Porriño: el incidente ocurrido hace una década y por exceso de velocidad.


Las razones detrás del incidente del domingo aún están por determinarse, pero en al menos dos de los anteriores accidentes mortales, ambos ocurridos en Galicia (Angrois y Porriño), la velocidad fue el factor determinante. Este año se cumplen 10 años -el 9 de septiembre- del descarrilamiento en la línea del tren Celta, en Porriño, que evidenció los riesgos en las líneas no adaptadas a la alta velocidad. Este accidente resultó en cuatro muertos y 47 heridos. Al igual que en Angrois (en julio de 2013, con 80 fallecidos), el exceso de velocidad fue crucial. El Juzgado de Instrucción 2 de Porriño archivó el caso penal, aunque consideró que los hechos podrían ser constitutivos de cuatro homicidios por imprudencia grave y 47 lesiones, atribuyendo toda la responsabilidad a la actuación del maquinista, quien falleció en el accidente, lo que extinguiría la responsabilidad penal.

En concreto, la jueza afirmaba en el auto que la causa del accidente fue «el exceso de velocidad del tren», siendo la responsabilidad «exclusivamente del maquinista fallecido, un hombre de 50 años con 21 años de servicio. Consideró que esta situación fue resultado de una «conducción desatenta a las condiciones de la vía y su señalización». «Incluso podría decirse que, si se hubiese respetado la velocidad de itinerario establecida para el tramo, el tren no habría descarrilado», añadió la magistrada. En el accidente también fallecieron el interventor en ruta y dos pasajeros. La jueza indicaba que «el informe definitivo de los peritos judiciales coincidió en descartar cualquier otra causa del accidente más allá del exceso de velocidad del tren al entrar en la estación de O Porriño, siendo esa la única causa del siniestro». El Tren Celta cubría la ruta entre Vigo y Oporto y, a pesar de las señales de la vía, el maquinista “no redujo su velocidad, manteniéndose a 30 km/h”, sino que aumentó a 110 km/h. Unos metros más adelante, descarriló e impactó contra un puente.

La investigación coincide

Las conclusiones judiciales fueron claras, no solo sobre la causa y el responsable del accidente, sino sobre la falta de incidencia de cualquier otra circunstancia relacionada con la infraestructura. El auto señalaba «sin ningún género de duda, que el material móvil no tuvo impacto alguno en el accidente, ni en el agravamiento de sus consecuencias, y que las instalaciones cumplían con la normativa de seguridad y las normas técnicas del ámbito ferroviario». Además, los técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) descartaron «tanto un problema de frenado del tren como un fallo en la señalización».

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