El líder de la CETM alerta sobre una situación «grave» debido al conflicto en Irán y solicita «asistencias directas» para la industria.
Carmelo González, Presidente de la Confederación Española de Transporte de Mercancías, ha denunciado en JELO que la situación de la guerra de Irán es «crítica y excepcional». En consecuencia, ha solicitado «ayudas directas» para el sector, a fin de afrontar los sobrecostes derivados del conflicto.
Según Carmelo, la situación es muy distinta en comparación con la guerra de Ucrania, dado que en aquel caso pasaron cuatro meses hasta alcanzar la situación de precios actual. «En tres semanas, el precio del gasoil ha aumentado un 50% en los precios antes de impuestos -sin incluir el IVA, etc.-«, ha lamentado. Esto es algo que las empresas no pueden asumir, por lo que ha demandado al Gobierno «ayudas» para continuar ofreciendo servicios.
Ayudas directas para el sector
Ha reconocido que algunas de las ayudas solicitadas sí han sido aprobadas gracias al Real Decreto extraordinario, como los 20 céntimos por litro consumido o ayudas para la población en general. Sin embargo, ha exigido ayudas directas para el sector, en torno a los 1.200-1.500 euros por camión pesado y 750 para vehículos ligeros, para poder hacer frente a ese aumento de gastos.
Además, ha recordado que en marzo de 2022 se estableció la «indexación», que consiste en aplicar una fórmula de revisión del incremento de costes cuando el combustible suba o baje más del 5%. Esta es una cuestión «crítica» en las reuniones mantenidas con Transportes, en las que han solicitado que se aplique en las facturas de forma inmediata.
«Hemos conseguido clarificar la aplicación de esa fórmula, de manera que todos seamos conscientes de la obligatoriedad de plantearla, permitiendo que ese incremento de costes que todos sufrimos pueda ser trasladado a los cargadores u operadores de transporte sin que haya posibilidad de que estos cargadores digan que no a esa aplicación de la fórmula», ha explicado. Esto es algo que se realiza en otros países europeos, donde «no está suponiendo ningún problema».
Defiende que el transporte no es inflacionista
Preguntado si hay maneras de evitar que este sobrecoste afecte al bolsillo de los consumidores, Carmelo ha querido dejar en claro que «el transporte no es inflacionista», algo que se demostrará con estudios próximamente. Para ello, ha utilizado el ejemplo de que si en uno de sus camiones transportan 62.000 botes de bebidas y se incrementa en un 10% un viaje que cuesta 500 euros, serían «50 euros más dividido entre 62.000 botes, el tercer decimal de lo que incrementamos el coste».
¿Hubo especulación al inicio del conflicto respecto a los precios? «Es el sentir del sector», ha confirmado, porque incluso sin haber aumentado los precios, se liberaron 12 millones de barriles de petróleo y el precio subió «una barbaridad», aproximadamente un 58% entre el 28 de febrero y el 28 de marzo, algo «inaudito». Ha recordado la teoría del cohete y de la pluma sobre el precio de la gasolina y ha comentado que la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia está investigando lo sucedido.
Sobre la posibilidad de reducir la velocidad máxima en autovías y autopistas de 120 kilómetros por hora a 110 y a 90 kilómetros para vehículos pesados, el presidente ha explicado que sería «una contrapartida» para ellos, ya que aunque se reduce el consumo a una menor velocidad, «en nuestro caso tardaríamos más en llegar a los puntos de entrega». Esto implicaría que no llegarían a los destinos a tiempo, por lo que «no sería una medida razonable para nuestro sector».



