El colapso de una única empresa abandona a Madrid sin talleres públicos ni centros de acogida para personas mayores.
Pedro García se encuentra con otros vecinos durante su paseo matutino hacia el centro de mayores Roger de Flor, en Carabanchel. Ha estado asistiendo durante 20 años a los talleres culturales y actividades para la tercera edad que organiza este espacio municipal, un verdadero refugio del envejecimiento activo en una ciudad que a veces se siente solitaria. Sin embargo, todo cambió hace meses. Los usuarios se han quedado sin clases de ganchillo, gimnasia, informática o ejercicios para fortalecer la memoria, luego de que una única concesionaria, Educo (Actividades de Educación, Cultura y Ocio S.L.), se declarara en concurso de acreedores, dejando nóminas impagadas, trabajadores en la incertidumbre y un servicio público detenido. “Esto nos da la vida”, se lamenta Pedro.
Roger de Flor es uno de los numerosos centros de mayores que han interrumpido sus actividades en los últimos meses. Además de Carabanchel, otros distritos como Arganzuela y Retiro enfrentan una situación similar, ya que sus talleres dependen de la misma compañía privada, que era una concesionaria habitual del Ayuntamiento de Madrid para ofrecer estos servicios no solo en espacios de la tercera edad, sino también en el 15% de sus bibliotecas públicas.



