CSI Madrid: La iniciativa en redes para localizar imágenes históricas de la ciudad.
La inclinación de una sombra, un cartel de un negocio o una persona con un bastón. Cualquier detalle insignificante es fundamental para la multitud de curiosos que, a diario, intentan localizar y datar fotografías antiguas de Madrid. Lo que comenzó como un pasatiempo para Julio García Moutón se ha transformado en un trabajo colaborativo bajo el hashtag #CSIMadriles, en el que decenas de usuarios de la red social X participan para descubrir la localización de cada imagen que se publica, generalmente de las décadas de 1920 hasta 1950.
Todo empezó con la pasión de García por compartir fotos antiguas de la capital. «Al principio indicaba dónde estaban tomadas, pero me di cuenta de que era más divertido no hacerlo y dejar que los demás lo adivinaran», relata este economista, que ahora tiene 59 años. Así nació el #QuiénSabeDónde. La llegada del covid-19 supuso un impulso, ya que tuvo mucho más tiempo para explorar archivos en busca de instantáneas para conservar y posteriormente mostrar en redes sociales.
Este madrileño, residente en Argüelles, últimamente publica unas dos imágenes diarias. Más allá de la invitación a descubrir el lugar desde el que fueron tomadas, es una maravillosa oportunidad para conocer historias más humanas. «La gente reacciona y comparte que ha vivido en la zona, o que su padre les habló del lugar que aparece en la fotografía, pero que nunca lo había visto», comenta. Este deseo de recopilar historias humanas llevó a García a investigar sobre descendientes de mujeres que aparecían en una fotografía de Robert Capa, tomada en 1936 en Vallecas durante la Guerra Civil. El resultado fue sin éxito.
Un #CSIMadriles de cine. ¿Quién sabe dónde? https://t.co/NWC1VWqtnu
— El Madrid desaparecido de Penny y Julio Gª. Moutón (@Pennypol) April 3, 2026
Con más de 47.000 seguidores en X, García ha recibido fotos antiguas de personas que desean conocer más sobre esa instantánea donde aparecen sus padres o abuelos. «En ocasiones, hemos tenido éxito. Si la foto tiene suficiente contexto, hasta la forma de una reja puede ser valiosa para nuestra búsqueda», explica.
Lo más complicado, los interiores
Ciertamente, todo es útil para descubrir el lugar de cada imagen, incluso a veces el tiempo. Los más experimentados en esta afición saben que hay varios documentos que pueden respaldar sus investigaciones. Por ejemplo, la guía comercial de 1935, que no solo incluye los nombres de los negocios, sino quién vivía en cada número de todas las calles de Madrid, clasificados por profesión y alfabéticamente. Asimismo, se apoyan en el plano histórico de 1929, que señala elementos de la vía pública como farolas y fuentes, y los catastros de 1940-1950, que también ofrecen información valiosa.
García comenta que el problema surge cuando la fotografía histórica capta edificios que han sido destruidos o que han cambiado significativamente. Por eso es vital reconocer lo que cada uno ve según su experiencia personal. «Si hay una foto con cinco edificios, puede que el más importante ya no esté, pero es probable que un vecino de la zona identifique aquellos que siguen existiendo», ilustra. La tarea se vuelve aún más complicada con imágenes del interior de algún edificio, aunque la creatividad de estos investigadores particulares les ha permitido triunfar en esos casos.
Saber la hora exacta por la posición del sol
Luis Bobillo es otro de los participantes diarios en #CSIMadriles. Ingeniero industrial de formación y ya jubilado, fue durante la pandemia cuando se interesó por esta dinámica. «Esto no es una competición, sino un ejercicio de localización muy fascinante que me ha permitido revivir el Madrid que conocieron mis padres», resalta.
Bandera de Hungría en Secretaria General y en la embajada.
¿Quién sabe dónde? #CSIMadriles
¿Qué hay ahora en su lugar?
📷Gerardo Contreras, 1956 pic.twitter.com/TC308kRamp— El Madrid desaparecido de Penny y Julio Gª. Moutón (@Pennypol) March 15, 2026
Su principal contribución es la capacidad de identificar la calle que aparece en la fotografía. «Presto mucha atención a las sombras, ya que ofrecen mucha información. También examino la pendiente y, si hay árboles, trato de determinar la época del año en que se tomó la foto», explica. Estos datos, aunque no logre identificar la ubicación, sí le permiten descartar otras áreas de la capital. Él reconoce que si la pendiente desciende hacia el este, podría ser una calle cercana al arroyo del Abroñigal; si cae hacia el sur, podría estar cerca del Manzanares; y si cae hacia el norte, es probable que esté próxima a Carabanchel.
La numeración de los portales es otra técnica que emplean. Si los edificios están numerados desde la Puerta del Sol, con los pares a la derecha y los impares a la izquierda, no es tan complicado determinar en qué acera se tomó la fotografía. «Aquí se trata de captar la esencia de los distintos tipos de edificios de cada zona. Hay calles enteras que no reconoces hoy en día por todo lo que han cambiado. Por ejemplo, en la Castellana había auténticos palacetes que eran una maravilla y que ya no existen», se extiende Bobillo.
¿Quién sabe dónde? #CSIMadriles
Parece poner Vallecas en la fuente
📷Robert Capa, Noviembre-diciembre 1936 pic.twitter.com/Hfj5cAW6bC— El Madrid desaparecido de Penny y Julio Gª. Moutón (@Pennypol) December 5, 2025
A él siempre le gustó orientarse por el sol, dice a sus 66 años. Desde hace un poco más de dos años comenzó a profundizar en esta ciencia que permite comprender cómo varía la posición del sol y la sombra que genera en cada momento del año. Así fue como dató la célebre fotografía que Robert Capa tomó en el número 10 de la calle Peironcely de Vallecas después de un bombardeo por parte de los sublevados en 1936. Le asignó una fecha y hora: 19 de noviembre a las 11.58 horas. La discusión sigue abierta. «Tratamos muchas fotos de Vallecas y Tetuán, que son para mí las más interesantes. Luego he ido varias veces a esos lugares a tocar las paredes, a ver si me cuentan algo», confiesa Bobillo.
La memoria visual como herramienta
No solo madrileños de pura cepa como García y Julio participan en este ejercicio de investigación. El perfil @mixdevil66, que prefiere mantener su identidad en el anonimato, es otro de los participantes frecuentes. Tras él, se encuentra una canaria de 59 años que lleva más de dos décadas residiendo en la capital y que no se dedica profesionalmente a ninguna actividad relacionada con la cartografía o la historia. «Empecé a colaborar porque tengo una excelente memoria visual. Puedo relacionar fotos unas con otras con mucha facilidad», destaca.
Esa es otra de las técnicas que siguen estos aficionados al CSI histórico madrileño. «Me muevo de manera muy intuitiva y eso me permite asociar las caras que aparecen en las fotos», agrega. No se equivoca. Gracias a esa habilidad, han conseguido localizar fotografías de La maleta mexicana, que es un conjunto de tres pequeñas cajas de cartón que durante siete décadas conservaron los negativos entre 3.000 y 4.000 fotografías tomadas por Endre Friedmann, Gerda Taro (bajo el seudónimo de Robert Capa) y David Seymour (Chim), especialmente durante la guerra civil.
Tiene un especial aprecio por una fotografía tomada por Capa cerca de la calle Peña Gorbea de Vallecas. «Aparecía un edificio algo peculiar en comparación con las casas bajas circundantes. Nos costó bastante saber qué era. Descubrí que se trataba del Instituto de Higiene Rural de Vallecas, y a partir de ahí pudimos desenterrar toda la historia de las fotos realizadas en la calle Tajos Altos», explica esta canaria.
García, Bobillo y @mixdevil66 apenas se conocen entre sí. No obstante, cada día combinan sus conocimientos con los de tantas otras personas en las redes sociales para divertirse participando en este peculiar CSI. Sin ir más lejos, García, quien impulsó esta iniciativa, se conoce como «El Madrid desaparecido» en X. «Intento mantener viva la memoria de la ciudad, ayudando a que la gente pueda ver cosas que ya no están en el presente», concluye.



