Almeida impulsa la aprobación del presupuesto con tres enmiendas integrales | Noticias de Madrid


Este lunes, los concejales de Madrid se reunieron en Cibeles, lo que les impidió seguir en directo el sorteo de la lotería de Navidad. Si alguien obtuvo algún premio, no se ha enterado o ha sabido disimularlo muy bien. El clima general de las intervenciones osciló entre lo tedioso y burocrático y un tono acalorado a lo largo de la sesión más extensa del año, que superó las ocho horas de debate y fue la última. Se llevó a cabo en dos plenos consecutivos: el primero para aprobar el presupuesto municipal del próximo año, el cual fue respaldado por la mayoría absoluta del PP, a pesar de tres enmiendas a la totalidad presentadas por los partidos de la oposición.

El segundo pleno se centró en revisar los conflictos que han surgido entre los diferentes grupos desde enero: la crisis de vivienda en la ciudad y el incremento de precios ―el precio medio de una vivienda en Madrid ha aumentado un 55% desde 2020―, el síndrome posaborto, las sucesivas derrotas judiciales del alcalde José Luis Martínez-Almeida (PP) y la creciente suciedad de las calles. Como es habitual, Almeida aprovechó cada oportunidad para atacar a la portavoz socialista, Reyes Maroto, haciendo referencia a los resultados históricos del PSOE en las elecciones extremeñas pasadas, diciendo: “La carita de Miguel Ángel Gallardo que se le está quedando”.

Respecto a las cuentas, estas no son arriesgadas y no marcan un cambio respecto a los años anteriores de gobierno de José Luis Martínez-Almeida; más bien, son continuistas. Se presenta la segunda temporada de “las grandes obras de Almeida”, refiriéndose ya de manera habitual al soterramiento de la A-5 y del Paseo de la Castellana frente a las Cuatro Torres, así como a la construcción de un parque en una gran losa de hormigón sobre la M-30 junto al puente de Ventas, que conectará el distrito de Salamanca con Ciudad Lineal y que ha disparado los precios de las viviendas en la zona.

Los fondos disponibles para obras y otros gastos son considerables, ya que este año se prevé ejecutar un presupuesto de 6.578 millones de euros, un 4,8% más que el año anterior, marcando así la partida más alta en la historia de Madrid. Esto no incluye empresas como la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo (EMVS) o la Empresa Municipal de Transporte (EMT), que harían ascender la cifra a 7.424 millones. No obstante, la cantidad destinada a la compra o construcción de vivienda pública es de aproximadamente 88 millones, menos del 1% del total. “No tienen ninguna ambición”, criticó la concejala socialista Enma López. “Una vergüenza”, mencionó la concejala de Más Madrid, Sara Ladra, quien caracterizó el modelo de Almeida como uno de “especulación inmobiliaria, turismo de lujo para eventos VIP, y regalos fiscales” a los más favorecidos.

Sin embargo, no todo ha sido intercambio de acusaciones. También ha habido un consenso, algo afortunadamente raro en el salón de plenos del Palacio de Cibeles, para rendir homenaje a Roberto Iniesta, quien falleció el pasado 10 de diciembre. “Reconocer la labor y la obra de Robe Iniesta debe ser una obligación para las administraciones”, destacó Carlos Izquierdo, portavoz del PP. Aún deben decidir qué tipo de homenaje será. A pesar de ello, el PP votó en contra, ya que prefería consultar primero a la familia para asegurarse de su acuerdo.

La concejala Carla Toscano reavivó el debate sobre el síndrome posaborto, criticando al alcalde por no implementar una medida que él mismo aprobó para informar a las mujeres embarazadas sobre supuestas consecuencias físicas y psicológicas (no avaladas por la comunidad científica) del aborto. Almeida argumentó que los servicios jurídicos del Ayuntamiento lo consideraron ilegal, pero Toscano sugirió que la explicación es más profunda: “Son unos acomplejados y cobardes que tienen miedo a la izquierda“.

El debate más candente del lunes se generó por la decisión del Ayuntamiento de Almeida de eliminar el patio del colegio Amadeo Vives en Aluche para construir una residencia de mayores en su lugar. Esta decisión fue tomada a pesar de la oposición de Más Madrid, PSOE, Vox, vecinos con hijos en ese colegio y la Plataforma de Pensionistas. Todos creen que este centro podría construirse en otra parcela libre a poco más de un kilómetro de distancia.

Varios vecinos de ese barrio del sur de Madrid asistieron al pleno desde la tribuna de invitados, y la concejala de Obras y Equipamientos, Paloma García, utilizó su turno de palabra para dirigirse a ellos y no a la bancada de la oposición. “Van a escuchar la verdad de una vez”, comenzó. “Los únicos que hacen equipamientos somos el Partido Popular”, les dijo, enfatizando cada palabra con su dedo índice, lo que provocó su enfado. Estallaron en gritos al ver que su reivindicación no había sido escuchada, y el presidente del pleno, Borja Fanjul, tuvo que pedirles que abandonaran la tribuna. “Abandonen la tribuna de invitados”, repitió diez veces para silenciar sus quejas. “Pueden gritar lo que quieran, pero mientras yo no me calle, nadie les va a oír”, les explicó. “Invitados. Eso es lo que enseñan a sus invitados”, reprochó Paloma García a la bancada de la izquierda mientras esta se despedía de ellos con un aplauso.

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