La protesta feminista que dejó huella en la historia.


El 8 de marzo de 2018 se ha convertido en un hito en la historia reciente de España. Fue la primera vez que se convocó una huelga feminista legal en el Día Internacional de la Mujer, después del paro simbólico de 2017, bajo el lema “Si nosotras paramos, se para el mundo”.

Ese 8M representó el despegue definitivo de un movimiento feminista que ya había estado creciendo en las calles y que, desde entonces, ha influido en la agenda política y social del país.

2018: la huelga que transformó el 8M

La convocatoria fue promovida por la Comisión 8 de Marzo y organizada en todo el territorio con el respaldo de organizaciones feministas, sindicatos como CCOO, UGT, USO y CGT, y más de 300 colectivos sociales. Se podía participar en la huelga general o realizar paros parciales de dos horas.

En Madrid, según la Delegación del Gobierno, 170.000 personas tomaron parte en la manifestación bajo el lema “Paramos para cambiarlo todo”, convocada por la Comisión 8 de Marzo y el Movimiento Feminista de Madrid. El crecimiento fue notable: de 5.000 asistentes en 2016 y 9.000 en 2015, se pasó a 40.000 en 2017 y a una cifra histórica en 2018.

Barcelona también vivió una jornada multitudinaria, con 200.000 personas —según la Guardia Urbana— abarrotando el Passeig de Gràcia. En ciudades como Burgos, León, Salamanca o Valladolid se superaron los 10.000 asistentes, en un ambiente festivo y reivindicativo que se replicó en toda España.

Las consignas de esa jornada son parte de la historia: “No nos mires, únete”, “La brecha salarial es violencia estructural” o “Vamos a romper el techo de cristal”. El lema institucional ese año fue “Más igualdad, mejor sociedad”, promovido por el Gobierno de entonces.

El impacto del caso de La Manada

Ese año estuvo marcado también por la sentencia del conocido Caso de La Manada, que se refiere a la agresión grupal ocurrida durante los Sanfermines de 2016 en Pamplona.

En abril de 2018, la Audiencia de Navarra condenó a los cinco acusados por abuso sexual y no por agresión, al no encontrar pruebas de violencia ni intimidación. Esta decisión provocó una oleada de protestas a lo largo del país. Lemas como “No es abuso, es violación” o “Yo sí te creo” resonaron en las calles.

Finalmente, en 2019, el Tribunal Supremo aumentó la condena a 15 años por delito continuado de violación. Posteriormente, las penas se ajustaron a 14 años con la aplicación de la Ley Orgánica 10/2022, de Garantía Integral de la Libertad Sexual, conocida como la ley del “solo sí es sí”.

Un antes y un después en la agenda social

El 8M de 2018 simbolizó la consolidación de una “ola feminista” que logró poner la igualdad en el centro del debate público. Sectores como el transporte, las telecomunicaciones o las televisiones públicas registraron un seguimiento desigual pero significativo de los paros.

Desde entonces, las movilizaciones del Día Internacional de la Mujer han crecido en número, discurso y organización, acompañando el desarrollo y los debates internos del movimiento feminista en España.

Ese 8 de marzo fue algo más que una manifestación multitudinaria: marcó el inicio de una etapa en la que el feminismo pasó de ocupar las calles a influir en el pulso político y social del país.

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