El dirigente de ‘Los Pocholos’, próximo a Ayuso, renuncia a su cargo como director del ballet de Madrid tras un conflicto con Miguel Ángel Rodríguez | Noticias de Madrid
Antonio Castillo Algarra, el dramaturgo que contaba con el respaldo de Isabel Díaz Ayuso y manejaba discretamente la educación y la cultura en Madrid, ha comenzado a alejarse de sus posiciones de poder tras el enfrentamiento con la facción más dura del PP, especialmente con Miguel Ángel Rodríguez, el asesor principal de la presidenta. Este miércoles, Algarra ha presentado su dimisión como director artístico del Ballet Español de la Comunidad de Madrid, según ha informado a este periódico el entorno de Ayuso.
Los veteranos del partido han iniciado esta semana una ofensiva para reducir la influencia de Algarra en puestos clave del gobierno. Les resulta inaceptable que este individuo, al que consideran “excéntrico”, ejerza tal poder sobre el consejero de Educación, Emilio Viciana. El lunes por la noche, Ayuso destituyó a Viciana y, en las horas siguientes, se produjeron una serie de dimisiones y ceses entre la nueva generación del PP, que había estado escuchando atentamente a Algarra y buscando implementar sus ideas en las políticas públicas.
En menos de un día, tres diputados del PP y dos directores generales responsables de las universidades y la secundaria anunciaron su adiós. “Es una secta. Es muy extraño que los diputados abandonen sus actas de esta manera”, comenta alguien que conoce las intrigas en Sol, la sede regional. Algarra, según él mismo ha expresado en redes sociales, cree que detrás de esta campaña en su contra está Rodríguez, conocido en el ámbito político por su fama de intrigante. “Señores: ¿no les da vergüenza publicar simplezas al dictado de Miguel Ángel Rodríguez?”, escribió el dramaturgo a un medio que había publicado un artículo poco favorable hacia él.
Debido a esta guerra abierta entre dos facciones del PP, Ayuso atraviesa su mayor crisis interna desde que asumió la presidencia. El choque se había estado gestando desde hace tiempo, pero nadie anticipó que llevaría a una situación tan adversa. Los pocholos , un grupo de jóvenes cualificados pero inexpertos, apodados con ironía por su apariencia de pijos, habían estado a cargo de Educación, una cartera que maneja un presupuesto cercano a los 7.000 millones de euros. Seguían las recomendaciones de Algarra, especialmente el consejero Viciana, según indican fuentes cercanas a Ayuso. Era una situación sin precedentes. La política que ha tomado el relevo de Algarra, Mercedes Zarzalejo, junto a la consejera de Economía y Hacienda, Rocío Albert López-Ibor, fueron muy insistentes al aconsejarle a Ayuso que realizara un cambio radical, y así lo ha hecho. Ahora, la guardia pretoriana de la presidenta tiene el control también en Educación.
En Sol causa sorpresa que Algarra haya tomado el asunto tan a pecho. Su influencia sobre el consejero no era un secreto, pero creen que la intensidad de la respuesta del dramaturgo en redes sociales revela que su infiltración era más profunda de lo que se pensaba. Con la salida de los jóvenes que él había conseguido colocar como satélites en el entorno de Ayuso, Algarra ha decidido marcharse por su propia cuenta antes de que le señalen la puerta.



