Aficionados locales reciben al Maccabi Tel Aviv en Madrid y piden que el partido sea abierto al público.
Con pancartas que decían “Delegado proteja a los aficionados” y “El Delegado nos roba el deporte”, los asistentes intentaron dar la bienvenida al equipo israelí mientras protestaban contra la resolución de Francisco Martín que prohíbe la entrada del público al pabellón.
Un grupo reducido de aficionados y activistas contra el antisemitismo se reunió anoche, miércoles, en las puertas del Movistar Arena de Madrid para recibir al Maccabi Rapyd Tel Aviv durante su llegada para un entrenamiento previo al partido de Euroliga contra el Real Madrid. Esta acción se llevó a cabo horas antes del encuentro programado para este jueves, el cual se jugará a puerta cerrada debido a la decisión tomada el lunes por la Delegación del Gobierno en Madrid, al calificar el evento como alto riesgo.
Con pancartas que decían «Delegado proteja a los aficionados» y «El Delegado nos roba el deporte», los presentes procuraron, por un lado, dar la bienvenida al equipo israelí a la ciudad y, por otro, manifestarse en contra de la resolución del delegado del Gobierno, Francisco Martín, que prohíbe la entrada del público al recinto. Esta medida se adoptó en un contexto de presión por parte de un centenar de grupos propalestinos que exigen que el partido no se lleve a cabo y han anunciado manifestaciones.
«No están solos»
Según pudo informar Enfoque Judío, la concentración transcurrió de manera pacífica y estuvo compuesta por un grupo de aproximadamente veinte aficionados locales y activistas que rechazaron tanto el cierre del recinto como el mensaje que, a su parecer, transmite la decisión institucional.
Una de las participantes explicó a este medio el propósito de la convocatoria: «Estuvimos a las puertas del Movistar Arena para apoyar al Maccabi Tel Aviv, acompañar al equipo israelí obligado a jugar en un pabellón vacío, y decirles que no están solos y que estamos orgullosos de su dignidad y entereza.» En su relato, la concentración buscaba enviar un mensaje de apoyo directo al equipo visitante, privado del respaldo de su afición.
La misma participante denunció que el delegado del Gobierno «nos ha dejado fuera a aficionados pacíficos», cuando «los cuerpos de seguridad de España están más que capacitados para protegernos. ¡Pero no les permiten hacer su trabajo!» En este sentido, los concentrados afirman que la decisión no se debe a una imposibilidad operativa, sino a una resolución administrativa adoptada de forma preventiva y con un carácter político.
«Con ese gesto también queríamos decirle al Sr. Marlaska y al Sr. Francisco Martín que su deber no es ceder al miedo, sino garantizar la seguridad de todos los ciudadanos y neutralizar a los violentos», afirmó la participante consultada por Enfoque Judío.
En sus declaraciones, la activista diferenciaba entre los aficionados y aquellos, según su opinión, que generan el riesgo que ha llevado al cierre del pabellón: «La amenaza no somos los aficionados. La amenaza es el fanatismo y el antisemitismo al que hoy el Gobierno de Sánchez y sus socios dan cobertura.»
Clima de antisemitismo
La pequeña concentración, a la que el Maccabi Rapyd Tel Aviv agradeció con un video en sus redes a los participantes por su apoyo, se desarrolla en un clima de creciente tensión en torno a la realización de partidos en los que participa el equipo israelí en España.
El cierre del encuentro en Madrid se añade a lo ocurrido en Barcelona, donde el martes se disputó, también a puerta cerrada, el partido de Euroliga entre el FC Barcelona y el Maccabi, que fue igualmente calificado como de alto riesgo. En ambos casos, las autoridades implementaron amplios dispositivos de seguridad para evitar incidentes en los accesos a los recintos.
La decisión del delegado del Gobierno en Madrid ha provocado una fuerte reacción institucional desde círculos judíos, grupos de lucha contra el antisemitismo y hasta del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida.
El alcalde de la capital cuestionó públicamente la medida y sostuvo que «la seguridad no puede usarse como un reclamo político», defendiendo que los eventos deportivos en su ciudad deben llevarse a cabo garantizando la protección de los asistentes, asegurando la convivencia que caracteriza a Madrid, y sin un trato diferenciado por el origen de los equipos.
Además, la Coordinadora Estatal de Lucha contra el Antisemitismo (CELCA) denunció que el cierre del pabellón implica una restricción generalizada de derechos y exigió que se actúe de forma directa contra los grupos que promueven o anuncian conductas violentas, en lugar de impedir el acceso al público en su conjunto. En comunicados anteriores, la entidad advirtió del riesgo de «premiar la coacción» cuando se adoptan decisiones institucionales bajo presión de convocatorias extremistas.
Asimismo, la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) ha criticado la decisión y exigido la apertura del partido a los aficionados, «garantizando la seguridad del evento y el derecho de los aficionados a disfrutar del deporte.»
«La FCJE considera inaceptable que el normal desarrollo de competiciones deportivas se vea condicionado por presiones de carácter ideológico o por declaraciones que fomentan el odio contra equipos israelíes, como las realizadas por los líderes de Podemos Ione Belarra y Pablo Fernández.» continuaba su comunicado.
La concentración de anoche frente al Movistar Arena se enmarca en este contexto de protesta social y política contra el antisemitismo, y se suma a otras iniciativas que exigen la revisión de la decisión y la reapertura del partido al público, con un refuerzo de seguridad y medidas proporcionadas para afrontar posibles alteraciones del orden público ▪


