Camino del Ferrocarril de los 40 Días en Villar del Olmo


El municipio de Villar del Olmo alberga uno de los tramos mejor conservados del Ferrocarril Estratégico Torrejón-Tarancón, conocido popularmente como el Tren de los 40 Días. Esta línea férrea fue construida durante la Guerra Civil con fines militares y estratégicos. Actualmente, este legado histórico se puede recorrer a pie mediante una ruta señalizada que integra historia, naturaleza y patrimonio.

El trazado, conocido también como Vía Negrín, se extiende en Villar del Olmo a lo largo de más de seis kilómetros transitables, incluyendo tres túneles históricos —Fuente Elena, Valdelloso y Fuente del Quemado— así como elementos como trincheras, terraplenes y muros de cantería. El Ayuntamiento de Villar del Olmo ha preparado un recorrido circular de 12 kilómetros, con un nivel de dificultad media-alta, que comienza en la Plaza Mayor y está dotado de paneles informativos con códigos QR para conocer más sobre los aspectos históricos y naturales del área.

Una infraestructura de guerra en tiempo récord

Como destaca José María Olivera Marco, autor de El Tren de los 40 días. Ferrocarril Estratégico Torrejón-Tarancón, esta vía fue creada para prevenir el aislamiento de Madrid durante los intentos del ejército franquista de capturar la capital entre 1936 y 1937.

Las obras, promovidas por Juan Negrín y realizadas por obreros civiles, unidades militares y prisioneros, comenzaron en primavera de 1937 y terminaron en verano de 1938. A pesar de operar solo un año, la línea de 91,3 kilómetros contaba con 16 túneles, 11 estaciones y tres puentes que cruzaban los ríos Henares, Tajuña y Tajo.

Puntos singulares de la ruta

Entre los puntos más relevantes se encuentra el Chozo del Guarda, del siglo XIX, utilizado para vigilar los campos y que hoy ofrece una vista impresionante de un paisaje de monte mediterráneo. Muy cerca, un imponente pino piñonero se erige como un punto de referencia para senderistas y habitantes.

Otro elemento destacado es el Túnel de Valdelloso, que mide 154 metros y fue construido sin chimeneas de ventilación, lo que requería que los trenes lo cruzaran a gran velocidad para evitar intoxicaciones por humo.

La ruta también invita a descubrir Peña Rubia, que está vinculada a una leyenda carlista de 1836. De acuerdo a la tradición, un grupo de soldados en fuga escondió allí un tesoro de joyas y monedas que nunca fue hallado, lo que alimenta la creencia de que el “tesoro carlista” sigue enterrado entre sus riscos.

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