Arbeloa desafía a Simeone tras afianzar su renombre al enfrentarse a Mou y Pep en un derby decisivo para Madrid y Atlético.
Después de alcanzar un hito en la Champions, el técnico salmantino se enfrenta al Atlético, con el 5-2 en el Metropolitano aún presente en la memoria colectiva.
Más información: El optimismo de Arbeloa llega al derbi: «Estoy listo para hacerme una estatua de Rüdiger y ponerla en mi jardín».
Hay noches en que el Santiago Bernabéu realmente pesa. No solo como un edificio o legado, sino como una exigencia actual y viva. Este domingo a las 21:00, Álvaro Arbeloa se sentará por primera vez en el banquillo del coliseo blanco para un derbi madrileño.
El entrenador del Real Madrid llega al encuentro contra el Atlético de Madrid sin haber dirigido aún un Clásico en competición nacional. Sin embargo, irónicamente, llega como el técnico que ha ganado más respeto en Europa en las últimas semanas.
Cuando Arbeloa asumió el mando de Xabi Alonso el 12 de enero, el ambiente en Valdebebas era de pesar contenido. El equipo había sido eliminado en la Supercopa, atravesaba una crisis de resultados y la llegada del salmantino se percibía como una solución temporal más que como un proyecto a largo plazo. Dos eliminatorias después, todo ha cambiado drásticamente.
Primero se enfrentó al Benfica entrenado por José Mourinho, su exentrenador en el vestuario blanco. Arbeloa ganó 0-1 en Lisboa y 2-1 en Madrid, dejando fuera a quien había sido un referente para él como jugador.
Después llegó el turno del Manchester City de Pep Guardiola: 3-0 en el Bernabéu y 1-2 en el Etihad, con un global de 5-1. En el segundo encuentro, a pesar de la expulsión de Bernardo Silva, el Real Madrid dominó claramente.
Este resultado convierte a Arbeloa en el primer entrenador de la historia que elimina a Mourinho y Guardiola ganando los cuatro partidos de las eliminatorias en la misma edición de la Champions.
Solo Kasper Hjulmand y Raphaël Wicky, con Bayer Leverkusen y Basilea, respectivamente, habían vencido a ambos en la misma temporada europea, pero nunca con una contundencia similar.
Pep Guardiola y Álvaro Arbeloa, saludándose antes del partido de Champions League Europa Press
El propio entrenador ha evitado exagerar su historia. «¿Qué significa que haya ganado dos eliminatorias contra Mourinho y Guardiola? Que cuento con unos jugadores excepcionales», declaró tras la victoria en Mánchester.
Añadió, mostrando una humildad bien equilibrada: «Te escribiría un libro si quieres. Estoy seguro de que todavía tengo mucho que aprender, pero estos meses hemos trabajado duro y hay que seguir así».
Esa es la paradoja de Arbeloa: cuanto menos mérito concede a sí mismo, más crece su reputación. Con un Real Madrid que lleva meses sin la solidez acostumbrada en grandes temporadas, ha sabido conformar un equipo comprometido, ordenado y competitivo en los duelos que realmente importan.
Deuda pendiente con Simeone
Europa es Europa y La Liga es La Liga. En el torneo nacional, la sombra más pesada en esta nueva etapa del Madrid tiene un nombre y un apellido argentinos. El 27 de septiembre pasado, el Atlético de Diego Simeone visitó el Metropolitano y propinó al conjunto de Xabi Alonso uno de los correctivos más contundentes recordados en un derbi.
Cinco a dos, con un Julián Álvarez que anotó un doblete y un gol de falta directa, frente a un Real Madrid que en la segunda parte no realizó ni un solo disparo entre los tres palos.
Ese resultado en el Metropolitano permanece imborrable para quienes están en Chamartín y Simeone lo mantiene como principal argumento ante cualquier cuestionamiento de su estilo.
Esa derrota marcó el inicio del fin del ciclo de Xabi Alonso, que no resistió el tropiezo siguiente en la Supercopa. Ahora Arbeloa asume ese lastre táctico y emocional, y el derbi de esta noche es su primera oportunidad real para reivindicarse en La Liga.
La situación es clara: el Barcelona lidera con 70 puntos, el Real Madrid tiene 66 y el Atlético suma 57. Una derrota significaría ceder una ventaja casi insalvable al Barcelona a tan solo diez jornadas del final.
Para el Atlético, que ya tiene asegurados los cuartos de final de la Champions –donde se enfrentará al Barcelona-, este derbi supone una oportunidad con poco que perder y mucho que ganar: frenar a su vecino en su estadio, tal como logró hace medio año.
Dos técnicos y sus ciclos
Más allá de la clasificación, el encuentro enfrenta dos proyectos en fases completamente diferentes. Simeone lleva cerca de quince años en el Atlético y acaba de llevar al club a sus octavos cuartos de final consecutivos en la Champions bajo su dirección.
Su permanencia desafía la lógica del fútbol actual y sus cifras reflejan una coherencia táctica que, aunque provoca debates sobre su estilo, ha dado resultados sólidos en la élite europea.
El argentino es, actualmente, el segundo entrenador en activo con más eliminatorias de octavos de final en la historia de la competición, empatado con Mourinho y solo superado por Guardiola y Ancelotti.
Diego Simeone, en el banquillo del Atlético en el estadio del Tottenham EFE
Por otro lado, Arbeloa representa lo opuesto a esa trayectoria prolongada. Con solo nueve semanas en el cargo, solo dos meses de trabajo efectivo con el primer equipo y una carrera como técnico desarrollada casi exclusivamente en la ciudad deportiva del Madrid.
Su situación dentro del club es incierta: algunos miembros preguntan sobre su posible sucesor, conscientes de que su etapa podría no extenderse más allá del verano. Sin embargo, cada semana que pasa, cada eliminatoria superada y cada triunfo en el Bernabéu refuerzan las razones para aplazar esa conversación.
Las cartas del partido
Sobre el terreno, el Madrid enfrenta ciertas incertidumbres. La lesión muscular de Thibaut Courtois en el encuentro contra el City deja la portería en manos de Andriy Lunin, quien ya mostró solvencia en Mánchester.
También estarán ausentes Rodrygo, Militao, Mendy y Ceballos, aunque Mbappé y Bellingham avanzan en su recuperación e integrarán la convocatoria para esta noche.
En el lado del Atlético, las principales dudas recaen sobre Jan Oblak, aquejado de molestias musculares, con Juan Musso como alternativa, y sobre el central Marc Pubill.
Desde el punto de vista táctico, el Atlético de Simeone llega en buena forma: acumula cuatro victorias consecutivas en Liga y cuenta con Julián Álvarez como referencia ofensiva en su mejor momento.
El Real Madrid, por su parte, ha mostrado irregularidades en el campeonato, combinando actuaciones destacadas con tropiezos que Arbeloa ha señalado como el principal reto: «Después del partido con el Getafe les hablé sobre la sensación de repetición constante. Lograr estabilidad es el gran objetivo», reconoció el entrenador blanco.
Más que tres puntos
Un derbi siempre tiene un peso que va más allá de la clasificación. En este caso, es el primero en el que Arbeloa actúa como técnico del Madrid y también el primer duelo directo contra Simeone desde aquella derrota por 5-2 que aún resuena en los vestuarios.
Arbeloa celebrando la victoria del Real Madrid en Mánchester EFE
Si el técnico salmantino gana, habrá completado un triplete: ha derrotado a Mourinho, Guardiola y Simeone en la misma temporada. Si pierde, las dudas sobre su continuidad volverán con fuerza y el título liguero quedará casi fuera de su alcance.
Pocas veces en la historia reciente del club un entrenador tan inexperto ha tenido tanto en juego en tan poco tiempo. El Bernabéu comprobará esta noche si el hombre que llegó como una solución provisional tiene la capacidad de algo más duradero.



