«Deseamos prevenir un enfrentamiento por la herencia»


María del Carmen Castaño se sienta siempre de espaldas a la ventana, ya que solo puede leer un periódico con la ayuda de un foco de luz, cuyas letras le parecen ahora diminutas. De mente inquieta, lleva años sufriendo cambios en su vista que ya no satisfacen su avidez literaria ni su constante curiosidad. Sin embargo, conoce cada rincón de su hogar y las aceras de la calle Zurbano, en pleno barrio de Chamberí, donde ha vivido desde que tenía cuatro años. Es la costumbre, el constante andar por unas calles cuyas imperfecciones tiene grabadas en la memoria para evitar tropiezos. A sus 78 años, esta es una de las razones principales por las que no quiere dejar su hogar.

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