Cada minuto, 33 personas logran ingresar al Metro de Madrid. ¿De qué manera? A través de saltos y anuncios en redes sociales.
«Se están colocando revisores en la entrada y salida principal de metro Atocha» en metrosur parque de los estados (sic) en la salida de la calle Amposta del metro Simancas. Piden a todas las personas que entran o salen (sic)». Desde hace años, múltiples mensajes como este alertan sobre la presencia de vigilantes de seguridad en las estaciones de Metro, además de actualizar un grupo de Telegram que cuenta con más de 2.000 participantes, creado específicamente para: alertar sobre posibles revisores para evitarlos e informar sobre las entradas con menos controles. Cualquier otro tema de discusión en este grupo está prohibido.
La información debe ser precisa y no perderse entre otros asuntos. A pesar de que Metro ha implementado diversos tipos de tornos en los últimos años, llegando a los nuevos modelos inteligentes, unos quince minutos en la congestionada estación de Sol permiten contar a más de tres personas que pasan pegadas a otras para que los tornos no se cierren o saltan con entusiasmo para acceder al suburbano sin costo.
Según los datos proporcionados por Metro de Madrid a través de una solicitud de transparencia, 2015 fue el año con más viajeros que no pagaron: más de 47.000. Aunque el número de usuarios ha aumentado significativamente, de 47 millones mensuales en promedio hace diez años a 61 millones en el último periodo, la cifra de quienes se cuelan ha disminuido notablemente. En este 2025, a falta de contabilizar diciembre, aproximadamente 17.000 accedieron al suburbano madrileño sin el título de transporte. Esto significa que en una década, el número de personas que entran sin pagar ha caído en un 63% aproximadamente, mientras que la cantidad de usuarios ha aumentado un 30%.
Estos datos solo consideran a los pasajeros que los trabajadores pueden identificar. Sin embargo, los sindicatos aseguran que la cifra es mucho mayor. «Si actualmente hay alrededor de 2,4 millones de viajeros cada día, aproximadamente 40.000 pasan sin pagar«, afirma Alfonso Blanco, coordinador de Metros y Tranvía de Comisiones Obreras. Esto implica que, según este cálculo, unas 33 personas acceden al servicio cada minuto sin pagar, un 1,64% del total de usuarios. Esta cifra es bastante similar a la última (y única) proporcionada por Metro, que atendía tanto a los interceptados como a los que no: en 2011, la empresa regional señaló que eran menos del 1%, lo que en aquel entonces representaba alrededor de 20.000 personas.
Para el sindicato, el hecho de que haya personas que se cuelan en los andenes es la consecuencia de un problema mucho más profundo: la falta de personal. «En muchas estaciones, hay solo un trabajador encargado de todo. En estaciones pequeñas no representa un problema, ya que solo hay una entrada. Y en los intercambiadores todo está cubierto. Pero en las estaciones medianas, las entradas secundarias quedan sin cobertura. Esto significa: no hay nadie. Calculamos que esto sucede en unas 50 o 60 estaciones cada día», denuncia. La sanción por utilizar el suburbano sin billete asciende a 80 euros, según las normas de Metro de Madrid.
«No solo se cuela la gente. También hay problemas entre pasajeros o incidentes con los billetes, o con personas que llevan carritos, y para resolverlos debe acudir un trabajador de una estación cercana. Si se trata de una disputa, cuando llega, generalmente es tarde y la situación es peor», explica Blanco. Critica que este es un escenario que «viene de lejos», ya que los trabajadores están «topados con la tasa de reposición».
«Cubren trenes, pero escatiman en nosotros. Quieren automatizarlo todo, pero sin el apoyo de personal humano», sostiene. Además, los empleados han señalado el aumento de horas nocturnas con entradas secundarias abiertas. «Antes, a las 21:40 se cerraban estas entradas, pero ahora permanecen abiertas hasta las 02:00 y casi siempre sin personal», explica. Por su parte, desde Metro insisten en que «las estaciones están atendidas y no hay ningún problema de seguridad» y recuerdan que «además del personal presente en las estaciones, cuentan con el apoyo del puesto de control y de las cámaras de seguridad».
La realidad es que la empresa pública regional de transporte ha experimentado con diferentes tipos de tornos. A finales de 2018, decidieron cambiar el software de los tornos de puertas abatibles en 35 estaciones (no en las más concurridas), para que permanecieran siempre abiertas y únicamente se cerraran al detectar a un pasajero que no había validado su billete.
Seis meses después, la compañía optó por volver a cerrar todas estas puertas y regresar al método tradicional: siempre cerradas y que solo se abran cuando el usuario pase la tarjeta. Metro negó entonces que este cambio inmediato se debiera a un aumento en la cantidad de viajeros sin abono.
Unos meses después, en 2019, Metro anunció que la estación de Gran Vía contaría con los primeros tornos inteligentes. Hoy en día, ya hay más de 400 en decenas de estaciones, aunque la compañía afirma que lo implementa para mejorar la accesibilidad y la información para el viajero. En términos de vigilancia, la red pública dispone de más de 9.000 cámaras, de las cuales 5.000 se encuentran en sus 302 estaciones, y la empresa planea invertir más de 5,5 millones de euros en los próximos cuatro años.
«Se están colocando revisores en la entrada y salida principal de metro Atocha» en metrosur parque de los estados (sic) en la salida de la calle Amposta del metro Simancas. Piden a todas las personas que entran o salen (sic)». Desde hace años, múltiples mensajes como este alertan sobre la presencia de vigilantes de seguridad en las estaciones de Metro, además de actualizar un grupo de Telegram que cuenta con más de 2.000 participantes, creado específicamente para: alertar sobre posibles revisores para evitarlos e informar sobre las entradas con menos controles. Cualquier otro tema de discusión en este grupo está prohibido.



