«Ahora son conscientes de que descubrirán algo valioso»
Mientras la DGT mantiene su «plazo razonable» para comenzar a multar a los conductores que no lleven la baliza V-16, una inquietante realidad ya acecha al parque móvil madrileño. El único dispositivo legal para señalizar averías o accidentes, que reemplaza a los tradicionales … triángulos desde el 1 de enero, ocupa en la actualidad buena parte de las guanteras de vehículos, con precios de compra que oscilan entre los 30 y los 60 euros. Como era de esperar, los oportunistas no han tardado en dirigir sus esfuerzos hacia este nuevo objetivo, especialmente en una época en la que la mayoría no deja nada de valor en el interior de sus autos. Esto explica que, en los primeros días del año, las denuncias por este tipo de robos con fuerza se asocien con la sustracción de estos dispositivos.
Aunque no hay un patrón definido, el perfil de los ladrones suele ser casi siempre similar: individuos sin preparación, que roban al azar y que pueden enfrentar problemas sociales y de drogadicción. «En cada zona, suelen ser los tres o cuatro de siempre», indican las fuentes policiales consultadas, conscientes de la dificultad para frenar la situación bajo las leyes actuales. En Getafe, por ejemplo, los agentes se sienten frustrados al detener al mismo individuo cada semana, «un hombre que rompe los coches para llevarse lo primero que encuentra», ya sea un mechero o un chaleco reflectante.
Sin embargo, la obligación de llevar la baliza V-16 en un lugar accesible dentro del coche, como la guantera o un compartimento lateral, ha abierto una nueva oportunidad para el gremio de los ladrones. «Ellos saben que encontrarán algo de valor», añaden las mismas fuentes. Un ejemplo de esto ocurrió el pasado fin de semana en la calle Nuestra Señora de Araceli (distrito de Barajas), donde hasta quince vehículos amanecieron con las ventanillas rotas. Uno de los afectados, Pedro, recuerda así el evento: «La Policía me llama el domingo por la mañana, después de que un vecino alertara al descubrir que todos los coches aparcados en la acera habían sufrido daños».
Nada más colgar el teléfono, este vecino de 47 años, cuyas ventanas dan a esa calle, bajó para encontrarse con los policías. «No escuchamos nada porque las tenemos insonorizadas, aquí es habitual ya que el aeropuerto está cerca», explica, antes de detallar el grave daño que sufría su vehículo. Los cristales de la ventanilla del conductor estaban esparcidos sobre el asiento y la alfombrilla, el maletero revuelto y el capó y la tapa del depósito de gasolina abiertos. Todo para llevarse la ansiada luz de emergencia de la guantera y un conector ODB, un dispositivo para diagnosticar posibles fallos. Este último se puede conseguir en el mercado desde apenas 10 euros.
Fueron los agentes quienes retiraron los fragmentos de cristal con guantes anticorte y le aconsejaron poner una denuncia en comisaría, a él y al resto de las víctimas, muchos de ellos también despojados de su baliza. «Todo el barrio está hablando de lo mismo», resume Pedro, sospechando que los sucesos podrían estar relacionados con un narcopiso en la misma calle.
Los afectados creen que los responsables deben conocer el lugar, ya que solo se dirigieron a los coches estacionados en un tramo de la acera, «en el que hay dos parques, una guardería y solo un edificio residencial». Casi 20 años después de adquirir su Nissan Qashqai gris, se ha visto obligado a alquilar una plaza de garaje por 65 euros al mes. «Mientras viví en Vallecas tuve que hacerlo porque era horrible aparcar, pero en Barajas nunca había tenido esa necesidad», enfatiza resignado.
Al otro lado de la M-40, en Coslada, su caso recuerda en parte al de Sara, quien, al día siguiente de Reyes, descubrió que alguien había forzado su viejo Volkswagen azul tras dejarlo aparcado en un descampado junto al centro municipal El Rompeolas. Una parcela del barrio del Puerto a la que acuden los residentes que no encuentran espacio en las calles cercanas, algo habitual a última hora del día. «Cuando fui a buscar el coche vi el seguro levantado y pensé ‘qué raro, si yo ayer lo cerré’», relata, ya con sospechas.
Al abrir la puerta, esta joven de poco más de 30 años se dio cuenta de que en la alfombrilla del asiento había «cosas tiradas», un claro indicio de lo que había pasado: le habían quitado el bombín de arranque y el de la puerta del conductor. «La intención era robar el coche», explica, añadiendo que también encontró la cubierta del volante forzada. Sin embargo, al no poder cumplir su propósito inicial, los ladrones decidieron no marcharse con las manos vacías. «Me quitaron dos balizas, una que compré hace años que no sirve porque no estaba homologada por la DGT, y otra buena que tenía en la guantera», enfatiza. Por esta última había pagado alrededor de 40 euros.
Reincidente
Recientemente, la Policía Local de Coslada detuvo a un joven por este tipo de delitos, luego de que un conserje de una comunidad de vecinos escuchara un fuerte golpe y lo sorprendiera merodeando entre los coches estacionados en plena madrugada. Una pareja de agentes de paisano respondieron a la alerta y realizaron una batida que dio frutos al observar a un hombre que intentaba huir rápidamente y que coincidía con la descripción dada. El arrestado, que llevaba varios objetos de un coche al que le habían roto la ventanilla, tiene hasta 39 antecedentes policiales por delitos variados.
En días recientes, se han repetido acciones similares en otros lugares de la región, como Leganés, Rivas Vaciamadrid o los barrios de Campamento y Orcasitas, donde los propietarios han visto cómo sus balizas desaparecían para ser revendidas después. Pérdida menor en comparación con los daños causados en los vehículos, en una época marcada por la saturación de talleres debido al aumento de siniestros. «Ya no es solo el disgusto, sino también el tiempo que tienes que estar con el coche parado hasta que lo reparan», coinciden la mayoría.
Además, las furgonetas vinculadas al sector de la construcción siguen siendo el blanco más codiciado por estos delincuentes que buscan herramientas y maquinaria profesional de alto valor económico. La Guardia Civil, por ejemplo, arrestó recientemente en Tres Cantos a cuatro personas que se habían apoderado de más de 70.000 euros en materiales, sin contar los cuantiosos daños causados. En total, los agentes les atribuyen hasta 31 delitos de robo con fuerza, de los cuales 21 se consumaron.
Operación V16
Fuera de Madrid, delincuentes de este tipo han dejado su huella en varias localidades españolas, hasta el punto de que en León la Policía Nacional ha nombrado una operación como V16. Durante esta, los agentes detuvieron a un hombre por haber robado en más de 30 vehículos estacionados en garajes comunitarios. En Córdoba, otro individuo fue sorprendido ‘in fraganti’ revolviendo el interior de un coche después de romper su cristal con un adoquín. Además de unas gafas de sol y un chaleco reflectante, llevaba contigo dos balizas.



