Paro en Urgencias del Hospital La Paz: «Somos el aviso en la mina y nuestra situación es crítica» | Noticias de Madrid
Los trabajadores de Urgencias traumatológicas y de adultos del Hospital La Paz afirman estar al borde del colapso debido a la presión asistencial y la falta de recursos humanos que los abruma. Por esta razón, celadores, médicos, residentes, enfermeras, auxiliares y personal administrativo de estos servicios han convocado una huelga que comenzará este miércoles a las 8:00, incluyendo una concentración a media mañana en la plaza del centro sanitario, que se prolongará durante 24 horas. Las razones de la protesta incluyen el hacinamiento de pacientes y la insuficiencia de personal para atenderlos. Guillén del Barrio, enfermero y miembro del sindicato Trabajadores en Red La Paz-Área Norte, entidad que impulsa el paro, lo explica.
“Todo se debe al deterioro generalizado de la sanidad pública madrileña: Urgencias de proximidad sin médico, centros de salud con vacantes sin cubrir, y un incremento en las listas de espera para citas, pruebas y cirugías”, comenta. Estos factores obligan a los ciudadanos a acudir al hospital ante la falta de atención en Atención Primaria. Otros pacientes se presentan con patologías más avanzadas debido a no haber accedido a tiempo a su médico de cabecera. “Hay días que la situación es desesperante, estamos agotados, los turnos son insoportables”, confiesa del Barrio.
En La Paz, las Urgencias de adultos han visto un aumento del 10% anual en la afluencia durante los últimos tres años, según informes. “El problema es que no se incrementa el personal ni las camas disponibles”, insiste, asegurando que este es, sin duda, el peor invierno que ha experimentado en la década que lleva trabajando en este centro.
La convocatoria de huelga surge tras una votación entre el personal del servicio que, con 157 votos a favor y solo 3 en contra, aprobó el paro. En las Urgencias generales hay aproximadamente 400 trabajadores, según el sindicato. Una de ellas es la doctora Sara Fabra, quien no puede participar en la protesta por razones económicas y por los servicios mínimos, pero respalda la causa de sus compañeros.
“Tenemos un gran problema de infraestructura, siempre superamos el aforo. Esto es un embudo, faltan espacios físicos y, a veces, informáticos para registrar a los pacientes, lo que plantea un riesgo de seguridad”, denuncia. Informa que en salas con 12 camas, a menudo hay hasta tres decenas de pacientes junto a sus familiares. La doctora subraya que, en ocasiones, necesita más tiempo para poder realizar un diagnóstico. A partir de las 15:00, hay un médico adjunto y dos residentes por sala de Urgencias.
Desde el departamento de comunicación del Hospital Universitario La Paz defienden que la situación actual en este servicio es típica del mes de enero, cuando incrementan los virus respiratorios, cuya tendencia se estima en disminución en la región. Informan que este lunes al mediodía había 44 pacientes esperando ingreso, 10 de ellos con cama ya asignada, “una cifra habitual para el centro en estas fechas y para un hospital de más de 1,000 camas”, alegan.
El inconveniente, según del Barrio, es que no es raro ver a enfermos en sillones en lugar de camas, e incluso ancianos en taburetes. “En lo que va del año, ya hay pacientes que han tenido que esperar más de una semana para ser ingresados en planta. Este 2026 hemos enviado al menos tres partes a la autoridad competente debido a la gravedad de la situación. Los que estamos en Urgencias somos el canario en la mina y estamos muy mal”, advierte el trabajador.
Entiende que apoyar la huelga es no ser cómplice de las condiciones en las que están los pacientes. “El riesgo epidemiológico, la propagación de bacterias y contagios, producto de la falta de espacio físico, son reales. Esto es peligroso para los trabajadores y deshumano para los pacientes. Resulta indigno cambiarle el pañal a alguien en medio de un pasillo”, reprocha. Menciona que suelen haber 36 enfermeras y 35 técnicos en cuidados auxiliares de enfermería para ocho salas de Urgencias, donde han llegado a superar los 200 pacientes a la vez entre Observación y espera.
La técnica en cuidados auxiliares de enfermería Gloria Hernanz resalta que las salas duplican su capacidad con frecuencia. “Hay carteles por todo el hospital pidiendo mantener la distancia social, pero las camas están apelotonadas. El otro día, un paciente psiquiátrico le quitó las gafas nasales a su vecino de al lado”, se queja. Relata que este sábado enviaron a una paciente oncológica a la sala 1, destinada para Gripe A y sin médico disponible. “En algunas estancias, cambiar un pañal requiere sacar una cama porque no hay espacio”, añade. “Y eso a pesar de que La Paz ha perdido 50,000 pacientes que se han trasladado a la privada”, lamenta.
A la celadora Sandra Picazo este año le han informado que las camillas y camas vacías deben ser trasladadas por un solo trabajador, en lugar de dos, como es habitual. “Muchas no funcionan correctamente, se frenan o se mueven hacia los lados. Estos problemas, junto con los pacientes en los pasillos, hacen que nuestra labor se convierta en una carrera de obstáculos, cuando en un paro cardíaco cada minuto cuenta”, explica.
Desde el centro sanitario recalcan que se esfuerzan por ofrecer a los pacientes la mejor atención posible según su estado y prioridad clínica, adaptando los recursos de los que disponen a la demanda asistencial. “La Paz acaba de ser reconocido, este lunes, como el mejor Servicio de Urgencias de España por el Monitor de Reputación Sanitaria. Se ha fortalecido la plantilla con personal de enfermería y auxiliares”, afirman con orgullo. Sin embargo, para Hernanz, el refuerzo extra del que tiene conocimiento es insuficiente: “La dirección nos envió un correo: en infantil, 48 efectivos y en adultos, 57”.
Comenta que mientras en la calle las temperaturas bajan, en el hospital no hay suficientes mantas para abrigarse y una ventana lleva rota desde principios de año, cubierta con empapadores y colchas dobladas. El departamento de comunicación del Hospital La Paz recuerda que cuentan con una unidad de Hospitalización a Domicilio “que puede ser una alternativa, siempre voluntaria y cuando la patología lo permita, priorizando el bienestar del paciente”.
También mencionan la habilitación de camas adicionales en las plantas de hospitalización, así como la agilización de altas en planta y traslados a los hospitales Carlos III y Canto Blanco, que forman parte del complejo La Paz.
Demandas
Sin embargo, los participantes en la huelga subrayan que la solución no pasa solo por añadir más camas, sino que se necesita abordar un problema estructural, comenzando por la dotación adecuada de los servicios de Urgencias de Atención Primaria. “Estos deben contar con equipos completos conformados por médicos, enfermeras y celadores los 365 días del año”, comenta Guillén. Asegura que antes había más flexibilidad. “Si había una gran cantidad de pacientes en Urgencias, se podían retrasar las operaciones de aquellos que no estaban en condiciones críticas para liberar camas. Pero ahora que las listas de espera en la Comunidad de Madrid superan el millón de personas, la situación se complica”, explica.
Para revertir el deterioro, exigen la implementación del “Plan Ningún Paciente en el Pasillo” y la fijación de límites seguros de aforo en las salas de Urgencias General del Hospital La Paz, así como designar espacios adicionales en caso de superar la capacidad. Solicitan ratios claras de profesionales por paciente y protocolos más transparentes para activar automáticamente la apertura de espacios y la contratación de personal de manera inmediata cuando se incremente la presión asistencial: “Nos negamos a aceptar las derivaciones a la sanidad privada”.
Desde la Comunidad de Madrid acusaron nuevamente al Ministerio de Sanidad. “Continúa sin desarrollar un plan serio de recursos humanos para el Sistema Nacional de Salud que aborde el grave déficit de profesionales sanitarios existente en todas las comunidades autónomas”, señalan, mientras insistieron en que la acreditación de más de 50,000 profesionales de países extracomunitarios para ejercer en la sanidad pública está pendiente.
Del Barrio aclara que sus demandas están dirigidas a la Consejería de Sanidad: “Nuestra crítica es autonómica y no estatal porque los presupuestos de nuestro hospital dependen de la Comunidad de Madrid, así como nuestras condiciones laborales. Si no hay profesionales, es porque se les maltrata. La gente deja la profesión o se traslada a otras comunidades autónomas”.



