Mastantuono y el desafío de salir del ciclo en el Real Madrid.


El traspaso de Franco Mastantuono al Real Madrid fue visto como una decisión estratégica a futuro. Con solo 18 años y un costo de 63 millones, el club blanco superó al PSG para asegurar al talento más brillante del fútbol argentino. No obstante, lo que comenzó con gran promesa se ha transformado en un trayecto lleno de altibajos, donde el joven parece seguir un mismo patrón: inicios alentadores seguidos de caídas abruptas en su nivel de juego.

Con Xabi Alonso, Mastantuono tuvo un comienzo optimista. El entrenador le brindó confianza y titularidad desde el principio, convencido de que el talento prevalecería sobre la necesidad de adaptación. El argentino mostró destellos de calidad, pero pronto comenzó a perder protagonismo en la alineación. La llegada de Arbeloa le otorgó una segunda oportunidad: dos goles consecutivos contra Albacete y Mónaco disiparon las dudas, pero la historia se repitió. Su audacia chocó con la inconsistencia y terminó relegado al banquillo.

El episodio más reciente contra el Getafe refleja su situación actual. Errático y desconectado, fue expulsado tras protestar de manera intensa al árbitro, lo que le acarreó una sanción de dos partidos. Arbeloa fue claro: “Son cosas que no pueden suceder”. Mastantuono, por su parte, reaccionó con un “vaya vergüenza” que evidenció la frustración de un jugador que no puede encontrar su estabilidad. Las estadísticas son elocuentes: apenas ha disputado 1.204 minutos, el 33% del total, con tres goles y una asistencia.

En el club no hay dudas sobre su talento ni sobre la inversión realizada. Se trata de un proyecto a largo plazo, pero empieza a crecer la percepción de que quizás necesite un entorno menos sofocante para su desarrollo, como ya ha ocurrido con otros jóvenes que salieron y regresaron más formados. Su autocrítica, serena y madura, es un buen indicador: “Mi mejor versión todavía no ha llegado”. El problema es que el tiempo avanza y el Mundial se aproxima, con Scaloni observando con atención.

El desafío de Mastantuono es romper el ciclo que lo atenaza. El Bernabéu demanda constancia y carácter, y él posee las condiciones para lograrlo. Sin embargo, debe convertir la osadía en eficacia y la promesa en realidad. Su historia en el Madrid apenas comienza, y aunque los primeros capítulos han sido agitados, aún tiene la oportunidad de escribir un desenlace diferente. La pregunta es si conseguirá hacerlo antes de que la paciencia se agote. @mundiario

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