El metro más extenso de España admite que sus herramientas para la inspección manual de las vías están «datanadas» | Actualidad en Madrid
Los equipos que posee el Metro de Madrid para la auscultación manual de la fiabilidad de sus vías se encuentran “obsoletos”, lo que limita sus capacidades operativas y afecta “a la disponibilidad de los equipos y a la planificación de las campañas de inspección”. Esta situación se detalla en documentación oficial revisada por EL PAÍS, la cual es parte de un contrato superior a un millón de euros que la compañía pública busca utilizar para enfrentar un problema de alta relevancia mediante la compra de dos nuevos equipos. Por ejemplo, la investigación sobre el accidente de trenes en Adamuz (Córdoba), que resultó en la muerte de 46 personas, está enfocada en posibles defectos en una soldadura de la vía. Un portavoz de Metro de Madrid asegura que estos dos hechos no están conectados: “Este contrato no se establece a raíz de Adamuz. Es un contrato periódico, parte de una dinámica habitual que se ha formalizado en numerosas ocasiones anteriormente”.
El Metro de Madrid registró en 2025 un total de 736.874.012 viajes, lo que representa un aumento del 3% en comparación con el año anterior. Es una cifra récord, que se prevé será superada en 2026. Este dato se obtuvo a pesar de los prolongados cierres por obras en la línea seis, lo cual llevó a que la línea uno se convirtiera en la más utilizada durante ese período. Para mantener esta tendencia y asegurar un funcionamiento óptimo, la empresa debe realizar un complejo trabajo de mantenimiento. Casi un mes después del accidente de Adamuz, se pone un énfasis especial en el estado de las vías, como se refleja en un anuncio publicado recientemente en el boletín regional.
“El estado adecuado de los rieles en la red de Metro de Madrid es un factor crítico para la seguridad en la circulación, siendo esencial la detección temprana de fisuras y defectos internos no visibles que puedan comprometer la integridad estructural de la vía”, reconoce la mayor empresa pública de la Comunidad de Madrid, junto al Canal de Isabel II. “Las técnicas de inspección visual son insuficientes para detectar defectos internos en el material, por lo que es crucial contar con equipos específicos de inspección por ultrasonido que permitan realizar la auscultación del riel y la detección precoz de discontinuidades internas, con el fin de prevenir fallos estructurales, reducir el riesgo de accidentes y optimizar las labores de mantenimiento”, se indica. “Por ello, se justifica la necesidad de contratar equipos de inspección de riel por ultrasonido para garantizar la seguridad ferroviaria”.
Los equipos de auscultación ultrasónica dual de la marca Sperry Rail Service que utiliza el Metro de Madrid fueron adquiridos en 2014. La larga década transcurrida ha afectado no solo su capacidad operativa, sino que también ha expuesto a la compañía a dificultades para obtener los refuerzos necesarios. Además, los avances tecnológicos logrados en este tiempo han dejado obsoletos los equipos en servicio, los cuales son capaces de recorrer las vías a una velocidad de diez kilómetros por hora, sin transmitir información en tiempo real. Por lo tanto, sufren de obsolescencia tecnológica, tanto en software como en hardware. Así, su situación es crítica.
“La presente licitación también incluye la mejora adicional de contar, además del sistema de detección por ultrasonidos como el equipo anterior, con un sistema de detección de defectos superficiales a través de corrientes inducidas”, sostiene la compañía en la documentación que acompaña al contrato. “Este sistema permite identificar defectos superficiales en los rieles que no pueden ser detectados con ultrasonidos por razones físicas, y que podrían resultar en posible fisuras y fracturas si no se corrigen a tiempo”.
El Metro de Madrid atraviesa un periodo de cambio significativo. La empresa se ha comprometido a transformar la línea seis en la primera que opere con trenes sin conductor. Al mismo tiempo, está llevando a cabo una gran expansión, con las ampliaciones de las líneas cinco y once, además del proyecto de extender también la línea nueve. Sin embargo, el mantenimiento de una red de transporte centenaria presenta retos, especialmente para una compañía que ha enfrentado recientes problemas presupuestarios. La adquisición de dos nuevas máquinas de auscultación es un claro ejemplo de esto.
“Este contrato no se establece a raíz de Adamuz”, aclaró un portavoz de la red madrileña. “Metro de Madrid lleva realizando la auscultación de vías mediante ultrasonidos con máquinas específicas durante más de diez años. La licitación actual es parte de la renovación de esos equipos, que tendrán una tecnología más avanzada”, justificó. Y enfatizó: “Esta licitación no se lanzó como consecuencia del accidente de Adamuz; Metro la ha estado preparando desde hace varios meses respondiendo a un objetivo previamente establecido de renovar los equipos existentes”.
La compañía subraya que realiza una labor “continua” de inspección de vías mediante ultrasonidos (recorriendo toda la red en seis meses en busca de defectos); trabajos periódicos de reperfilado de rieles (para optimizar la rodadura y eliminar defectos superficiales); vigilancia presencial de vías cada 90 días (a pie); y revisión del engrase de las vías. Todas estas tareas se llevan a cabo durante la noche, cuando el Metro está cerrado. De ellas depende, en parte, la seguridad del transporte en la red de Metro más grande de España.



