Aprobada la nueva calle de Alcalá, que conecta Cibeles con la plaza de la Independencia.
Una transformación que presenta un enfoque más historicista y monumental. La rehabilitación de la calle Alcalá entre Cibeles y la Plaza de la Independencia comenzará a inicios de febrero y se prolongará hasta el primer trimestre de 2027, con una inversión de 6,1 millones de euros y el respaldo de la Unesco, la Comisión Local de Patrimonio Histórico y el Consejo Cívico y Social del Paisaje de la Luz.
La delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, lo comunicó durante la rueda de prensa tras la Junta de Gobierno, la primera del año. Con estas labores se generará un paseo central que ofrecerá una mejor perspectiva de la Puerta de Alcalá, además de recuperar la alineación doble de árboles original de la calle, que se perdió a finales de los años 60 debido a la ampliación de la calzada.
La nueva disposición de la calle permitirá a los ciudadanos caminar por el monumento, que en parte recuperará su función como puerta de acceso a la ciudad, explicó García Romero.
Paseo central
El proyecto prevé una sección con dos carriles más un carril de bus en cada dirección, un paseo central de 3,8 metros de ancho y un carril bici separado en el lado sur.
El espacio ganado gracias a la disminución de los actuales carriles permitirá ampliar significativamente la acera norte, que soporta la mayor intensidad peatonal de la calle, y recuperar la doble alineación de arbolado histórica con la plantación de 57 nuevos árboles, «uno de los valores esenciales de este eje que se había perdido». También se dispondrán franjas con plantaciones arbustivas en ambas aceras y en el paseo central.
La intervención implicará la renovación de todo el pavimento, utilizando losas y adoquines de granito, además de renovar el asfalto de la calzada. Asimismo, se sustituirá el alumbrado público por un modelo de farolas adecuado al entorno patrimonial, basado en el diseño histórico utilizado en la calle de Alcalá, pero con tecnología LED de alta eficiencia energética. Se añadirá la renovación y ampliación del mobiliario urbano y la reordenación de los espacios destinados a terrazas.
Trazado de finales del siglo XIX
La remodelación favorecerá la integración visual y funcional de la Puerta de Alcalá «reduciendo su carácter de monumento aislado en una glorieta y acercándolo a la ciudadanía», indicó el Ayuntamiento.
Para ello, se remodelará el jardín recuperando uno de los trazados de finales del siglo XIX, que permitirá una mayor permeabilidad peatonal conectando la calle Alcalá con el área de configuración triangular, actualmente usada como espacio de contemplación.
Supondrá un nuevo paso peatonal en la parte oeste de la plaza, además de adecuar el existente en el este, junto con un estudio de la iluminación del monumento, modificando la ubicación de los puntos de luz y mejorando los proyectores.
El proyecto mantendrá la mayor parte de la pavimentación actual de las aceras de la plaza realizada en 2009, aunque se mejorará la accesibilidad con nuevos caminos hacia los pasos peatonales y paradas de transporte público, adaptándolas a la normativa de accesibilidad universal. CARRIL BICI
El Ayuntamiento reducirá un carril para crear uno de bicicleta segregado que conecte el de la calle Alcalá con el de Serrano, facilitando también el acceso al parque del Retiro. La intervención en la plaza se completará con la renovación y ampliación del mobiliario urbano, el asfaltado de toda la calzada de la plaza y la redistribución del transporte público, incrementando posiciones y generando isletas para la colocación de marquesinas.
En la calle Alfonso XI se actuará en la manzana entre la calle Alcalá y la calle Valenzuela para ampliar la acera oeste y modificar la franja de estacionamiento de batería a línea, lo que permitirá una nueva alineación de árboles con seis ejemplares adicionales.
Los pavimentos seguirán el mismo criterio que los de la calle Alcalá. En la calle Pedro Muñoz Seca se actuará únicamente para adecuar la embocadura a la nueva configuración de Alcalá.


