Es necesario unificar el sistema de salud en España.
Este lunes, Vox llevó a cabo en el Congreso de los Diputados las jornadas ‘Presente y futuro del Sistema Sanitario Español’, un evento donde representantes del partido, médicos y miembros de asociaciones debatieron sobre los principales desafíos que enfrenta la sanidad en España. Moderado por María García Fuster, portavoz nacional de Sanidad, el encuentro abarcó temas como la gestión territorial del sistema, el efecto de las políticas progresistas sobre la atención sanitaria y la defensa de la vida desde un prisma médico y ético.
Las jornadas iniciaron con la intervención de Pepa Millán, portavoz de Vox en el Congreso, quien posicionó la sanidad como un pilar fundamental en su vida personal y política. Recordó su cercanía con personas del sector sanitario y su comprensión sobre tanto la vocación como el agotamiento provocado por políticas que, a su juicio, no cumplen con las expectativas de pacientes ni trabajadores. Millán destacó el colapso en las urgencias, la vulnerabilidad de la atención primaria y la desigualdad entre comunidades autónomas como señales de un modelo fragmentado. Su mensaje fue contundente: «necesitamos un sistema justo y nacional» donde lo público y lo privado trabajen de la mano. También enfatizó que Vox aboga por «sanidad nacional, justicia social y respeto a la vida».
David García Gomis, portavoz de Sanidad de Vox en la Comisión del Congreso, continuó el debate con acusaciones contra lo que definió como «comisarios políticos» impuestos por la izquierda en hospitales. Afirmó que estas acciones han obstaculizado a profesionales críticos y han provocado que médicos jóvenes emigren, dejando lugares que son ocupados por personal procedente de otros países. García Gomis criticó la gestión del Ministerio de Sanidad, particularmente bajo la dirección de Mónica García, y denunció demoras de hasta 600 días en la obtención de medicamentos ya aprobados en Europa. Reiteró que España no debe ser «el hospital del mundo» ni hacerse cargo de cargas asistenciales que, según él, están afectando la atención nacional.
Durante la primera mesa de discusión, moderada por la portavoz de Vox, se presentaron profesionales de la salud que señalaron retos estructurales. Manuel Martínez-Sellés, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, advertió sobre un «suicidio demográfico» derivado de la baja natalidad y el envejecimiento de la población. Sugirió que el sistema debe evolucionar de un enfoque reactivo a uno preventivo, fortaleciendo la atención primaria y fomentando políticas que incentiven la natalidad. Martínez-Sellés destacó la necesidad de reducir el consumo de tabaco en espacios públicos y promover la actividad física desde las escuelas, medidas que, a largo plazo, ayudarían a disminuir la presión sobre el sistema sanitario.
Por su lado, Enrique Alfonso, presidente de la asociación Médicos Unidos por sus Derechos, demandó un «estatuto del médico» que reconozca la particularidad de la profesión. Expresó que en la práctica, los médicos españoles enfrentan una carga laboral de seis años por encima de la media, acumulando guardias y, frecuentemente, realizando jornadas que exceden las 80 horas semanales. Afirmó que los salarios están significativamente por debajo de la media europea y que la precariedad contractual está ocasionando la fuga de talento. Alfonso indicó que esta combinación de carga excesiva, temporalidad y bajos ingresos lleva al agotamiento profesional y un alarmante incremento de suicidios en el colectivo médico.

El debate sobre el ámbito internacional lo abrió Jorge Buxadé, líder de la delegación de Vox en el Parlamento Europeo, con una crítica contundente a la Organización Mundial de la Salud (OMS). La calificó de «chiringuito internacional» al servicio de intereses políticos y financieros, y acusó a la entidad de ocultar información crucial durante la pandemia. Buxadé defendió que la sanidad debe ser competencia exclusiva de los Estados y propuso incluso la posibilidad de «destruir la OMS» para recuperar la soberanía en cuestiones de salud. Desde su punto de vista, los organismos internacionales no ofrecen soluciones concretas, sino que imponen ideologías ajenas a las realidades de cada país.
En el plano ideológico y cultural, el periodista Carlos Astiz intervino, afirmando que la «ideología de género» ha penetrado en el ámbito sanitario a través de conceptos como la violencia obstétrica. Según él, esto es una construcción artificial impulsada por grandes capitales y organismos internacionales con el fin de enfrentar a hombres y mujeres y reducir la natalidad. Astiz defendió a los médicos españoles y criticó las campañas que, a su juicio, menoscaban su profesionalismo.
La primera parte de la jornada concluyó con la intervención de Manuel Acosta Elías, diputado autonómico de Vox, que denunció la imposición del catalán en el sistema de salud catalán como un obstáculo para la contratación de profesionales, lo que a su vez incrementa las listas de espera. Acosta alegó que la Generalitat prioriza el idioma sobre la salud, poniendo vidas en peligro. De este modo, Vox reafirmó su tesis: la fragmentación autonómica ha generado desigualdades y colapsos, y solo un sistema centralizado puede garantizar equidad, justicia social y respeto a la vida en toda España.
La defensa de la vida
La portavoz de Sanidad de Vox, María García Fuster, remarcó que «la gente quiere vivir, pero teme el sufrimiento». Aclamó que «si no se nos proveen recursos para vivir, no se nos otorga la elección» y prometió respaldo político: «puedes contar con nosotros, ya lo sabes; tanto yo como mi grupo estamos totalmente comprometidos con esta causa que es la vida».
El cardiólogo Manuel Martínez-Sellés respaldó el enfoque ético e histórico: «el juramento hipocrático ya prohibía causar la muerte de manera deliberada», y recordó que el Comité de Bioética de España sostiene que «la eutanasia y el suicidio asistido no son muestra de progreso, sino un retroceso de la civilización». Agregó que «la Asociación Médica Mundial se opone firmemente a la eutanasia y al suicidio asistido» y citó el Código Deontológico: «el médico no debe provocar ni colaborar intencionadamente con la muerte del paciente». En situaciones extremas, argumentó que «el paciente quiere vivir y es feliz».
Desde una perspectiva vivencial, Jordi Sabaté, afectado de ELA, denunció que «en España, en 2025, se están asesinando a personas con ELA». Sabaté afirmó que le «han engañado y estafado diversas figuras políticas» y advirtió que si no se les brinda recursos «para vivir», no les están permitiendo «elegir morir con libertad». Su petición final fue contundente: «ayúdennos, por favor, esto es una cuestión de vida o muerte… viva la vida».
El internista Adal Marqués defendió que «el sufrimiento es la esencia de los cuidados paliativos» y diferenció esta práctica de la eutanasia: «La eutanasia equivale a acabar con la vida de alguien que sufre; los cuidados paliativos se centran en eliminar el sufrimiento». Sostuvo que la sedación paliativa es una opción «ético-adecuada» en casos críticos y advirtió que España se encuentra «a la mitad de las unidades óptimas», aunque destacó que la inteligencia artificial puede mejorar la eficiencia en la atención. Simultáneamente, el ginecólogo Juan Acosta insistió en la necesidad de reintegrar el debate provida desde la base científica, señalando que «a los 15 días se habla de disco germinativo» y que «a las 8 semanas ya existe una formación completa». Denunció que «el aborto es violencia obstétrica» y pronosticó que «el aborto caerá» porque las generaciones futuras lo verán con aversión.
La matrona Belén Zurutuza presentó el programa ‘Te Acompaña’, que apoya a familias con diagnósticos de «pronóstico vital muy limitado» ofreciendo atención médica, apoyo psicológico y cuidados paliativos neonatales. «Cuidamos cuando ya no podemos curar», explicó, argumentando que «mientras haya un latido, es complicado hablar de incompatibilidad con la vida». Finalmente, la abogada Rosina Foix exigió proteger la objeción de conciencia sanitaria: «Nadie puede invadir la conciencia; es lo más privado del ser humano». Criticó que ciertos organismos internacionales la consideren como un «obstáculo» y solicitó garantizar que objetar no implique represalias, sugiriendo que los registros recaigan en colegios profesionales y se limiten a quienes efectivamente acepten realizar estas prácticas.
Cuestión de Territorio
Lourdes Méndez Monasterio, diputada del partido en el Congreso, criticó que «la izquierda española ha colonizado la cultura española» y acusó al Gobierno de socavar los fundamentos esenciales del sistema de salud nacional. Afirmó que «se ha violentado la defensa de la vida», lo que, a su juicio, transforma al sistema en «totalitario». Censuró que se legisle para convertir la eutanasia en un servicio sanitario y sostuvo que «se han impuesto leyes realmente terroristas y bestiales» sin un debate adecuado con médicos o comités de ética.
Rocío de Meer centró su mensaje en la desigualdad territorial: «España es rica y diversa, pero tener distintos tiempos de espera es discriminatorio». Denunció que existen «17 tarifas homologadas» que obstaculizan el acceso a medicamentos y servicios básicos, alertando que «la inmigración ha impactado drásticamente en la sanidad española». Agregó que Vox es la única formación que aborda con claridad el tema de la salud mental: «ningún otro partido está tratando este asunto con la transparencia necesaria».
Otros representantes autonómicos de Vox coincidieron en este enfoque. Santiago Morón, portavoz de Sanidad de Vox en Aragón, afirmó que «el núcleo del problema es el modelo territorial» y que la pandemia evidenció «el total fracaso de la coordinación». Ana Cuartero, desde Madrid, exigió que «los españoles sean nuestra prioridad» y se cuestionó la viabilidad de la sanidad universal si los nacionales no tienen acceso efectivo. Rafael Segovia, portavoz del Parlamento de Andalucía por Vox, resumió su crítica en una frase: «se necesita una medicina de batalla que es esencial», defendiendo la importancia de contar con sistemas de salud públicos y privados excelentes, pero sin 18 sistemas fragmentados que compitan entre sí.
David García Gomis, portavoz nacional de Sanidad en el Congreso, denunció que la izquierda ha transformado la sanidad en «un campo de hipocresía e ideología» y advirtió que «en el ámbito sanitario no hay espacio para la ideología, porque en el momento que se introduce ideología se priorizan criterios que no son técnicos». También reconoció el papel de las farmacias: «nuestros farmacéuticos cuentan con una formación muy valiosa y pueden ayudar a descongestionar la atención primaria».
En este contexto, la portavoz de Sanidad en la Asamblea de Madrid, Ana Cuartero, presentó cifras que reflejan la saturación del sistema: «actualmente nos faltan 31 centros de salud para cumplir con la legislación vigente» y denunció que «más de 100.000 inmigrantes ilegales han sido atendidos en la atención primaria en 2024». Insistió en que «es el momento de reconsiderar si realmente deberíamos exigir a los españoles que paguen por esa sanidad universal, cuando ellos mismos no tienen acceso a ella». Con estas estadísticas, abogó por la recentralización de competencias y por un sistema más equitativo y eficiente.
Centralización, estatuto médico y fin de la ideología de género
María García Fuster concluyó las jornadas con un mensaje firme: «de esta jornada podemos extraer tres puntos: es necesario centralizar la sanidad española, es imprescindible valorar un estatuto médico y no podemos bajar la guardia ante la ideología wok, la ideología de género». Acusó que hay «17 sistemas de salud diferentes que no solo crean distinciones entre todos los ciudadanos, sino que también han generado el caos dentro del sistema sanitario español». Frente a esto, abogó por un «Ministerio de Sanidad sólido, no un Ministerio de cartón piedra como el que tenemos actualmente».
En su segundo eje, la portavoz centró su atención en los profesionales: «cuidar a quienes nos cuidan». Afirmó que gobiernos de diferentes signos «han desatendido por completo a los profesionales de la salud» y que, en el caso de los médicos, «los han silenciado». Demandó la creación de un estatuto médico como una «reivindicación histórica» y advirtió: «si los médicos se fatigan, enfrentaremos un gran problema, porque no podemos seguir jugando con su vocación».
El tercer eje se dedicó a lo ideológico. García Fuster alertó sobre la infiltración de la «ideología de género» en los hospitales y citó el concepto de «violencia obstétrica», que según su opinión, criminaliza a los profesionales. Exigió que «políticas como la eutanasia sean eliminadas» y concluyó que la clave consiste en «trasladar el sentido común a la ciudadanía» en temas relacionados con la salud y la dignidad humana. Además, anunció nuevas jornadas temáticas y aseguró que «es vital organizar jornadas exclusivamente sobre farmacéuticos» para abordar los desafíos de este sector.



