El auge del sector inmobiliario impulsa un crecimiento sin precedentes de la población en los municipios de Madrid, mientras Ayuso sostiene que esto se debe a sus políticas | Noticias de Madrid
Eliana tenía 40 años cuando su arrendador en Madrid le comunicó un mensaje que cambiaría su vida: el alquiler iba a aumentar de 1.075 a 1.300 euros al mes. Era 2024. Hoy, ese monto ya alcanza los 1.800, pero ella no lo paga. Expulsada de Madrid por la burbuja inmobiliaria y el ruido constante, y en busca de naturaleza, tranquilidad y una sólida red comunitaria, Eliana, su pareja y su hija han terminado viviendo en El Boalo, un municipio que consta de tres núcleos de población y suma 8.700 habitantes. “Aquí compramos un chalet adosado. En Madrid, eso habría sido impensable”, reflexiona sobre su migración interior, que afecta a personas de diferentes perfiles socioeconómicos, tanto para comprar como para alquilar.
Desde 2019, la población de El Boalo ha crecido en 1.262 vecinos, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). No es un caso aislado: aunque existen variaciones entre municipios, los de menos de 2.500 habitantes han visto un aumento del 16% de media; los de menos de 5.000, del 14%; y los de menos de 20.000, del 11%, según estimaciones de la Comunidad de Madrid. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, que acaba de lanzar un concurso con un presupuesto de 4,6 millones de euros para ofrecer cajeros automáticos en 61 pequeños municipios sin sucursales bancarias, se presenta como responsable de este aumento. “Se busca que todos los municipios, especialmente los pequeños, en lugar de perder población, se conviertan en el hogar de nuevos vecinos”, afirmó la presidenta en 2024 durante la presentación del programa Pueblos con Vida, donde justificó que era necesario aprovechar el incremento poblacional en Madrid (que por primera vez supera los siete millones) para redistribuirlo. Sin embargo, la oposición sostiene que el auge poblacional no se puede disociar del aumento en los precios de la vivienda.
Esto es lo que ha ocurrido. Talamanca del Jarama aún cuenta con menos de 5.000 habitantes, pero su población ha crecido en 750 personas desde 2019. En Torrejón de la Calzada, que ya ha sobrepasado los 10.000, la población ha aumentado en 1.781 vecinos en ese periodo. Villalbilla se acerca a los 20.000 tras sumar 4.809. Y Tres Cantos ha entrado a la liga de los municipios con más de 50.000 habitantes, añadiendo 6.870. El aparente freno a la despoblación se origina en un crecimiento poblacional que afecta a todos los municipios: Madrid ha superado los 3,5 millones de habitantes; Alcalá ha pasado de los 200.000; Rivas, los 100.000; Valdemoro, los 80.000; Boadilla, los 60.000…
“Y eso que muchos vecinos de los pueblos ni siquiera están empadronados; las cifras probablemente subestiman la emigración”, cuenta Pablo, quien se mudó en 2023 de su piso en Madrid a una casa con jardín en Becerril de la Sierra (un pueblo que ha incrementado su población un 18%, alcanzando casi los 7.000), donde ha observado cómo se construían varios chalets desde sus ventanas. “Mucha gente está construyendo casas”, comenta, destacando que su cambio no fue por el precio de la vivienda, sino por el atractivo de la sierra y su cansancio de la vida urbana.
“Principalmente lo atribuimos a la pandemia, al aumento del precio de la vivienda, y a la fibra óptica, que ha sido esencial”, explica Luis Guadalix, alcalde de Miraflores de la Sierra, que ha sumado 1.300 habitantes desde 2019, superando los 7.000. “En Madrid, los precios son mucho más altos”, recuerda. “Aquí ha llegado de todo: matrimonios con hijos que han convertido la vivienda de vacaciones de sus padres en su hogar habitual; familias que compran y tienen un alto poder adquisitivo, porque las casas aún son caras; y latinoamericanos que alquilan pisos y habitaciones”, describe. “Estos han aumentado notablemente”, precisa.
Nacho, quien ahora reside en El Boalo, también considera la vivienda como un “factor clave”, aunque no el único. Esto se debe, entre otras cosas, a que en los últimos años los precios también han subido bastante en estos municipios, impulsados por los recién llegados. “Adquirimos un terrenín en 2021 y poco a poco hemos ido construyendo nuestra casa”, explica. “Nos encanta la naturaleza. La escuela pública es excepcional, con unas ratios mucho menores que en Madrid. El teletrabajo es determinante. Y si te gustan los lugares tranquilos, la calidad de vida es superior… pero ahora la diferencia de precios es menor”.
¿Qué ha sucedido entonces? El Gobierno de Ayuso asegura que el incremento de población es resultado de sus políticas, que habrían hecho más atractivos los pequeños municipios: se dice que se han destinado 155 millones para su programa Pueblos con Vida, que está destinado a municipios con menos de 20.000 habitantes, e incluye la mejora de calles y plazas (136 municipios y 30 millones); la promoción de vivienda de alquiler asequible (35 municipios y 35 millones); o el proyecto de cajeros automáticos.
“Pero es evidente que las causas no reside en las políticas del gobierno en reequilibrio territorial, ya que estas son escasas en presupuestos, sin una estrategia clara ni planificación, y tienen un enfoque meramente cosmético”, opina Juan Varela-Portas Orduña, diputado de Más Madrid. “El incremento poblacional se debe sobre todo a la explosión demográfica (vivienda y turistificación) que está expulsando a los residentes de las ciudades madrileñas. Algunas personas se trasladan a nuestros pequeños municipios, pero es importante resaltar que son muy pocas en comparación con quienes se mudan a ciudades como Toledo y Guadalajara”.
El crecimiento de los pueblos de Madrid no es opuesto a esta migración de población de la región: es su reflejo interno. Entre 2020 y 2022, más de 300.000 residentes en Madrid abandonaron la Comunidad hacia Toledo, Guadalajara o la costa. Lo que el Gobierno celebra es un saldo neto: más vecinos llegan de los que se van. Es decir, los aumentos de población pueden ocultar que los recién llegados están reemplazando gradualmente a los vecinos de toda la vida que han tenido que irse.
“Ayuso promueve un modelo que convierte a Madrid en una auténtica aspiradora humana que absorbe población de todo el mundo sin planificación ni límites”, argumentan en Vox, mientras la extrema derecha busca erosionar la mayoría absoluta de Ayuso (PP) acusándola de atraer emigrantes para miamizar Madrid. “¿El resultado?”, se preguntan. “Vivienda cada vez más escasa y cara, y miles de madrileños obligados a mudarse a municipios cada vez más lejanos, muchas veces sin servicios, para poder encontrar un hogar», se responden. “No es crecimiento, es una expulsión encubierta de nuestros vecinos”.

De hecho, en un tramo del último lustro, el coronavirus, el aumento del costo de vida y el teletrabajo aceleraron las mudanzas fuera de Madrid, provocando en la pandemia la primera pérdida de población neta desde 2015.
“Los nuevos vecinos buscan un lugar más amigable para vivir, lejos de las grandes ciudades”, sostiene Raquel Jimeno, la alcaldesa socialista de Ciempozuelos, que ha incrementado su población en casi 1.800 personas desde 2019, superando la barrera de los 25.000, según datos del INE. “La buena comunicación con Madrid por tren, la conexión directa de nuestra línea con Sol” influye, añade sobre la red de Cercanías, que depende del Estado, y critica al gobierno autonómico por no permitir la aplicación de la ley de vivienda estatal para regular los alquileres. “A nivel local, es crucial crear un entorno agradable para vivir, alejado de las dinámicas urbanas. Además, por supuesto, en las grandes ciudades muchas viviendas son inaccesibles para muchos ciudadanos”.
La Comunidad de Madrid superó los siete millones de habitantes por primera vez en 2024, con la capital destacándose como la ciudad con mayor ganancia neta. En 2025, fue la región española con el mayor incremento en el número de nacimientos en comparación con el año anterior. Y uno de cada cinco nuevos residentes en España decidió fijar su vivienda en la región capital, según datos gubernamentales.
Todo esto genera un efecto dominó: el encarecimiento de las ciudades principales está desencadenando el crecimiento de los municipios circundantes, así como de los pueblos, donde también, según los residentes, los precios están en aumento.



