Lo que pasó desapercibido del Getafe.
Las visitas del Real Madrid al Coliseum han cambiado. En Getafe se ha forjado una identidad propia que desafía la percepción de un equipo que siempre ha sido bien recibido. Los jugadores de Bordalás son un adversario complicado, incluso para un club con el que han mantenido buenas relaciones durante muchos años, especialmente a través de cesiones. Sin embargo, lo que ocurre en el campo es muy diferente a lo que transcurre en la oficina.
El equipo de Xabi Alonso tuvo que sudar tinta para conseguir tres puntos muy preciados. Al igual que el Barça ante el Girona, fue un partido lleno de suspense, donde solo lograron marcar después de la expulsión de Nyom. La aparición -o más bien ausencia- de uno de los antiguos ídolos del Getafe (ahora alejado de su mejor forma) fue cómica, ya que no duró ni un minuto en el campo.
El enfrentamiento con Vinicius fue inevitable, un jugador que ha recibido la ira del Coliseum. No solo protestaron y sugirieron que el brasileño había exagerado lo que Munuera Montero consideró como una agresión, sino que desde su entrada para calentar, lo tuvo en el punto de mira. Vinicius ya había tenido problemas con la afición del Getafe en temporadas anteriores, y este episodio se repitió.
A Vinicius le entonaron «Balón de Playa», un cántico que lo sigue persiguiendo desde que no obtuvo el galardón. Ha pasado más de un año, pero en los campos pequeños sigue resonando. Nyom intentó hacerle seguimiento, pero levantó un brazo a la altura de su rostro y el árbitro no dudó. «Es clarísima», le afirmó a Djené, otro de los protagonistas del encuentro.
Fue un verdadero drama para Bordalás, quien sostuvo que Vinicius buscó provocarlo. El entrenador alicantino comentó que Nyom salió a proteger a Kiko Femenía, a quien el brasileño había sacado otro cartón amarillo. «Saltó por encima de él», criticó un Bordalás que, desde su enfoque particular, estuvo a punto de hacer que el Madrid se arrodillara en un Coliseum que se convirtió en territorio hostil.
Un partido lleno de tensión, donde Xabi Alonso y Bellingham se encontraron y hablaron en un juego que, a primera vista, parecía destino de un 0-0, pero se transformó tras la roja que todo lo cambió. Y todo con un Vinicius como protagonista, que no solo provocó un cambio, sino también una expulsión. Desafió a los oponentes y a un público en contra, encendiendo la chispa que Güler convirtió en pólvora para un Mbappé resolutivo. Un encuentro que deja huella si no se gana, pero que permite al Madrid mantener el liderato antes del clásico. Un triunfo que fue complicado en un Trivial de LaLiga que se gana en enfrentamientos difíciles.


