El City sana sus heridas en la Carabao Cup.


El Manchester City de Pep Guardiola se coronó campeón de la Copa de la Liga este domingo, tras superar al Arsenal de Mikel Arteta con un resultado de (2-0), gracias a un doblete de Nico O’Reilly, ambos goles en la segunda mitad.

El técnico de Santpedor, quien logra su quinta Copa de la Liga al mando de los Citizens, le hizo frente a Mikel Arteta, actual líder de la Premier con su equipo y quien hasta este momento no había perdido en Wembley en sus ocho encuentros previos como jugador y entrenador. Este triunfo permite a Guardiola recuperar el impulso tras la eliminación en los octavos de final de la Liga de Campeones ante el Real Madrid y una situación de segundos en el torneo local, a nueve puntos de los Gunners.

Tras una primera mitad sin apenas oportunidades, el Manchester City salió con más determinación en el segundo tiempo, logrando abrir el marcador en el minuto sesenta.

Nico O’Reilly, quien había estado en duda por molestias, se convirtió en la figura del partido al anotar dos goles en solo cinco minutos, que inclinaron la balanza a favor de su equipo.

El primer tanto llegó tras un error notable de Kepa Arrizabalaga, quien no pudo atrapar un centro de Rayan Cherki, dejando la pelota suelta en el área pequeña, lo que permitió al defensor inglés marcar con un cabezazo.

Cuatro minutos después, mientras el Arsenal aún trataba de digerir el golpe, una jugada por la banda izquierda culminó en un centro preciso de Matheus Nunes, que O’Reilly envió nuevamente a la red.

Desde ese momento, los Citizens se proclamaron campeones de la competición tras cinco años.

El encuentro, que tuvo un estadio lleno y entusiasta, pudo haber tenido un desenlace completamente diferente, ya que tan solo siete minutos después del inicio, los Gunners estuvieron cerca del gol en tres ocasiones consecutivas en una misma jugada.

Un pase al espacio de Martin Zubimendi permitió a Kai Havertz quedar mano a mano con James Trafford, el titular en la Copa de la Liga, quien detuvo el tiro del alemán y los dos rechaces subsiguientes de Bukayo Saka.

El ritmo del partido fue bastante lento durante un lapso en que ambos equipos, resentidos por el esfuerzo realizado entre semana en la Liga de Campeones, intentaron mantener la posesión, aunque fallaron en el último pase.

Tanto el Arsenal como el Manchester City eran conscientes de que cualquier error podría ser decisivo, por lo que decidieron no arriesgarse con el balón.

En las alas, Antoine Semenyo y Jérémy Doku lograron desbordar a sus defensores, pero las ayudas de William Saliba y Gabriel fueron cruciales para prevenir cualquier peligro.

Por su parte, el Arsenal no pudo conectar adecuadamente con Viktor Gyokeres, quien fue bien marcado por Abdukodir Khusanov y Nathan Aké, que ocupó el lugar de Ruben Dias, ausente por una baja de última hora.

Apenas un remate de cabeza de Piero Hincapié, que se fue por encima, y otro de Erling Haaland, desviado, fueron las únicas oportunidades antes del descanso.

Tras el descanso, en el que no hubo cambios de parte de ambos entrenadores, el Manchester City salió mejor, ganando la mayoría de los duelos, impulsados por la afición que animó a su equipo.

Los visitantes dominaron la posesión y recuperaron el balón en campo contrario, pero no lograron crear peligro hasta el minuto sesenta.

Ese momento llegó con un buen centro de Rayan Cherki, que no logró atrapar Kepa Arrizabalaga, y O’Reilly aprovechó la ocasión para abrir el marcador y dar el primer golpe del duelo.

El Arsenal no pudo recuperarse del impacto y se vio fuera del partido tras un nuevo gol del joven inglés. El lateral de 21 años realizó un notable cabezazo tras otro centro preciso de Matheus Nunes, ampliando la ventaja de su equipo.

Sin rendirse, los hombres de Mikel Arteta atacaron con todo, aunque se encontraron con el palo en dos ocasiones y no lograron marcar.

Riccardo Calafiori, que ya había requerido una intervención de Trafford, envió el balón al travesaño tras un potente remate, y unos minutos después, Gabriel Jesús también chocó con el larguero.

A partir de allí, los de Pep Guardiola controlaron el partido y mantuvieron su ventaja, celebrando la victoria con entusiasmo por parte de la afición, el cuerpo técnico y los jugadores.

Start typing and press Enter to search