corporación municipal, miembros de la embajada de Israel, del Centro Sefarad-Israel y de la Comunidad Judía, así como familiares de los Justos entre las Naciones, supervivientes del Holocausto, y estudiantes y profesores de un colegio de la localidad.
Luego de las intervenciones, se encendieron seis velas, cada una simbolizando: los seis millones de judíos asesinados en guetos, persecuciones y campos de concentración; el millón y medio de niños judíos que perdieron la vida a manos de los nazis; en honor a las diferentes minorías que sufrieron la barbarie, incluidos los gitanos, personas con discapacidad, homosexuales, testigos de Jehová, republicanos españoles y otros grupos; en nombre de toda forma de resistencia y en homenaje a los Justos entre las Naciones, así como a quienes, a riesgo de sus vidas, rescataron a miles de perseguidos; en honor a los supervivientes que reconstruyeron sus vidas en Israel y en la diáspora, y de la preservación de la memoria de las víctimas del Holocausto y de los Justos entre las Naciones; por la ineludible responsabilidad de combatir el negacionismo, rechazar el odio, enfrentar la indiferencia y elevar los principios de convivencia y de la vida misma.
Violeta Friedman
Posteriormente, como ocurrió en 2025, se escuchó el testimonio de Patricia Weisz, hija de Violeta Friedman (superviviente del Holocausto) y presidenta de su fundación. Violeta, nacida en Rumanía, fue deportada a los 14 años al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Fue la única de su familia, junto con su hermana, que sobrevivió al genocidio nazi, marcando así el propósito de su vida posterior como testimonio vivo de la historia. Su mayor logro público comenzó en 1985, cuando decidió demandar al exgeneral nazi belga León Degrelle, quien residía en España y había hecho declaraciones negando la barbarie y las cámaras de gas. En 1991 logró una sentencia del Tribunal Constitucional; tras años de litigio, dictaminó que el honor de las víctimas del genocidio debe prevalecer sobre la libertad de expresión en casos de odio o negacionismo. Esta resolución estableció nuevas bases legales en nuestro país y llevó a la modificación del Código Penal para perseguir delitos de odio, racismo y antisemitismo.
En cuanto al acto, tras la intervención de Weisz, hubo una actuación musical por parte de la Escuela Municipal de Música y Danza.
La conmemoración se clausuró con las palabras del alcalde, Javier Úbeda, quien destacó la importancia de educar en la memoria, el respeto y la tolerancia en las nuevas generaciones para evitar que una tragedia similar ocurra de nuevo.



