Pedri: de pilar fundamental a urgencia crítica
En una derrota de tu equipo, siempre parece que el mejor jugador es el que no está. En el 4-0 del Metropolitano y el 2-1 de Montilivi, durante la mala racha del Barça, la falta de Pedri fue muy notable. El equipo mantenía las líneas demasiado separadas, convirtiendo el partido en un auténtico correcalles; el Barça tenía mucho el balón, pero carecía de control y le faltaba su mejor recuperador de la Liga. No solo del Barça, sino de toda la Liga. Para ganar en casa a Oviedo, Mallorca o Copenhague, puedes hacerlo sin Pedri. También puedes triunfar en Albacete o Elche. Sin embargo, cuando la situación se complica y el rival tiene calidad, las debilidades del equipo se hacen más evidentes. Ya ocurrió en Brujas o contra el Chelsea, donde sin Pedri no hubo pausa, ni orden, ni concierto. Nada nuevo.
Es comprensible que un colectivo sienta la ausencia de uno de los tres centrocampistas mejores del mundo. Lo menos lógico es no encontrar la manera de mitigar la baja de una pieza en un deporte donde juegan 11. Y pasan los años sin que se halle una solución para jugar sin Pedri. La temporada pasada, la de los tres títulos nacionales con Flick, Pedri participó en 59 de los 60 partidos oficiales, siendo titular en 56 de ellos. En la última campaña con Xavi, en un año en blanco, Pedri solo pudo disputar 34 encuentros, debido a tres lesiones en el bíceps femoral que frustraron al Barça y al talento de Tegueste.
En la actual temporada, las lesiones musculares ya lo han dejado fuera en 13 ocasiones. La relación causa-efecto entre la presencia de Pedri y el rendimiento del equipo es muy clara. Flick sabe que, como en la primera vuelta, la reacción del equipo depende del regreso de Pedri. Así ocurrió después del 3-0 en Stamford Bridge. Ahora se aferra a ese mismo antídoto como a un clavo ardiendo.

